Artículo completo
sobre Aznalcázar
Puerta al Parque Nacional de Doñana con un rico patrimonio natural y el famoso Vado del Quema paso de hermandades rocieras
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón del Aljarafe sevillano, donde los olivos centenarios se mecen al compás del viento atlántico, se alza Aznalcázar, un pueblo que conserva la esencia más auténtica de Andalucía. Con sus 4.820 habitantes y situada a tan solo 27 metros de altitud, esta localidad se presenta como un oasis de tranquilidad a escasos kilómetros de la bulliciosa Sevilla, ofreciendo al viajero una experiencia genuina del interior andaluz.
Su nombre, de origen árabe que significa "palacio de las flores", ya anticipa la belleza que aguarda en sus calles encaladas y plazas sombreadas. Aznalcázar se extiende entre suaves colinas cubiertas de olivares y campos de cereales, conformando un paisaje típicamente mediterráneo que invita al sosiego y la contemplación. Es uno de esos destinos que hablan en susurros, donde el tiempo parece detenerse entre el tintineo de las campanas y el aroma a azahar que impregna el aire.
Qué ver en Aznalcázar
El patrimonio de Aznalcázar refleja siglos de historia andaluza en cada rincón. La Iglesia Parroquial de San Pablo Apóstol domina el skyline del pueblo con su torre de ladrillo, un ejemplo representativo de la arquitectura religiosa de la zona. Su construcción, que se remonta al siglo XVI, alberga en su interior retablos barrocos que merecen una visita pausada.
Paseando por el casco histórico, el visitante descubre la típica arquitectura popular andaluza: casas bajas de cal blanca, patios floridos y rejas de forja que enmarcan ventanas donde aún se conserva la tradición de adornarlas con macetas de geranios y gitanillas. La Plaza de la Constitución constituye el corazón social del pueblo, un espacio donde convergen las principales calles y donde se concentra la vida cotidiana de los aznalcazareños.
Los alrededores del municipio ofrecen un paisaje natural de gran valor ecológico. La Cañada Real de Sevilla atraviesa el término municipal, recordando los antiguos caminos ganaderos que conectaban Andalucía con Extremadura. Esta vía pecuaria se ha convertido hoy en una excelente ruta para caminantes y ciclistas que buscan perderse entre olivares y experimentar la serenidad del campo andaluz.
Qué hacer
Aznalcázar ofrece múltiples posibilidades para el turismo activo y gastronómico. Los senderos entre olivares constituyen una experiencia imprescindible, especialmente durante los meses de primavera cuando el campo se viste de verde intenso y las flores silvestres alfombran los caminos. Estas rutas permiten conocer de primera mano la cultura del olivar, observar técnicas agrícolas tradicionales y disfrutar de panorámicas excepcionales del Aljarafe.
La gastronomía local representa otro gran atractivo. Los productos de la tierra, especialmente el aceite de oliva virgen extra de producción local, protagonizan una cocina tradicional que puede degustarse en los establecimientos del pueblo. Las migas, el gazpacho, las habas con jamón y los dulces caseros forman parte de un repertorio culinario que habla de tradición y autenticidad.
Para los amantes de la naturaleza, los campos de cereales que rodean el municipio ofrecen espectáculos cromáticos únicos según la época del año: el verde tierno de los brotes en invierno, el dorado de las espigas maduras en primavera y los rastrojos que tiñen de ocre el paisaje en verano.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Aznalcázar mantiene vivas las tradiciones más arraigadas del pueblo. Las Fiestas Patronales en honor a San Pablo Apóstol se celebran a finales de enero, combinando actos religiosos con actividades lúdicas que reúnen a toda la comunidad.
La Semana Santa se vive con especial fervor, cuando las calles se engalanan para el paso de las procesiones tradicionales. Durante la Feria de Mayo, el pueblo se transforma con casetas, música y bailes que se prolongan hasta altas horas de la madrugada, mostrando la faceta más festiva y acogedora de sus habitantes.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, que incluyen actividades culturales, gastronómicas y deportivas, aprovechando las cálidas noches andaluzas para crear un ambiente de convivencia única entre locales y visitantes.
Información práctica
Aznalcázar se encuentra a tan solo 25 kilómetros de Sevilla capital, lo que lo convierte en una excursión perfecta desde la ciudad. El acceso más directo se realiza por la A-8058 hasta enlazar con la A-8077, un trayecto de aproximadamente 30 minutos en coche que transcurre por la campiña sevillana.
La mejor época para visitar Aznalcázar comprende los meses de primavera (marzo a mayo) y otoño (septiembre a noviembre), cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores colores. Los meses de verano, aunque calurosos, ofrecen la ventaja de las fiestas populares y las largas tardes para disfrutar de las terrazas al aire libre.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por el casco urbano y, si se planean rutas por el campo, ropa adecuada para la actividad al aire libre. La hospitalidad de sus habitantes convierte cualquier visita en una experiencia cálida y acogedora.