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sobre Gines
Famoso por su tradición rociera y su evento anual Una Pará en Gines que atrae miles de visitantes
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El turismo en Gines se entiende mejor si se mira primero el territorio. El pueblo está en el Aljarafe sevillano, una meseta suave que se eleva al oeste de la capital y que durante siglos funcionó como su despensa inmediata. A apenas unos kilómetros de Sevilla, Gines creció entre olivares, huertas y haciendas agrícolas que aprovechaban la fertilidad de estas tierras. Esa cercanía a la ciudad explica muchas cosas: el tamaño actual del municipio, su carácter residencial y también ciertas costumbres que siguen muy ligadas al campo.
A primera hora de la mañana todavía se ve algo de ese ritmo antiguo. En la calle Real, eje tradicional del pueblo, es habitual encontrar desayunos que tienen más de plato de comida que de café rápido. La llamada ropa vieja —una manera de aprovechar el cocido del día anterior— forma parte de esa lógica doméstica que en los pueblos del Aljarafe nunca se ha terminado de perder.
El nombre detrás del pueblo
El origen del nombre de Gines no está del todo claro. Algunos autores lo relacionan con denominaciones de época romana, aunque la documentación es fragmentaria y no siempre concluyente. Lo que sí parece más aceptado es la huella árabe: durante siglos esta zona formó parte del cinturón agrícola que abastecía a Isbiliya, la Sevilla andalusí.
La posición del pueblo, sobre una pequeña meseta del Aljarafe y muy cerca de los caminos que conectaban la capital con el oeste de Andalucía, hizo que el lugar mantuviera cierta continuidad tras la conquista cristiana de Sevilla en el siglo XIII. Como ocurrió en buena parte del entorno, las tierras se repartieron entre linajes vinculados a la Corona.
La parroquia de Nuestra Señora de Belén resume bien esas capas históricas. El edificio conserva elementos mudéjares en su estructura, aunque sufrió reformas posteriores, especialmente en época barroca. Más que por su tamaño, interesa por su papel como centro del antiguo caserío: alrededor de ella se organizó durante siglos la vida cotidiana del pueblo.
Cuando el Rocío marca el calendario
Si hay una tradición que define el calendario local es la relación con la romería del Rocío. Gines cuenta con una de las hermandades rocieras más conocidas de la provincia y cada primavera la salida de las carretas transforma el pueblo durante varios días.
Las casas se preparan con antelación, se acondicionan carriolas y remolques, y los corrales donde se guardan los caballos recuperan una actividad que recuerda al pasado agrícola del municipio. Aunque el crecimiento urbano ha cambiado mucho el paisaje del término municipal, esa salida anual mantiene un fuerte arraigo entre los vecinos.
La ermita de Santa Rosalía forma parte de ese paisaje devocional. Se suele situar su origen en el siglo XVIII, en relación con episodios de enfermedad que afectaron a la zona. Es un edificio pequeño, sencillo, levantado en ladrillo y cal, pero su silueta funciona como referencia visual en una zona del pueblo que durante mucho tiempo fue campo abierto.
El sabor de no tirar nada
La ropa vieja que se sirve en muchos bares del pueblo tiene poco de receta fija y mucho de cocina doméstica. Parte del cocido del día anterior —normalmente con berzas— se desmenuza, se rehoga y se liga con huevo batido. El resultado queda a medio camino entre revuelto y tortilla espesa, y se come con cuchara.
Es una forma de aprovechar la comida que encaja bien con la cultura rural del Aljarafe, donde durante generaciones nada se tiraba. En algunas casas sigue preparándose en días señalados, sobre todo cuando hay reuniones familiares o celebraciones vinculadas a las fiestas del pueblo.
La repostería tradicional también aparece en pastelerías y obradores locales, con dulces que circulan sobre todo entre vecinos y que rara vez salen de ese ámbito cotidiano.
Entre haciendas y expansión urbana
Como otros municipios cercanos a Sevilla, Gines ha crecido mucho en las últimas décadas. Nuevos barrios y zonas industriales ocupan espacios que antes eran de cultivo. Aun así, todavía quedan rastros del antiguo paisaje de haciendas que caracterizó al Aljarafe.
Algunas de esas fincas agrícolas han desaparecido o se han transformado en urbanizaciones, pero otras conservan elementos reconocibles: patios de labor, norias, antiguas bodegas o alpendres donde se guardaban aperos y animales. Ese modelo de casa‑patio‑dependencias agrícolas fue durante siglos la base de la producción de aceite y vino en la comarca.
Paseando por el casco urbano todavía aparecen también casas de los siglos XIX y principios del XX vinculadas a familias que utilizaban el pueblo como lugar de residencia estacional, buscando un clima algo más fresco que el de la ciudad en verano.
Cómo llegar y cuándo ir
Gines está a pocos kilómetros de Sevilla y se llega fácilmente por la autovía que conecta la capital con el oeste de Andalucía. También hay conexiones regulares de autobús metropolitano.
El casco urbano se recorre sin dificultad a pie. La distancia entre la parroquia y la ermita de Santa Rosalía es corta y permite hacerse una idea rápida del pueblo.
La primavera suele ser el momento más activo del calendario local, coincidiendo con los preparativos y la salida hacia la romería del Rocío. En otras épocas del año el ambiente es más tranquilo y se aprecia mejor el ritmo cotidiano de un municipio que, pese a su crecimiento, sigue muy ligado a la historia agrícola del Aljarafe.