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sobre Alhabia
Ubicado en la confluencia de dos ríos; pueblo de tradición alfarera y agrícola en la Alpujarra
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En el corazón de la Alpujarra Almeriense, donde las últimas estribaciones de Sierra Nevada se encuentran con los paisajes áridos del sureste andaluz, se alza Alhabia, un pequeño pueblo de apenas 708 habitantes que conserva intacta la esencia de la Andalucía más auténtica. A 295 metros de altitud, este municipio ofrece al viajero una ventana privilegiada hacia una de las comarcas más singulares de España, donde la herencia morisca se funde con la tradición mediterránea en un paisaje de contrastes únicos.
Recorrer sus calles empedradas es como viajar en el tiempo hacia una época donde la vida transcurría al ritmo pausado de las estaciones. Las casas encaladas, con sus tejados de launa típicamente alpujarreños, se escalonan por las laderas creando un conjunto urbano de gran belleza, donde cada rincón cuenta una historia de siglos de convivencia entre culturas. La tranquilidad que se respira en Alhabia lo convierte en el destino perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo frenético de la vida moderna y sumergirse en la autenticidad del mundo rural andaluz.
Qué ver en Alhabia
El patrimonio de Alhabia refleja la riqueza histórica de la Alpujarra, con la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación como principal exponente arquitectónico del pueblo. Este templo, que conserva elementos mudéjares en su estructura, constituye el corazón espiritual de la comunidad local y merece una visita por su valor histórico y artístico.
Paseando por el casco antiguo, el visitante descubrirá la arquitectura tradicional alpujarreña en todo su esplendor: casas de muros gruesos, balcones de forja y patios interiores que mantienen el frescor en los días de calor. Los miradores naturales que ofrece el pueblo permiten contemplar panorámicas espectaculares del valle del río Andarax y de las montañas circundantes.
Los alrededores de Alhabia invitan a explorar senderos tradicionales que conectan cortijos abandonados y antiguos bancales donde aún crecen almendros, olivos e higueras. Estos paisajes, modelados por generaciones de agricultores, constituyen un ejemplo excepcional de la adaptación humana al medio mediterráneo y ofrecen numerosas oportunidades para la fotografía y la contemplación.
Qué hacer
El senderismo constituye la actividad principal para los visitantes de Alhabia. La red de senderos locales permite descubrir ramblas, cortijadas abandonadas y miradores naturales desde donde contemplar la inmensidad del paisaje alpujarreño. La ruta hacia las acequias tradicionales ofrece una perspectiva única del ingenioso sistema de riego heredado de la época andalusí.
Los aficionados a la micología encontrarán en los alrededores del pueblo, especialmente durante los meses otoñales, una variedad interesante de especies adaptadas al clima mediterráneo. Las excursiones organizadas con guías locales permiten conocer tanto las variedades comestibles como las tradiciones asociadas a la recolección de setas en la zona.
La gastronomía local merece una mención especial, con platos tradicionales que aprovechan los productos de la huerta alpujarreña y las carnes de la zona. Las migas, el choto al ajillo y los dulces elaborados con almendras locales forman parte de una tradición culinaria que se mantiene viva en los hogares del pueblo.
Para los interesados en la artesanía tradicional, Alhabia conserva técnicas ancestrales de trabajo del esparto y la cerámica, oficios que pueden conocerse a través de talleres y demostraciones organizados por artesanos locales.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alhabia gira en torno a celebraciones que combinan la devoción religiosa con la tradición popular andaluza. Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Encarnación se celebran durante el mes de agosto, convirtiendo las calles del pueblo en escenario de procesiones, música tradicional y degustaciones gastronómicas que atraen a visitantes de toda la comarca.
En septiembre, la festividad de San Miguel marca el final del verano con celebraciones que incluyen verbenas populares y actividades culturales que permiten a los visitantes sumergirse en la vida social del pueblo.
La Semana Santa se vive con especial intensidad en Alhabia, donde las tradiciones procesionales se mantienen con gran fervor. Las procesiones por las empinadas calles del pueblo crean un ambiente de profundo recogimiento que atrae a numerosos visitantes.
Información práctica
Para llegar a Alhabia desde Almería, la capital provincial, hay que tomar la A-348 en dirección a Gérgal y posteriormente seguir las indicaciones hacia Alhabia. El trayecto, de aproximadamente 45 kilómetros, puede realizarse en menos de una hora y ofrece paisajes espectaculares de la transición entre la vega almeriense y la Alpujarra.
una de las mejores época para visitar Alhabia es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el campo muestra su mayor belleza. Los meses de abril y mayo resultan especialmente atractivos por la floración de los almendros y la suavidad del clima.
El pueblo cuenta con servicios básicos para el visitante, aunque es recomendable planificar el alojamiento con antelación, especialmente durante las festividades locales. Las casas rurales de los alrededores ofrecen la posibilidad de vivir una experiencia auténtica de turismo rural en un entorno privilegiado.