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sobre Alhabia
Ubicado en la confluencia de dos ríos; pueblo de tradición alfarera y agrícola en la Alpujarra
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Si vienes a hacer turismo en Alhabia, piensa primero en el coche. Aparcar dentro no es fácil. Las calles son estrechas y con bastante pendiente. Lo más práctico suele ser dejar el coche en la entrada y moverse andando.
El pueblo tiene unos 700 habitantes y se recorre rápido. No hay grandes monumentos ni un casco histórico enorme. Es un lugar pequeño del valle del Andarax donde la vida va despacio. En verano aprieta el calor. En invierno el aire baja frío desde la sierra y se nota en cuanto cae la tarde.
Aparcar y moverse por el pueblo
La calle principal es la Calle Virgen de Belén. Cruza buena parte del núcleo y conecta los puntos básicos del pueblo. Si llegas temprano se camina tranquilo. A media mañana ya hay más movimiento de coches y vecinos.
Muchas calles terminan en cuestas cortas o callejones. No tiene mucho sentido intentar recorrerlo todo en coche. Aquí se va mejor a pie.
La iglesia y las calles alrededor
En el centro está la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación. El campanario se ve desde varios puntos del pueblo. El edificio es sencillo. Conserva un arco mudéjar que recuerda el pasado andalusí de esta zona del Andarax.
Alrededor se agrupan las calles más antiguas. Casas encaladas, muros gruesos y balcones de hierro. No es un casco histórico grande. En diez o quince minutos lo has recorrido.
Aun así merece la pena caminar sin prisa. Entre las casas aparecen pequeños huecos desde donde se abre el valle.
Caminos entre bancales y acequias
Al salir del núcleo empiezan los caminos agrícolas. Algunos bajan hacia el río Andarax. Otros suben hacia laderas con antiguos bancales.
Todavía quedan almendros, olivos e higueras dispersos entre muros de piedra. También aparecen restos de acequias que, según cuentan en el pueblo, vienen de época andalusí. Gracias a ese sistema se pudieron cultivar estas laderas durante siglos.
Hay senderos cortos que conectan cortijos y terrenos abandonados. No están señalizados, pero se siguen bien si conoces la zona o miras un mapa antes.
Fiestas y costumbres del pueblo
Las fiestas patronales suelen celebrarse en agosto en torno a la Virgen de la Encarnación. Durante esos días el pueblo se llena más de lo habitual. Muchos vecinos que viven fuera vuelven para pasar unos días aquí.
En septiembre se celebra San Migueliro, una fiesta más pequeña. La Semana Santa también mantiene procesiones por las calles empinadas del casco. Son recorridos cortos, pero con bastante cuesta.
Cuándo venir y un último consejo
Desde Almería se llega por la carretera A‑348 siguiendo el valle del Andarax. El trayecto ronda los tres cuartos de hora y tiene bastantes curvas, aunque se conduce sin problema.
Primavera y otoño son las épocas más llevaderas para caminar por los alrededores. El paisaje sigue siendo seco, pero a veces los almendros dan algo de color a las laderas.
No esperes muchos servicios abiertos a cualquier hora. Es un pueblo pequeño. Si vas a pasar el día por caminos o ramblas, lleva agua y algo de comida. Aquí las distancias parecen cortas, pero el sol del valle aprieta más de lo que parece.