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sobre Almócita
Pueblo ecológico y sostenible de la Alpujarra; destaca por sus murales artísticos y arquitectura morisca
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En el corazón de la Alpujarra Almeriense, donde los barrancos dibujan paisajes de ensueño entre almendros y olivos centenarios, se encuentra Almócita, una pequeña aldea que parece suspendida en el tiempo. Con apenas 207 habitantes, este enclave serrano a 835 metros de altitud conserva la esencia más pura de la arquitectura bereber que caracteriza toda la comarca alpujarreña.
Sus casas blancas de tejados planos, sus calles empedradas que serpentean por la ladera y sus terrazas de cultivo que se escalonan hacia el valle, convierten a Almócita en un refugio perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo acelerado de la vida moderna. Aquí, el silencio solo se rompe con el murmullo del agua que baja de Sierra Nevada y el canto de los pájaros que anidan entre las higueras y los nogales.
Qué ver en Almócita
La iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario, construida en el siglo XVI, constituye el principal monumento religioso del pueblo. Su sobria fachada encalada y su campanario se alzan como punto de referencia en el entramado urbano, mientras que en su interior se conservan algunos elementos de interés artístico propios del periodo mudéjar tardío.
El casco histórico de Almócita es en sí mismo un museo al aire libre de la arquitectura tradicional alpujarreña. Sus viviendas, construidas con materiales autóctonos como la piedra, la madera de castaño y la pizarra de las lajas, se adaptan perfectamente a la orografía montañosa. Los típicos "terraos" o azoteas planas, recubiertos de launa (arcilla grisácea local), crean un paisaje urbano único que ha sabido preservarse a lo largo de los siglos.
Los alrededores del pueblo ofrecen espectaculares miradores naturales desde donde contemplar el valle del río Almanzora y las estribaciones de Sierra Nevada. Las antiguas acequias árabes, perfectamente conservadas, serpentean entre bancales de almendros que en febrero y marzo tiñen el paisaje de blanco rosáceo, creando uno de los espectáculos naturales más hermosos de la comarca.
Qué hacer
Los amantes del senderismo encontrarán en Almócita el punto de partida ideal para numerosas rutas que discurren por barrancos, cortijadas abandonadas y senderos que conectan con pueblos vecinos como Padules o Alsodux. La Ruta de los Almendros en Flor, señalizada durante la época de floración, permite descubrir rincones de extraordinaria belleza paisajística.
La gastronomía local mantiene vivas las tradiciones culinarias alpujarreñas, con platos elaborados a base de productos de la huerta y la sierra. Las migas alpujarreñas, el choto al ajillo, las gachas de maíz y los dulces tradicionales como los roscos de vino forman parte de un patrimonio gastronómico que se puede degustar en el ambiente familiar de sus establecimientos locales.
Los aficionados a la fotografía y la pintura encontrarán motivos excepcionales en cada rincón: desde los juegos de luces y sombras que se crean entre las calles estrechas hasta los contrastes cromáticos entre el blanco de las fachadas, el verde de las huertas y el azul intenso del cielo almeriense.
La recolección tradicional de almendras, que tiene lugar entre agosto y septiembre, ofrece a los visitantes la posibilidad de participar en una actividad ancestral mientras conocen las técnicas agrícolas heredadas de generación en generación.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora del Rosario se celebran a principios de octubre, combinando los actos religiosos con actividades populares que reúnen a todo el pueblo. Durante estos días, Almócita recupera el bullicio de antaño con verbenas, procesiones y degustaciones de productos locales.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, destacando la procesión del Viernes Santo, que recorre las estrechas calles del pueblo en un ambiente de gran fervor popular. Las cruces de mayo, celebradas el primer fin de semana del mes, llenan de flores y color los rincones más pintorescos del casco urbano.
En agosto, coincidiendo con las fiestas de verano, se organizan actividades culturales y gastronómicas que atraen tanto a residentes como a visitantes, convirtiendo estos días en una excelente oportunidad para conocer las tradiciones locales en un ambiente festivo y acogedor.
Información práctica
Almócita se encuentra a 47 kilómetros de Almería capital, siguiendo la A-348 en dirección a la Alpujarra. El trayecto, de aproximadamente 50 minutos, discurre por una carretera de montaña que ofrece vistas espectaculares del paisaje almeriense.
una de las mejores época para visitar el pueblo es durante la primavera (marzo-mayo) y el otoño (septiembre-noviembre), cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra su máximo esplendor. El invierno también tiene su encanto, especialmente cuando Sierra Nevada se cubre de nieve, creando un contraste espectacular con los almendros en flor.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa de abrigo en los meses más fríos, ya que la altitud hace que las temperaturas sean notablemente más bajas que en la costa almeriense.