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sobre Beires
Pueblo colgado en la falda de Sierra Nevada; conocido como el balcón del Almanzora por sus vistas
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Beires es pequeño y se ve rápido, pero llegar lleva su tiempo. Desde Almería hay alrededor de hora y media de coche y la última parte es carretera de curvas. No es complicada, pero sí estrecha. Conviene venir de día y sin prisa. Para aparcar, lo normal es dejar el coche en la entrada y moverse andando: el casco urbano es corto y las calles no están pensadas para mucho tráfico.
El pueblo
La calle principal baja hacia la plaza. Está empedrada y no hay demasiados desvíos, así que orientarse es fácil.
Las casas siguen el esquema típico de la Alpujarra: dos plantas, fachadas encaladas, techos planos con launa y chimeneas troncocónicas. No hay museos ni centros de interpretación. Es, básicamente, un pueblo donde aún vive gente y donde muchas casas siguen siendo viviendas o antiguas casas familiares.
El edificio más visible es la iglesia de San Roque. Se levantó entre los siglos XVI y XVII. Por fuera es sobria: mampostería y una torre con aire mudéjar. El interior es sencillo, sin grandes piezas artísticas.
Vistas y paisaje alrededor
Desde varios puntos del pueblo se abren vistas hacia Sierra Nevada. Hacia el otro lado aparecen las sierras de Gádor y Alhamilla. No hay miradores preparados; basta con asomarse a cualquier calle que dé hacia el valle.
Alrededor quedan muchos bancales antiguos. Algunos siguen trabajándose con almendros, olivos o higueras. Otros están medio abandonados. El mosaico agrícola todavía se entiende bien desde arriba del pueblo.
También se ven acequias, muros de piedra seca y restos de construcciones agrícolas. Nada está señalizado. Si te interesa ese paisaje, toca caminar y mirar.
Caminar por los alrededores
Cerca de Beires pasa el llamado Sendero de la Hidroeléctrica. Baja entre bancales y matorral hasta las ruinas de una antigua central. El terreno es irregular en algunos tramos: piedras sueltas y caminos sin asfaltar. No es un paseo de zapatillas finas.
No hay demasiada señalización en el entorno. Si te sales de los caminos más claros, ayuda llevar mapa o ruta cargada en el móvil.
Comida y productos
Aquí la cocina es la que se ha hecho siempre en la zona. Platos contundentes: migas alpujarreñas, choto al ajillo o guisos de invierno como la olla de San Antón.
También es fácil encontrar miel de romero o de tomillo de producción pequeña. Son cosas que todavía salen de casas o explotaciones familiares de la comarca.
Cielo y noches tranquilas
Por la noche el pueblo queda bastante oscuro. Hay poca iluminación y casi nada alrededor. Si te interesa el cielo nocturno, basta con salir unos metros del casco urbano.
Fiestas
Las celebraciones locales son sencillas y muy de pueblo pequeño. Suelen girar alrededor de San Roque en verano, además de San Antón en invierno y actos de Semana Santa bastante discretos. En otoño a veces se organiza alguna castañada cuando termina la campaña agrícola.
No esperes grandes montajes ni programación larga.
Cómo llegar
Desde Almería lo normal es subir por la A‑348 hacia la Alpujarra y tomar después carreteras secundarias que llevan hasta Beires. Los últimos kilómetros son de curvas y calzada estrecha.
Consejo simple: ven con calma, aparca al entrar y recorre el pueblo andando. En menos de una hora habrás visto lo principal. Si te quedas más tiempo, que sea para caminar por los bancales de alrededor. Ahí está lo interesante.