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sobre Beires
Pueblo colgado en la falda de Sierra Nevada; conocido como el balcón del Almanzora por sus vistas
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En lo alto de la Alpujarra Almeriense, a 909 metros sobre el nivel del mar, se encuentra Beires, una pequeña aldea que conserva intacta la esencia de la España más auténtica. Con apenas 144 habitantes, este diminuto municipio es un tesoro escondido entre las sierras de Gádor y Nevada, donde el tiempo parece haberse detenido para preservar la arquitectura tradicional alpujarreña y un modo de vida ligado a la tierra y las estaciones.
Beires se alza como un mirador natural hacia las cumbres más meridionales de Europa, ofreciendo a sus visitantes una experiencia única de turismo rural en estado puro. Sus calles empedradas, sus casas encaladas con tejados de launa y sus bancales centenarios dibujan un paisaje que habla de siglos de adaptación al terreno montañoso, donde cada rincón cuenta la historia de una comunidad que ha sabido mantener vivas sus tradiciones.
El silencio de sus plazas, roto únicamente por el murmullo de las acequias que aún riegan los bancales, invita a la desconexión total del ritmo urbano. Aquí, entre almendros, higueras y olivos milenarios, el viajero encuentra ese refugio sereno que busca quien desea experimentar la Alpujarra más genuina.
Qué ver en Beires
El patrimonio arquitectónico de Beires es un libro abierto sobre la historia alpujarreña. La Iglesia de San Roque, construcción de los siglos XVI-XVII, preside el núcleo urbano con su sobria fachada de mampostería y su torre campanario, típica del estilo mudéjar granadino que se extendió por toda la comarca tras la Reconquista.
Paseando por sus calles, llama la atención la perfecta conservación de la arquitectura tradicional alpujarreña. Las casas de dos plantas, con sus características cubiertas planas de launa (piedras pizarrosas), sus tinaos y terraos, y sus fachadas encaladas, conforman un conjunto urbano de gran valor etnológico. Las chimeneas troncocónicas, elemento distintivo de la Alpujarra, coronan estas construcciones como pequeñas esculturas que se recortan contra el cielo azul almeriense.
Los bancales históricos que rodean el pueblo constituyen un paisaje cultural único, testimonio de siglos de agricultura de montaña. Estos muros de piedra seca, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, configuran un sistema de terrazas que desciende por las laderas creando un mosaico verde donde aún se cultivan almendros, higueras y olivos.
Desde cualquier punto del pueblo, las vistas panorámicas hacia Sierra Nevada al norte y hacia las sierras de Gádor y Alhamilla al sur y este, ofrecen espectáculos visuales de gran belleza, especialmente al amanecer y atardecer, cuando la luz dorada baña las cumbres nevadas y los barrancos rojizos.
Qué hacer
Beires es punto de partida ideal para numerosas rutas de senderismo que recorren la Alpujarra oriental. El Sendero de la Hidroeléctrica conduce a través de un paisaje de bancales abandonados y bosques de encinas hasta los restos de una antigua central hidroeléctrica, ofreciendo una caminata de dificultad media con magníficas vistas.
Los amantes del turismo gastronómico encontrarán en los productos locales auténticas delicias alpujarreñas. La miel de romero y tomillo, producida en colmenas tradicionales, los almendros garrapiñados y el aceite de oliva de producción artesanal son algunos de los tesoros culinarios que se pueden degustar. Los platos tradicionales, como las migas alpujarreñas, el choto al ajillo o la olla de San Antón, reflejan una cocina de montaña rica en sabores y tradición.
La observación astronómica constituye otra de las grandes atracciones de Beires. La ausencia de contaminación lumínica y la altitud convierten las noches estrelladas en un espectáculo inolvidable, ideal para los aficionados a la astronomía.
Para los interesados en el patrimonio etnológico, merece la pena recorrer los alrededores buscando antiguos molinos, acequias, eras y cortijos abandonados que hablan de un pasado agrícola próspero y de técnicas constructivas transmitidas de generación en generación.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Beires mantiene vivas tradiciones centenarias. Las fiestas patronales en honor a San Roque se celebran en agosto, con procesión, misa y verbena popular que reúne a vecinos y visitantes en la plaza del pueblo.
En enero, la festividad de San Antón conserva la tradición de las lumbres y la bendición de animales, una celebración que conecta directamente con el pasado ganadero de la localidad.
La Semana Santa se vive con sencillez pero profundo sentimiento, con procesiones que recorren las estrechas calles del pueblo creando una atmósfera de recogimiento y tradición.
Durante el otoño, la celebración de la Castañada marca el final de las cosechas con degustación de castañas asadas, nueces y frutos secos locales, acompañados de mistela y anís tradicional.
Información práctica
Beires se encuentra a 85 kilómetros de Almería capital. Para llegar desde Almería, se toma la A-348 dirección Fiñana hasta Gérgal, desde donde se continúa por la AL-5402 hasta Beires. El trayecto dura aproximadamente una hora y media por carreteras de montaña con numerosas curvas y magníficas vistas.
La mejor época para visitar Beires es de abril a junio y de septiembre a noviembre, cuando las temperaturas son agradables y el paisaje muestra sus mejores galas. Los inviernos pueden ser fríos debido a la altitud, mientras que los veranos, aunque secos, ofrecen noches frescas ideales para el descanso.
Es recomendable llevar ropa de abrigo incluso en verano, especialmente para las noches. Para las rutas de senderismo, el calzado adecuado es imprescindible debido al terreno pedregoso y a veces escarpado.
No olvides llevar cámara fotográfica: los paisajes y la arquitectura tradicional de Beires ofrecen instantáneas únicas de la Alpujarra más auténtica.