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sobre Paterna del Río
Pueblo de alta montaña famoso por sus castaños y agua; origen de la rebelión morisca
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Enclavado en las estribaciones de Sierra Nevada, a 1.193 metros de altitud, Paterna del Río se alza como una de las joyas mejor conservadas de la Alpujarra almeriense. Este pequeño municipio de apenas 387 habitantes mantiene intacto el encanto de los pueblos de montaña andaluces, donde el tiempo parece haberse detenido entre calles empedradas y casas blancas que se asoman a terrazas de cultivo milenarias.
La arquitectura tradicional alpujarreña alcanza aquí su máxima expresión, con viviendas de muros gruesos, tejados planos de launa y las características chimeneas cónicas que salpican el paisaje urbano. Desde cualquier punto del pueblo, las vistas se extienden hacia los valles circundantes, creando un conjunto paisajístico de extraordinaria belleza que invita a la contemplación y el descanso.
La tranquilidad que se respira en Paterna del Río lo convierte en el destino perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo acelerado de las ciudades y sumergirse en un entorno natural privilegiado, donde la cultura tradicional andaluza se mantiene viva en cada rincón.
Qué ver en Paterna del Río
El casco histórico de Paterna del Río constituye en sí mismo un museo al aire libre de la arquitectura alpujarreña. Sus calles estrechas y empinadas serpentean entre casas encaladas que conservan elementos tradicionales como los tinaos, espacios cubiertos que conectan las viviendas y que son característicos de esta comarca.
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Remedios domina el centro del pueblo con su sobria fachada y su campanario, representando el núcleo religioso y social de la comunidad. Su interior alberga interesantes piezas de arte sacro que reflejan la devoción popular de la zona.
Los sistemas de riego tradicionales que aún funcionan en los alrededores del pueblo merecen especial atención. Estas acequias y bancales aterrazados, herencia del período andalusí, demuestran la sabiduría ancestral para aprovechar cada gota de agua en este entorno de montaña semiárida.
Los miradores naturales que rodean el municipio ofrecen panorámicas excepcionales de la Alpujarra, especialmente hacia el barranco del río Andarax y las cumbres de Sierra Nevada. El contraste entre el verde de las huertas y el ocre de las montañas crea un paisaje de gran valor escénico.
Qué hacer
Los amantes del senderismo encontrarán en Paterna del Río el punto de partida ideal para numerosas rutas. Los antiguos caminos de herradura que conectaban los pueblos alpujarreños se han convertido en senderos señalizados que permiten descubrir rincones de gran belleza paisajística y valor etnográfico.
La ruta de los bancales es especialmente recomendable, pues permite conocer de cerca el sistema agrícola tradicional de la zona mientras se disfruta de vistas panorámicas excepcionales. Esta ruta circular de dificultad media recorre los cultivos en terrazas que rodean el pueblo.
Para los interesados en la fotografía de paisaje, Paterna del Río ofrece infinitas posibilidades. Los atardeceres desde los miradores del pueblo crean juegos de luces y sombras sobre las montañas que resultan especialmente fotogénicos.
La gastronomía local constituye otro de los grandes atractivos. En las pequeñas casas de comidas del pueblo se pueden degustar platos tradicionales alpujarreños como las migas, el plato alpujarreño con jamón y huevo, o el cabrito al horno. Los embutidos artesanos y la miel local son productos que reflejan la tradición gastronómica de la zona.
La observación astronómica es otra actividad especialmente gratificante gracias a la ausencia de contaminación lumínica y la altitud del municipio, que proporcionan unas condiciones excelentes para contemplar el cielo estrellado.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Paterna del Río mantiene vivas las tradiciones populares andaluzas. Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de los Remedios se celebran en agosto, con una semana de actividades que incluyen procesiones, verbenas y actividades culturales que reúnen a toda la comunidad.
En mayo, las cruces de mayo llenan de flores y color las calles del pueblo, manteniendo una tradición que se remonta a siglos atrás. Los vecinos engalanan los rincones más típicos con altares florales que compiten en belleza y creatividad.
La matanza tradicional, que tiene lugar en los meses de invierno, permite a los visitantes conocer de primera mano las técnicas artesanales de elaboración de embutidos que se han transmitido de generación en generación.
Durante el otoño, la recogida de la almendra y otros frutos secos se convierte en una actividad comunal que mantiene vivo el espíritu colaborativo de los pueblos de montaña.
Información práctica
Para llegar a Paterna del Río desde Almería capital, se debe tomar la A-348 en dirección a Gérgal y posteriormente la AL-5402, que asciende serpenteando por la montaña durante aproximadamente 90 minutos de viaje. El trayecto, aunque de montaña, está bien señalizado y ofrece vistas espectaculares del paisaje alpujarreño.
La mejor época para visitar Paterna del Río es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y la naturaleza muestra sus mejores colores. El verano puede resultar caluroso durante el día, aunque las noches son frescas debido a la altitud.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa de abrigo para las noches, especialmente fuera de los meses de verano. La tranquilidad del pueblo invita a estancias de varios días para disfrutar plenamente del ritmo pausado de la vida alpujarreña.