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sobre Bérchules
Pueblo de alta montaña famoso por celebrar la Nochevieja en agosto; rodeado de castaños y fuentes naturales en plena Alpujarra
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Encaramado en las laderas de Sierra Nevada, a 1.319 metros de altitud, Bérchules se alza como uno de los pueblos más auténticos de la Alpujarra Granadina. Este pequeño municipio de apenas 694 habitantes conserva intacta la esencia de la arquitectura bereber que caracteriza esta comarca única, con sus casas blancas de tejados planos y chimeneas cilíndricas que parecen desafiar el paso del tiempo.
El pueblo se extiende por las terrazas naturales de la montaña, ofreciendo a cada paso panorámicas espectaculares del valle del río Guadalfeo y las cumbres nevadas de Sierra Nevada. Sus estrechas calles empedradas, salpicadas de fuentes cristalinas que bajan directamente de la sierra, invitan a perderse en un laberinto de historia y tradición donde el silencio solo se rompe por el murmullo del agua y el canto de los pájaros.
Bérchules representa la Alpujarra en estado puro, un refugio donde la vida transcurre al ritmo pausado de la montaña y donde cada rincón cuenta una historia centenaria de convivencia entre culturas.
Qué ver en Bérchules
El patrimonio arquitectónico de Bérchules se concentra en su núcleo histórico, donde destaca la iglesia parroquial de Santa María la Mayor, un templo que combina elementos mudéjares con añadidos posteriores. Su campanario emerge entre las casas blancas como un faro que guía a los visitantes por las callejuelas del pueblo.
La arquitectura tradicional alpujarreña constituye el principal atractivo visual de Bérchules. Las casas de paredes encaladas, balcones de madera y los característicos tinaos (balcones cubiertos) crean un conjunto urbano de singular belleza. Especialmente notable es el entramado de calles en torno a la plaza principal, donde se conservan algunas de las construcciones más antiguas del municipio.
Los miradores naturales que ofrece el pueblo son impresionantes. Desde diversos puntos del casco urbano se contemplan vistas panorámicas hacia el valle del Guadalfeo, los pueblos vecinos de la Alpujarra y las cumbres del Parque Nacional de Sierra Nevada. El contraste entre el blanco de las casas, el verde de las huertas en bancales y el azul del cielo crea postales inolvidables.
La red de acequias que recorre el pueblo forma parte de un sistema de riego milenario de origen árabe. Estas canalizaciones de agua cristalina no solo cumplen una función práctica, sino que aportan frescura y sonoridad a las calles, convirtiéndose en un elemento característico del paisaje urbano.
Qué hacer
El senderismo encuentra en Bérchules un punto de partida excepcional. Múltiples senderos parten del pueblo hacia las cumbres de Sierra Nevada, atravesando bosques de castaños y robles que en otoño se tiñen de colores dorados. La ruta hacia el pico del Chullo ofrece vistas espectaculares y la posibilidad de avistar fauna autóctona.
Los bancales de cultivo que rodean el pueblo invitan a paseos contemplativos entre huertos centenarios donde aún se cultivan productos tradicionales como almendros, castaños y hortalizas. Estos paisajes aterrazados, herencia de la ingeniería agrícola andalusí, constituyen uno de los elementos más fotogénicos de la Alpujarra.
La gastronomía local ofrece sabores auténticos de montaña. Los restaurantes del pueblo sirven platos tradicionales como el plato alpujarreño (jamón, morcilla, chorizo, huevos fritos y patatas a lo pobre), las migas con tropezones y los guisos de cabra montesa. Los embutidos artesanales y los quesos de cabra son especialidades imprescindibles.
Las rutas fotográficas por el casco histórico permiten capturar la esencia de la arquitectura alpujarreña. Cada esquina ofrece composiciones únicas donde convergen elementos como las chimeneas cónicas, los maceteros floridos, las puertas de colores y los juegos de luces y sombras.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Bérchules mantiene vivas tradiciones centenarias. Las fiestas patronales en honor a Santa María la Mayor se celebran a mediados de agosto con procesiones, verbenas populares y actuaciones de música tradicional alpujarreña.
La Semana Santa se vive con especial devoción, destacando las procesiones que recorren las empinadas calles del pueblo en un ambiente de recogimiento y tradición. Las fiestas de San Antón en enero incluyen la tradicional bendición de animales y hogueras que iluminan las noches invernales.
En octubre, la fiesta de la Castaña celebra la cosecha de este fruto tan característico de la zona, con degustaciones populares y actividades folklóricas que atraen visitantes de toda la comarca.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Granada capital, se accede a Bérchules por la A-44 hasta Motril, tomando después la A-346 hasta Órgiva y continuando por la A-4132 que recorre la Alpujarra Alta. El trayecto dura aproximadamente hora y media y ofrece paisajes espectaculares.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son ideales por las temperaturas suaves y los colores del paisaje. El verano ofrece un clima fresco de montaña, mientras que el invierno puede presentar nevadas ocasionales que embellecen aún más el entorno.
Consejos útiles: Llevar calzado cómodo para caminar por calles empedradas y senderos de montaña. En invierno, es recomendable ropa de abrigo por las temperaturas nocturnas. El pueblo cuenta con servicios básicos y es punto de partida ideal para explorar otros municipios de la Alpujarra Granadina.