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sobre Murtas
Municipio de la Alpujarra Baja famoso por su repostería y vinos; entorno tranquilo con arquitectura tradicional
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Enclavado a 1.115 metros de altitud en el corazón de la Alpujarra Granadina, Murtas se presenta como uno de esos pueblos blancos que parecen haberse detenido en el tiempo. Con apenas 458 habitantes, esta pequeña localidad montañosa conserva la esencia más pura de la arquitectura bereber que caracteriza toda la comarca, donde las casas de tejados planos se escalonan por las laderas como si fueran terrazas naturales.
El pueblo, cuyo nombre deriva del árbol del mirto que abundaba en la zona, ofrece al visitante una experiencia auténtica lejos de las multitudes. Sus calles estrechas y empedradas, sus fuentes cristalinas y sus balcones floridos crean un ambiente de tranquilidad que invita a pasear sin prisa, descubriendo a cada paso los vestigios de una historia milenaria que se remonta a la época musulmana.
Qué ver en Murtas
La Iglesia Parroquial de San Andrés, construida en el siglo XVI sobre los restos de una antigua mezquita, constituye el principal monumento histórico del pueblo. Su torre campanario, visible desde cualquier punto de Murtas, se ha convertido en el símbolo arquitectónico de la localidad. En su interior, destaca un artesonado mudéjar que ha resistido el paso de los siglos.
El casco histórico de Murtas es en sí mismo un museo al aire libre. Sus casas tradicionales alpujarreñas, con muros encalados, tejados planos de launa y terraos utilizados para el secado de productos agrícolas, mantienen la estructura urbanística heredada del periodo andalusí. Las tinaos (pasillos cubiertos entre casas) y los pozos diseminados por el pueblo son elementos arquitectónicos únicos que caracterizan la zona.
La fuente de Los Tres Caños, ubicada en la entrada del pueblo, es otro de los rincones emblemáticos donde los vecinos han acudido durante generaciones a abastecerse del agua cristalina que baja de la sierra. Los lavaderos públicos tradicionales siguen conservándose en perfecto estado.
Qué hacer
Murtas es un punto de partida ideal para rutas de senderismo que permiten descubrir la riqueza natural de la Alpujarra. El Sendero de los Castaños conduce a través de bosques centenarios hasta miradores naturales con vistas panorámicas del valle. Durante el otoño, esta ruta se convierte en un espectáculo de colores dorados y rojizos.
La ruta de las acequias ofrece un paseo más suave siguiendo los antiguos canales de riego árabes que aún funcionan y que son testimonio del ingenioso sistema hidráulico desarrollado durante Al-Andalus. Este recorrido permite comprender la importancia del agua en el desarrollo de la agricultura alpujarreña.
Los amantes de la micología encontrarán en los alrededores de Murtas un paraíso para la búsqueda de setas y hongos, especialmente en otoño. La recolección de castañas es otra actividad tradicional que se puede practicar en la época adecuada.
La gastronomía local merece una mención especial. Los productos de la zona incluyen jamón serrano, quesos artesanos, miel de la sierra y los famosos vinos de la Contraviesa. Los platos típicos como las migas alpujarreñas, el plato alpujarreño o las gachas pimentonás reflejan la herencia gastronómica de la comarca.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Andrés se celebran a finales de noviembre con procesiones, música tradicional y degustaciones gastronómicas. Durante estas fechas, el pueblo se llena de vida y los visitantes pueden participar en las tradiciones más auténticas de la Alpujarra.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, que incluyen verbenas populares y actividades culturales al aire libre. La fiesta de la Castaña, que se celebra en octubre, coincidiendo con la recogida de este fruto, es una cita imprescindible para conocer los productos locales.
Durante la Semana Santa, Murtas mantiene tradiciones centenarias con procesiones íntimas que recorren las calles empedradas del pueblo, creando una atmósfera de recogimiento especialmente emotiva.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Granada capital, se accede a Murtas por la A-44 hasta Lanjarón, después la A-348 hacia Órgiva y finalmente la GR-421. El trayecto dura aproximadamente una hora y media por carreteras de montaña con curvas.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño ofrecen temperaturas ideales y paisajes espectaculares. El verano puede ser caluroso durante el día, aunque las noches son frescas debido a la altitud. El invierno es más tranquilo y permite disfrutar del pueblo con mayor intimidad.
Consejos: Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa de abrigo para las noches, incluso en verano. El pueblo cuenta con pocos servicios comerciales, por lo que es aconsejable proveerse en localidades cercanas como Órgiva o Lanjarón.