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sobre Nevada
Municipio que agrupa a Laroles
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Enclavado a 1.000 metros de altitud en el corazón de la Alpujarra Granadina, Nevada emerge como uno de esos pueblos andaluces que conservan intacto el sabor de la España más auténtica. Con poco más de mil habitantes, este pequeño municipio se alza sobre las laderas de Sierra Nevada, ofreciendo a quien lo visita una experiencia única donde el tiempo parece haberse detenido entre calles empedradas y casas encaladas.
El nombre de Nevada evoca inevitablemente las nieves perpetuas de la gran sierra que lo cobija, y no es casualidad. Desde sus calles se contemplan algunas de las cumbres más altas de la Península Ibérica, mientras que el pueblo mismo respira el aire puro de la montaña mediterránea. Sus 1.072 habitantes han sabido mantener vivas las tradiciones alpujarreñas, convirtiendo cada rincón en un testimonio vivo de la cultura andalusí que durante siglos modeló estos valles.
La arquitectura tradicional de Nevada, con sus tejados planos de launa y sus chimeneas cilíndricas, narra sin palabras la historia de un pueblo que supo adaptarse al clima montañoso mientras preservaba la herencia mudéjar. Pasear por sus calles es sumergirse en un museo al aire libre donde cada casa blanca cuenta una historia centenaria.
Qué ver en Nevada
El patrimonio histórico de Nevada refleja siglos de historia alpujarreña. La iglesia parroquial, dedicada a San José, constituye el principal monumento religioso del municipio, exhibiendo elementos arquitectónicos que combinan la tradición mudéjar con posteriores reformas. Su torre campanario se alza como referencia visual desde cualquier punto del pueblo.
Las calles del casco histórico conservan la típica estructura urbana alpujarreña, con sus características tinaos y pasadizos cubiertos que conectan las viviendas. La arquitectura popular, con sus muros gruesos de piedra y barro, ventanas pequeñas y patios interiores, constituye en sí misma una atracción turística que permite comprender cómo era la vida en estas montañas.
Desde varios miradores naturales del municipio se contemplan vistas espectaculares hacia el valle del río Guadalfeo y las cumbres de Sierra Nevada. Los alrededores del pueblo ofrecen parajes naturales de gran belleza, con bosques de castaños y robles que en otoño se visten de colores dorados y rojizos, creando paisajes de postal.
La fuente pública del pueblo, lugar tradicional de encuentro, conserva el sabor de la vida rural alpujarreña, mientras que los antiguos lavaderos públicos recuerdan tiempos en los que la vida comunitaria giraba en torno a estos espacios de trabajo y socialización.
Qué hacer
Nevada ofrece excelentes oportunidades para el senderismo y el turismo activo. Numerosas rutas parten del pueblo hacia las cumbres cercanas, permitiendo descubrir la rica flora mediterránea de montaña y disfrutar de panorámicas excepcionales sobre la Alpujarra. Los senderos que conectan con pueblos vecinos como Laroles o Picena invitan a realizar travesías de varios días.
La gastronomía local constituye otra de las grandes atracciones. Los productos de la huerta alpujarreña, como las habas tiernas, los espárragos trigueros y las hierbas aromáticas, se combinan en platos tradicionales que reflejan siglos de sabiduría culinaria. El jamón serrano de la zona, curado en el clima seco de la montaña, alcanza aquí una calidad excepcional.
Las actividades relacionadas con la observación de la naturaleza encuentran en Nevada un escenario privilegiado. La diversidad de ecosistemas, desde los cultivos en terrazas hasta los bosques de ribera, alberga una rica fauna que incluye especies típicamente mediterráneas y otras adaptadas al clima de montaña.
Durante los meses de invierno, la proximidad a las estaciones de esquí de Sierra Nevada convierte al pueblo en un punto de partida ideal para los amantes de los deportes de nieve, ofreciendo alojamiento más económico y auténtico que las zonas turísticas masificadas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Nevada mantiene vivo el espíritu alpujarreño a lo largo del año. En marzo, las fiestas patronales en honor de San José llenan las calles de música y tradición, con procesiones que recorren el pueblo y verbenas que se prolongan hasta altas horas.
Durante el verano, generalmente en agosto, se celebran las fiestas mayores con actividades que incluyen actuaciones musicales, concursos tradicionales y degustaciones gastronómicas donde los vecinos comparten los sabores más auténticos de la cocina local. Estos eventos constituyen una oportunidad única para conocer de primera mano las tradiciones alpujarreñas.
La celebración de la Nochebuena alpujarreña, con sus villancicos tradicionales y la típica "chispa" (aguardiente local), ofrece a los visitantes invernales una experiencia cultural inolvidable que conecta con las raíces más profundas de esta tierra.
Información práctica
Para llegar a Nevada desde Granada capital, hay que tomar la A-44 en dirección a Motril hasta el desvío hacia Lanjarón, continuando por la A-348 y posteriormente por carreteras locales que ascienden por la Alpujarra. El trayecto de aproximadamente 120 kilómetros ofrece paisajes espectaculares pero requiere cierta precaución en los tramos de montaña.
una de las mejores época para visitar Nevada se extiende desde la primavera hasta el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los caminos se encuentran en mejores condiciones. Los meses de mayo y octubre resultan especialmente recomendables por la benignidad del clima y la belleza de los paisajes estacionales.
Es aconsejable llevar ropa de abrigo incluso en verano, ya que las noches de montaña pueden ser frescas. Para las actividades de senderismo, el calzado adecuado resulta imprescindible, y siempre conviene informarse sobre el estado de las rutas antes de emprender cualquier excursión.