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sobre Turón
Municipio tranquilo en la Alpujarra profunda; paisaje minero antiguo y naturaleza virgen cerca de Almería
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Turón aparece en el sector occidental de la Alpujarra granadina, en una ladera que desciende hacia el valle del Guadalfeo. Su tamaño es reducido —poco más de doscientas personas— y eso se nota en la escala del lugar: huertos cerca de las casas, corrales aún en uso y caminos agrícolas que empiezan casi en la última calle. Los bancales de almendros, muy visibles en los alrededores, recuerdan que este paisaje no es espontáneo sino el resultado de siglos de trabajo en terrazas.
A unos 693 metros de altitud, el pueblo queda en una franja intermedia entre el valle y las primeras alturas de Sierra Nevada. Desde algunos puntos se abre la vista hacia el Guadalfeo y las lomas que lo rodean. Las casas blancas, con tejados planos y tinaos, siguen el patrón habitual de la arquitectura alpujarreña. Las calles son estrechas y con pendiente. No responden a un trazado regular, sino a la adaptación al terreno y a formas de construir heredadas de época andalusí.
Patrimonio y detalles que revelan historia
La iglesia de la Encarnación ocupa una posición visible dentro del núcleo. El edificio actual se levanta tras la incorporación del territorio a la Corona de Castilla. Como ocurre en muchos pueblos de la Alpujarra, combina soluciones constructivas mudéjares con reformas posteriores. La torre es sencilla y sirve todavía como referencia visual desde varios puntos del entorno.
El interés del casco urbano está más en el conjunto que en piezas aisladas. Se repiten las chimeneas cónicas, los balcones de hierro y pequeños corrales vinculados a la vivienda. Los antiguos lavaderos, alimentados por acequias que bajan de la sierra, recuerdan una organización del agua basada en el reparto comunitario.
Alrededor del pueblo aparecen las terrazas agrícolas sostenidas por muros de piedra seca, conocidas localmente como tarbenas. Son una solución antigua para cultivar en pendiente. En ellas crecen almendros, olivos e higueras, junto a algunos frutales. Más arriba el paisaje cambia y aparecen encinas y alcornoques.
Caminos y paisaje alrededor del pueblo
Los alrededores de Turón conservan una red de caminos antiguos. Muchos comunicaban cortijos, zonas de cultivo y pueblos cercanos. Algunos siguen utilizándose; otros se reconocen por el empedrado o por los muros que los delimitan. No siempre están señalizados, así que suele ser buena idea preguntar por su estado antes de salir.
Las acequias altas permiten entender bien cómo se ha trabajado el agua en estas laderas. Son canales excavados o construidos en tramos de piedra que reparten el riego entre las parcelas. A lo largo del recorrido aparecen partidores y pequeñas obras de fábrica que regulan el caudal.
Quien continúe hacia cotas más altas entra ya en terreno de Sierra Nevada. Los caminos ganan pendiente y el tiempo cambia con rapidez. En días claros, desde algunos puntos elevados llega a verse el Mediterráneo, aunque no es algo constante.
En la cocina local aparecen platos muy extendidos por la comarca: migas, guisos de cabrito o el llamado plato alpujarreño. Son recetas ligadas al trabajo agrícola y a los inviernos fríos. También se preparan embutidos y quesos de cabra en ámbito doméstico o en pequeñas producciones.
Tradiciones y calendario festivo
Las fiestas patronales se celebran en agosto, dedicadas a la Virgen de la Asunción. Durante esos días el pueblo cambia de ritmo porque regresan muchos vecinos que viven fuera. Hay procesiones y actividades organizadas por la propia comunidad.
En invierno siguen presentes prácticas domésticas como la matanza del cerdo. No es un acto público, sino familiar, pero forma parte del calendario tradicional. La recolección de almendras y la vendimia marcan también momentos concretos del año agrícola.
Cuándo acercarse
La primavera suele coincidir con la floración de los almendros, entre febrero y marzo según venga el año. El paisaje cambia durante unas semanas. El otoño también resulta agradable para caminar por los alrededores. En verano el calor aprieta a mediodía, aunque por la noche refresca con facilidad debido a la altitud.
Turón se recorre rápido. Lo interesante está en mirar con atención la relación entre el pueblo, las acequias y los bancales que lo rodean. Ahí se entiende cómo se ha sostenido la vida en estas laderas durante generaciones.