Artículo completo
sobre Pedro Abad
Pueblo situado junto a la autovía y el río Guadalquivir conocido por albergar una mezquita moderna de la comunidad ahmadía y su patrimonio religioso histórico
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón del Alto Guadalquivir cordobés, donde las suaves colinas se mecen entre olivares centenarios, se encuentra Pedro Abad, un pueblo que conserva la esencia más auténtica de Andalucía. Con apenas 2.775 habitantes y situado a 162 metros de altitud, este municipio se alza como un remanso de tranquilidad que invita a desconectar del bullicio urbano y sumergirse en el ritmo pausado de la vida rural.
Fundado en el siglo XVIII sobre los restos de la antigua Torreparedones, Pedro Abad debe su nombre al abad Pedro Fernández de Córdoba, quien impulsó la creación de esta nueva población. Sus calles blancas y ordenadas, trazadas con la geometría propia de las colonizaciones ilustradas, cuentan la historia de un pueblo nacido de la voluntad de cultivar estas tierras fértiles bañadas por el Guadalquivir.
La arquitectura sencilla pero armoniosa de sus casas encaladas, adornadas con rejas de forja y macetas rebosantes de geranios, dibuja un paisaje urbano que invita al paseo sosegado. Desde cualquier punto del pueblo, la vista se pierde entre los interminables olivares que se extienden hasta el horizonte, recordando constantemente la importancia del aceite de oliva en la economía y la cultura local.
Qué ver en Pedro Abad
La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol preside el centro urbano con su sobria fachada neoclásica del siglo XVIII. Su interior alberga retablos de madera dorada y una imaginería religiosa que habla del fervor popular de sus habitantes. Merece la pena detenerse en la contemplación de sus bóvedas y admirar la luz tamizada que se filtra por sus vidrieras.
El patrimonio arqueológico más destacado se encuentra en el yacimiento de Torreparedones, situado a las afueras del municipio. Este antiguo oppidum íbero-romano conserva restos de murallas, cisternas y estructuras habitacionales que permiten imaginar la vida cotidiana de sus antiguos moradores. Las excavaciones han revelado también los restos de una necrópolis que aporta valiosa información sobre los rituales funerarios de la época.
El paisaje natural que rodea Pedro Abad constituye uno de sus mayores atractivos. Los olivares, organizados en terrazas que siguen las curvas naturales del terreno, crean un mosaico de verdes y platas que cambia con las horas del día. Los márgenes del río Guadalquivir ofrecen un ecosistema diferente, donde la vegetación de ribera contrasta con el paisaje agrícola circundante.
Qué hacer
Los amantes del senderismo encontrarán en los alrededores de Pedro Abad numerosas rutas que permiten adentrarse en el paisaje olivarero. La Vía Verde del Aceite, que aprovecha el trazado de la antigua línea férrea Córdoba-Puente Genil, pasa cerca del municipio y ofrece un recorrido cómodo y seguro para caminar o pedalear entre olivares.
La gastronomía local merece una atención especial. El aceite de oliva virgen extra de la comarca es protagonista indiscutible de la cocina tradicional, presente en platos como el salmorejo, las migas o los pescados fritos. Los productos de la matanza del cerdo ibérico también ocupan un lugar destacado en las mesas locales, especialmente durante los meses de invierno.
Para los interesados en el turismo cultural, las visitas a las almazaras de la zona durante la época de recolección permiten conocer de primera mano el proceso de elaboración del aceite de oliva. Entre noviembre y febrero, el paisaje se llena de actividad y el aire se impregna del aroma característico de las aceitunas recién molidas.
El río Guadalquivir ofrece posibilidades para la pesca deportiva y el disfrute de la naturaleza fluvial. Sus riberas albergan una fauna variada donde es posible avistar garzas, martines pescadores y otras aves acuáticas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Pedro Abad se articula en torno a celebraciones que mantienen viva la tradición rural andaluza. Las fiestas patronales en honor a San Pedro Apóstol se celebran a finales de junio, combinando actos religiosos con actividades lúdicas que reúnen a toda la comunidad en torno a la plaza principal.
A mediados de agosto tiene lugar la Feria de Verano, días de música, baile y gastronomía que convierten al pueblo en un hervidero de actividad. Las casetas engalanadas acogen a vecinos y visitantes que disfrutan de la cocina tradicional y los vinos de la tierra hasta altas horas de la madrugada.
La Semana Santa se vive con especial recogimiento, con procesiones que recorren las calles blancas del pueblo al ritmo pausado de las marchas procesionales. La Cruz de Mayo, celebrada a principios de mayo, llena las calles de cruces floridas que compiten en belleza y originalidad.
Información práctica
Pedro Abad se encuentra a unos 45 kilómetros al sureste de Córdoba capital, accesible a través de la A-4 hasta la salida de Castro del Río y posteriormente por la carretera provincial CO-410. El trayecto en coche desde Córdoba no supera los 40 minutos, lo que lo convierte en una excursión perfecta de un día.
una de las mejores época para visitar Pedro Abad es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores galas. La floración de los olivos en abril y mayo ofrece un espectáculo natural de gran belleza, mientras que noviembre y diciembre permiten presenciar la recolección de la aceituna.
Para disfrutar plenamente de la visita, se recomienda reservar tiempo suficiente para pasear sin prisas por sus calles y contemplar el paisaje circundante desde alguno de los miradores naturales que ofrece el pueblo.