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sobre Villafranca de Córdoba
Localidad situada junto al Guadalquivir famosa por su parque acuático y su entorno natural de ribera y dehesa ideal para el ocio familiar
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En el corazón de la comarca del Alto Guadalquivir, donde los olivares se extienden hasta el horizonte dibujando un mar plateado, se encuentra Villafranca de Córdoba. Este tranquilo municipio de 4.866 habitantes, situado a 146 metros de altitud, conserva el alma genuina de la Andalucía interior, esa que late entre calles blancas y plazas donde el tiempo parece haberse detenido.
La localidad, que debe su nombre a la concesión de fuero franco otorgada en el siglo XIII, se alza como un oasis de serenidad en la fértil campiña cordobesa. Sus casas encaladas reflejan el sol andaluz mientras las torres de sus iglesias se recortan contra un cielo que invita a perderse entre sus tradiciones y su rica herencia cultural.
Qué ver en Villafranca de Córdoba
El patrimonio arquitectónico de Villafranca de Córdoba refleja siglos de historia en cada piedra. La Iglesia Parroquial de Santa Marina domina el perfil urbano con su imponente presencia, un templo que combina elementos de diferentes épocas y estilos arquitectónicos. Su interior alberga retablos de notable valor artístico que merecen una visita pausada.
Paseando por el casco histórico, se descubren rincones de gran belleza donde la arquitectura popular andaluza se muestra en todo su esplendor. Las casas señoriales con sus patios floridos y rejas trabajadas hablan de un pasado de prosperidad agrícola que aún perdura en la memoria colectiva del pueblo.
No puede faltar una visita a la Ermita del Santo Cristo de la Salud, un pequeño santuario que guarda gran devoción entre los vecinos y que ofrece unas vistas privilegiadas del entorno rural que rodea la localidad. Los alrededores del municipio invitan a descubrir paisajes de olivar centenario, donde los caminos rurales serpentean entre cortijos tradicionales que mantienen viva la esencia de la cultura andaluza.
Qué hacer
Villafranca de Córdoba es el punto de partida ideal para rutas de senderismo por la campiña cordobesa. Los senderos que parten del municipio permiten adentrarse en un paisaje de olivares milenarios, donde es posible observar la fauna local y disfrutar de panorámicas espectaculares del valle del Guadalquivir.
La gastronomía local constituye una experiencia imprescindible para el visitante. Los platos tradicionales cordobeses cobran aquí un sabor especial, elaborados con productos de la tierra como el aceite de oliva virgen extra de producción local. Las tabernas del pueblo mantienen vivas recetas ancestrales que pasan de generación en generación.
Los amantes de la cultura del olivo encontrarán en Villafranca un destino perfecto para comprender la importancia de este cultivo en la economía y tradiciones de la región. Algunos cortijos de los alrededores ofrecen visitas donde es posible conocer el proceso de elaboración del aceite de oliva y degustar sus variedades.
Para los aficionados a la fotografía, el pueblo ofrece infinitas posibilidades: desde las calles empedradas del centro histórico hasta los amplios horizontes de la campiña, pasando por los atardeceres dorados que tiñen de oro los campos de olivos.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Villafranca de Córdoba se articula en torno a celebraciones que hunden sus raíces en siglos de tradición. Las Fiestas Patronales en honor a Santa Marina se celebran durante el mes de julio, llenando las calles de música, bailes y el aroma de las especialidades gastronómicas locales.
En Semana Santa, el pueblo vive con especial intensidad la pasión y muerte de Cristo. Las procesiones recorren las calles principales en un ambiente de recogimiento y devoción que emociona tanto a vecinos como a visitantes.
La Feria de Agosto transforma Villafranca en un hervidero de alegría y color. Las casetas, los caballos y las sevillanas crean una atmósfera mágica que invita a sumergirse en la cultura andaluza más auténtica. Durante estos días, el pueblo se engalana para recibir a visitantes de toda la comarca.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Córdoba capital, Villafranca se encuentra a unos 45 kilómetros por la A-4 en dirección a Sevilla, tomando después la salida hacia la N-IV. El trayecto en coche no supera los 45 minutos, atravesando paisajes de gran belleza natural.
Mejor época para visitar: Los meses de primavera (abril-mayo) y otoño (octubre-noviembre) ofrecen las condiciones climatológicas más agradables para disfrutar tanto del patrimonio como de los paseos por el entorno natural. Las temperaturas suaves invitan a recorrer sus calles y senderos sin las altas temperaturas del verano andaluz.
Consejos útiles: Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas del casco histórico y por los senderos rurales. El pueblo cuenta con servicios básicos y algunos establecimientos donde degustar la gastronomía local, aunque es recomendable consultar horarios, especialmente durante los meses de menor afluencia turística.