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sobre La Zarza-Perrunal
Municipio joven segregado de Calañas con fuerte identidad minera; destaca por su patrimonio industrial y la corta minera a cielo abierto
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Hay pueblos que se anuncian desde lejos. Y luego está La Zarza-Perrunal. Aparece cuando ya llevas un rato cruzando el Andévalo. El paisaje se repite: encinas, fincas abiertas, algún cortijo a lo lejos. Entras en el pueblo y todo sigue a un ritmo tranquilo. Parece que las prisas nunca terminaron de cuajar aquí.
Ronda los 1.200 habitantes. Está en esa Huelva donde el campo manda más que cualquier plan turístico. Durante décadas, el trabajo vino de la minería cercana y del campo. Todavía se nota. Calles sencillas, mucha vida alrededor de la agricultura.
Una iglesia blanca y calles tranquilas
La iglesia de Nuestra Señora de la Concepción es lo que más se ve. Torre sencilla, fachada blanca. Tiene ese aspecto de iglesia de pueblo que lleva décadas en el mismo sitio. Marca el centro de la vida local.
El casco urbano es el típico del interior onubense. Casas encaladas, calles cortas, algunas plazas pequeñas. No vengas buscando arquitectura espectacular. Aquí el interés está en el conjunto, en cómo se vive.
A pocos kilómetros está Perrunal. Forma parte del mismo municipio. Nació muy ligado a la minería y mantiene ese aire de núcleo separado. Allí hay otra iglesia, dedicada a San José. Su trazado urbano es sencillo, de los que se recorren en un paseo corto.
Caminos de tierra y mucho silencio
El entorno es puro Andévalo: dehesa abierta con encinas y alcornoques, jaras en los márgenes. Caminos de tierra que llevan de una finca a otra. No son senderos preparados con paneles informativos. Son caminos de uso diario, de los que siempre han estado ahí.
Entre La Zarza y Perrunal hay varios caminos rurales. Se pueden recorrer andando o en bici si te gusta pedalear tranquilo. Cuando aprieta el sol se nota —esto es Huelva interior— pero hay tramos con sombra de encinas viejas.
La fauna es la habitual del campo: perdices, conejos, ganado pastando. A veces alguien menciona al lince ibérico en conversaciones del pueblo. En esta zona se ha recuperado bastante su población pero lo normal es no verlo.
Cocina que sabe a casa
Aquí la comida tiene mucho que ver con lo que se cría alrededor. El cerdo ibérico manda bastante en la cocina local sobre todo en guisos tradicionales y embutidos caseros.
En verano apetece gazpacho bien frío —del espeso— y cuando llega el frío aparecen platos más contundentes como migas o guisos de cuchara.
Si el otoño viene con lluvias también hay quien sale a buscar setas por la zona pero lo habitual es ir con alguien que sepa lo que hace.
Fiestas para volver al pueblo
Las celebraciones más importantes siguen muy ligadas a la tradición religiosa y al reencuentro entre vecinos.
En diciembre La Zarza celebra sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Concepción con procesiones y actos que reúnen bastante gente.
En verano, normalmente agosto Perrunal celebra sus fiestas dedicadas a San José son días de casetas música reuniones familiares ambiente donde siempre acabas hablando con alguien conocido.
La Semana Santa también se vive en ambos núcleos con procesiones sencillas por las calles estrechas acompañadas como suele pasar aquí por dulces caseros como torrijas o pestiños.
Llegar sin complicaciones
Desde Huelva capital hay algo más de una hora en coche sales por la A‑49 te desvías hacia Valverde del Camino continuando por carreteras comarcales tranquilas poco tráfico curvas suaves nada complicado realmente si piensas moverte por caminos rurales lleva calzado cómodo agua sobre todo cuando hace calor porque aquí la sombra aparece a ratos no todo el tiempo
Mejor momento para venir
La primavera suele ser agradecida: campo verde después de las lluvias El verano trae días largos calor serio así que mejor pasear temprano o al caer la tarde En otoño, si ha llovido el paisaje se vuelve más suave Y el invierno tiene ese silencio propio donde todo parece ir aún más despacio
La Zarza-Perrunal no es un destino para grandes atracciones Es más bien ese tipo sitio donde pasas unas horas caminando por el campo das una vuelta por las calles te llevas una idea clara cómo es esto