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sobre Sevilla
Capital de Andalucía y joya turística mundial con la Catedral gótica más grande y el Real Alcázar
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Sevilla es una sinfonía de sensaciones que cautiva desde el primer momento. Con más de 680.000 habitantes, la capital andaluza se despliega majestuosa a orillas del Guadalquivir, apenas a 11 metros sobre el nivel del mar, envuelta en una luz dorada que realza cada rincón de su extraordinario patrimonio. Aquí, donde el eco de tres culturas resuena en cada piedra, el tiempo parece haberse detenido para preservar siglos de historia, arte y tradición.
Esta ciudad milenaria es un museo al aire libre donde conviven armónicamente vestigios romanos, alcázares mudéjares, catedrales góticas y palacios barrocos. Sus calles estrechas y empedradas, sus patios perfumados de azahar y jazmín, y sus plazas llenas de vida componen un escenario único donde cada esquina cuenta una historia. Sevilla no se visita, se vive; no se observa, se siente en cada paso por sus barrios históricos y en cada acorde de guitarra que brota espontáneamente de sus tablaos.
Qué ver en Sevilla
La Catedral de Sevilla, declarada Patrimonio de la Humanidad, es la catedral gótica más grande del mundo. Su imponente Giralda, antiguo alminar almohade convertido en campanario, ofrece vistas panorámicas incomparables de la ciudad. En su interior descansa Cristóbal Colón, convirtiendo este templo en un lugar cargado de simbolismo histórico.
El Real Alcázar representa la perfecta síntesis del arte mudéjar, con sus patios de ensueño, jardines fragantes y salones decorados con azulejos centenarios. Este palacio real, aún en uso por la familia real española, transporta al visitante a los tiempos de Al-Andalus a través de sus arcos de herradura y sus fuentes susurrantes.
El pintoresco Barrio de Santa Cruz, antiguo barrio judío, seduce con sus plazuelas íntimas, casas encaladas adornadas con rejas forjadas y patios que se vislumbran tras cancelas de hierro. Perderse por sus laberínticas callejuelas es todo un placer sensorial.
La Plaza de España, joya del regionalismo sevillano construida para la Exposición Iberoamericana de 1929, deslumbra con su semicírculo monumental, sus bancos de azulejos dedicados a cada provincia española y su canal navegable. El cercano Parque de María Luisa invita al paseo entre palmeras, naranjos y románticos rincones.
El Barrio de Triana, al otro lado del Guadalquivir, conserva el alma flamenca más auténtica de la ciudad. Sus cerámicas tradicionales, sus talleres artesanos y su ambiente popular lo convierten en visita obligada para conocer la Sevilla más genuina.
Qué hacer
Navegar por el Guadalquivir ofrece una perspectiva única de Sevilla, contemplando desde el río la Torre del Oro, los puentes históricos y la silueta urbana que se refleja en las aguas. Los paseos fluviales al atardecer crean momentos mágicos.
La gastronomía sevillana merece una exploración pausada por sus tabernas centenarias y mercados tradicionales. El tapeo es toda una institución: jamón ibérico, gazpacho, pescaíto frito, espinacas con garbanzos y los dulces conventuales componen una sinfonía de sabores mediterráneos y andalusíes.
Las rutas flamencas permiten adentrarse en este arte universal a través de tablaos tradicionales y peñas flamencas donde el cante jondo, el baile y la guitarra crean un ambiente único. Triana y la Alameda de Hércules concentran gran parte de la oferta flamenca nocturna.
Los paseos en coche de caballos por el casco histórico mantienen viva una tradición centenaria, ofreciendo un recorrido romántico por los principales monumentos al ritmo pausado de los cascos sobre el empedrado.
Fiestas y tradiciones
La Semana Santa sevillana es una experiencia única que trasciende lo religioso para convertirse en arte puro. Durante marzo o abril, las cofradías procesionan por las calles portando pasos de incalculable valor artístico, acompañados de saetas que brotan espontáneamente desde los balcones.
La Feria de Abril transforma Sevilla en un tablao gigante donde reinan los trajes de flamenca, los caballos, las casetas y el rebujito. Durante una semana de abril o mayo, la ciudad entera se viste de fiesta en el Real de la Feria.
En mayo, los patios se engalanan para el Corpus Christi y los barrios compiten en el cuidado de sus rincones floridos. Los festivales de flamenco salpican el calendario cultural, especialmente durante la primavera y el otoño.
Información práctica
Sevilla cuenta con excelente conectividad aérea, ferroviaria y por carretera. El aeropuerto de San Pablo conecta con las principales ciudades europeas y la estación Santa Justa recibe trenes de alta velocidad desde Madrid en solo dos horas y media.
La mejor época para visitar es primavera (marzo-mayo) y otoño (octubre-noviembre), cuando las temperaturas son agradables y la luz resalta la belleza de los monumentos. El verano puede ser muy caluroso, aunque las noches sevillanas tienen un encanto especial.
El centro histórico es perfectamente caminable y cuenta con un eficiente sistema de tranvía y autobuses urbanos. Se recomienda adquirir tarjetas turísticas que incluyen el transporte público y descuentos en monumentos principales. La ciudad invita a perderse sin prisas, dejándose llevar por su ritmo pausado y su hospitalidad legendaria.