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sobre Salares
Pequeño rincón de herencia árabe con un alminar almohade perfectamente conservado y un puente romano
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Encaramado en las laderas de la Sierra de Almijara, Salares es uno de los pueblos blancos más pequeños y auténticos de la Axarquía malagueña. Con apenas 192 habitantes, esta diminuta aldea a 540 metros de altitud conserva intacto el encanto de los antiguos asentamientos moriscos que poblaron estas montañas. Sus casitas encaladas se apiñan en torno a empinadas callejuelas que parecen desafiar la gravedad, creando un laberinto urbano que invita a perderse sin prisa.
La belleza de Salares reside precisamente en su sencillez y autenticidad. Aquí no encontrarás grandes monumentos ni museos, sino algo mucho más valioso: la esencia pura del pueblo andaluz de montaña. Cada rincón respira historia, desde los restos de su pasado árabe hasta las tradiciones que sus vecinos mantienen vivas generación tras generación. Es el destino perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio y sumergirse en la Andalucía más profunda.
Qué ver en Salares
El casco histórico de Salares es en sí mismo su mayor atractivo turístico. Declarado Conjunto Histórico-Artístico, el pueblo conserva la estructura urbana típicamente morisca, con calles estrechas y sinuosas que se adaptan perfectamente a la orografía montañosa. El trazado irregular de sus vías, algunas tan estrechas que apenas permiten el paso de una persona, crea perspectivas fotográficas únicas en cada esquina.
La Iglesia de Santa Ana, construida en el siglo XVI sobre una antigua mezquita, preside el corazón del pueblo. Su torre campanario, de líneas sencillas pero elegantes, se alza como referencia visual desde cualquier punto de Salares. En el interior destacan algunos elementos mudéjares que recuerdan el pasado islámico del asentamiento.
Paseando por sus calles descubrirás los restos del sistema defensivo árabe, con vestigios de murallas que un día protegieron esta estratégica posición. Los miradores naturales que se abren entre las casas ofrecen vistas espectaculares del valle del río Salares y de los olivares que tapizan las laderas circundantes.
No te pierdas el antiguo lavadero público, una construcción tradicional que habla de los usos y costumbres de antaño, cuando las mujeres del pueblo se reunían aquí para lavar la ropa y compartir noticias. Cerca se encuentra la fuente árabe, cuyo agua cristalina ha saciado la sed de los habitantes de Salares durante siglos.
Qué hacer
El senderismo es sin duda la actividad estrella en Salares. El pueblo sirve de punto de partida para diversas rutas que serpentean por la Sierra de Almijara, ofreciendo desde paseos familiares hasta trekkings más exigentes para senderistas experimentados. La ruta hacia el río Salares es especialmente recomendable, discurriendo entre olivares centenarios y bosques de encinas hasta llegar a pozas naturales donde refrescarse en los meses más cálidos.
Para los amantes de la fotografía, Salares es un verdadero paraíso. La luz mediterránea realza el blanco inmaculado de sus fachadas, creando contrastes dramáticos con las macetas de geranios que adornan balcones y ventanas. Las horas doradas del amanecer y atardecer transforman el pueblo en un escenario de postal.
La gastronomía local merece una atención especial. En Salares podrás degustar platos tradicionales de la Axarquía como las migas, el chivo al horno o las gachas. El aceite de oliva virgen extra de la zona, producido en las almazaras cercanas, es de una calidad excepcional. Los vinos dulces moscatel, herencia de la tradición vitivinícola árabe, acompañan perfectamente los postres caseros.
Los más aventureros pueden explorar los senderos que conectan Salares con otros pueblos de la comarca, como Sedella o Archez, creando rutas circulares que permiten conocer varios de estos tesoros blancos en una misma jornada.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Salares, pese a su reducido tamaño, mantiene vivas algunas celebraciones tradicionales. Las fiestas patronales en honor a Santa Ana se celebran a finales de julio, convirtiendo las calles del pueblo en un escenario de música, bailes folclóricos y gastronomía popular. Durante estos días, los vecinos abren sus casas y comparten con los visitantes la hospitalidad característica de los pueblos pequeños.
En octubre tiene lugar la celebración de la Castaña, una fiesta que rinde homenaje a este fruto tan importante en la economía tradicional de la zona. Las calles se llenan del aroma de las castañas asadas y se organizan actividades relacionadas con la cultura rural.
Durante la Semana Santa, Salares vive una de sus tradiciones más emotivas. Las procesiones, adaptadas al tamaño del pueblo, recorren las empinadas calles creando un ambiente de recogimiento y belleza singular.
Información práctica
Para llegar a Salares desde Málaga capital, toma la A-7 en dirección Motril hasta la salida de Vélez-Málaga. Desde allí, sigue la MA-4105 hacia Arenas y después la MA-5106 hasta Salares. El trayecto completo son aproximadamente 65 kilómetros y se tarda algo más de una hora en coche.
una de las mejores época para visitar Salares es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores colores. En verano puede hacer bastante calor, aunque la altitud proporciona cierto alivio respecto a la costa.
Al ser un pueblo muy pequeño, es recomendable combinar la visita a Salares con otros municipios cercanos de la Axarquía como Cómpeta, Frigiliana o Nerja para aprovechar mejor el viaje.