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sobre Sedella
Pueblo tranquilo a los pies de La Maroma con arquitectura mudéjar y un centro de visitantes del parque natural
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El turismo en Sedella suele empezar por su ubicación. El pueblo se asienta a casi 700 metros de altitud, en la vertiente sur de la sierra de Almijara, dentro de la Axarquía malagueña. El caserío se adapta a la ladera mediante pequeñas terrazas naturales, algo que se percibe enseguida al caminar por el núcleo: las calles suben y bajan sin demasiada lógica aparente, siguiendo la pendiente más que un trazado planificado.
Ese dibujo irregular tiene que ver con su pasado andalusí. Tras la conquista castellana del siglo XVI el pueblo se transformó, pero el esquema de calles estrechas y quebradas permaneció. Las casas encaladas, con tejado de teja árabe y huecos pequeños, responden más a la necesidad de protegerse del sol y del viento de sierra que a una intención estética. Alrededor del pueblo se extiende un mosaico de olivares, almendros y pequeñas parcelas en bancales, una forma de cultivar muy propia de esta parte de la Axarquía.
Patrimonio y elementos históricos
La iglesia de San Andrés ocupa el lugar donde antiguamente hubo una mezquita, algo habitual en muchos pueblos de la comarca tras la conquista cristiana. El edificio actual es del siglo XVI, aunque ha tenido reformas posteriores. La torre, de tradición mudéjar, sobresale sobre el caserío y sirve como referencia visual desde casi cualquier punto del pueblo. En el interior se conservan elementos de carpintería y algunas imágenes religiosas que, según suele señalarse, proceden de etapas distintas de la historia parroquial.
Cerca del centro aparece el antiguo lavadero público, uno de esos espacios que recuerdan cómo se organizaba la vida cotidiana hasta hace no tantas décadas. Junto a él se encuentra una fuente que tradicionalmente se considera de origen árabe y que aún sigue en uso.
También se puede visitar la llamada Casa de la Tía Anica, una vivienda que muestra cómo era la arquitectura doméstica de la zona: muros gruesos, pocas ventanas y estancias adaptadas al clima y al trabajo agrícola. Más que un edificio monumental, interesa como testimonio de cómo se vivía aquí.
Si uno se fija en el entorno, el verdadero patrimonio quizá esté en el paisaje. Los bancales sostenidos por muros de piedra seca suben por las laderas alrededor del pueblo y explican siglos de agricultura en terreno difícil. Desde algunos puntos altos del término municipal, en días claros, se alcanza a ver el Mediterráneo hacia el sur y las cumbres de la sierra hacia el interior.
Caminos y sierra alrededor del pueblo
Sedella queda en el borde del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, lo que ha convertido al pueblo en punto de acceso habitual para rutas de montaña. Desde aquí parten varios senderos que se internan en la sierra entre pinares y zonas de roca caliza.
Uno de los recorridos más conocidos en la zona lleva hacia el Tajo de la Madera, una formación rocosa muy visible desde distintos puntos del término. El camino atraviesa laderas abiertas y ofrece buenas vistas del valle. Conviene informarse antes de salir, porque en la sierra las distancias engañan y el terreno puede ser exigente en verano.
En algunos paredones cercanos también se practica escalada. Hay sectores equipados desde hace años, aunque las condiciones cambian y lo prudente es consultar información actualizada antes de acercarse.
La cocina local mantiene una relación directa con lo que se cultiva alrededor: verduras de temporada, guisos de cuchara y carne de cabra en distintas preparaciones. El aceite de oliva de la zona aparece en casi todo. En muchas casas todavía se preparan dulces con almendra o higo cuando llega la temporada.
Celebraciones y costumbres
El calendario festivo sigue muy ligado al ritmo del pueblo. Durante la Semana Santa las procesiones recorren calles estrechas donde apenas cabe la comitiva, en un ambiente más recogido que el de las ciudades costeras.
La festividad de San Andrés, patrón del municipio, suele celebrarse a finales de noviembre y reúne a los vecinos alrededor de comidas populares y actividades en la plaza. En verano tiene lugar la Fiesta de la Vendimia, vinculada a la tradición vitivinícola de la zona; en ella se recuerda el proceso de la uva y la elaboración del vino, algo que durante generaciones formó parte de la economía local.
Datos prácticos
Sedella está a algo más de 50 kilómetros de Málaga capital. Lo habitual es llegar por la autovía del Mediterráneo hasta la zona de Vélez‑Málaga y desde allí continuar hacia el interior por carretera comarcal. Los últimos kilómetros discurren por vías estrechas y con bastantes curvas.
El pueblo se recorre andando sin dificultad, aunque hay cuestas continuas. Primavera y otoño suelen ser momentos más agradables para caminar por el casco urbano y por los senderos cercanos, cuando el calor aprieta menos y el paisaje de la Axarquía está más verde. Conviene venir con tiempo y sin prisa: aquí todo sucede a un ritmo bastante tranquilo.