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sobre Sedella
Pueblo tranquilo a los pies de La Maroma con arquitectura mudéjar y un centro de visitantes del parque natural
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Encaramado en las laderas de la sierra Almijara, Sedella emerge como una joya blanca en el corazón de la Axarquía malagueña. A 689 metros de altitud, este pequeño municipio de apenas 611 habitantes conserva intacto el encanto de los pueblos moriscos andaluces, donde cada rincón susurra historias de tiempos pasados entre callejuelas empedradas y casas encaladas que se aferran a la montaña.
El pueblo se despliega en terrazas naturales, adaptándose magistralmente al relieve montañoso que lo acoge. Sus calles estrechas y sinuosas, herederas del trazado musulmán, invitan a perderse sin prisa mientras se contempla el espectacular paisaje de olivares, almendros y viñedos que desciende hacia el valle. La arquitectura popular, con sus tejados de teja árabe y fachadas inmaculadamente blancas adornadas con macetas de geranios, crea un conjunto de una belleza serena que invita al descanso y la contemplación.
Qué ver en Sedella
El patrimonio histórico de Sedella refleja siglos de historia andaluza. La iglesia de San Andrés, construida en el siglo XVI sobre los restos de una antigua mezquita, constituye el principal monumento religioso del municipio. Su torre mudéjar, visible desde cualquier punto del pueblo, se alza como símbolo de la fusión cultural que caracteriza esta tierra. En su interior, destaca un interesante artesonado mudéjar y varias tallas de valor artístico.
El lavadero público, perfectamente conservado, representa un testimonio vivo de la vida cotidiana tradicional. Sus piedras desgastadas por el uso cuentan la historia de generaciones de mujeres que convirtieron este espacio en centro de encuentro y comunicación social. Cerca de él, la fuente árabe continúa manando agua cristalina, como lo ha hecho durante siglos.
Paseando por el casco histórico, merece especial atención la Casa de la Tía Anica, ejemplo paradigmático de la arquitectura popular axárquica. Sus muros gruesos, pequeños vanos y distribución interior muestran la perfecta adaptación al clima mediterráneo de montaña.
Los alrededores naturales de Sedella ofrecen paisajes de extraordinaria belleza. Los bancales de cultivo que rodean el pueblo, sostenidos por muros de piedra seca construidos durante la época musulmana, conforman un paisaje cultural de gran valor. Desde las alturas del municipio se contemplan vistas panorámicas que abarcan desde la costa mediterránea hasta las cumbres de Sierra Tejeda.
Qué hacer
Sedella constituye un punto de partida ideal para explorar la sierra Almijara. Varios senderos señalizados parten del pueblo hacia formaciones rocosas singulares y miradores naturales que regalan perspectivas únicas de la Axarquía. La ruta hacia el Tajo de la Madera resulta especialmente recomendable para los amantes del senderismo, ofreciendo un recorrido de dificultad moderada entre pinares y formaciones calizas.
Los aficionados a la escalada encuentran en las paredes rocosas cercanas varios sectores de diferentes niveles, convirtiendo la zona en un destino emergente para este deporte. Las vías equipadas ofrecen desde iniciación hasta grados avanzados, siempre con el telón de fondo de los paisajes axárquicos.
La gastronomía local merece una atención especial. Los productos de la huerta, cultivados en los fértiles bancales, se transforman en platos tradicionales donde destacan las sopas de ajo, los potajes de verduras y los guisos de cabra. El aceite de oliva virgen extra, producido en los olivares centenarios que rodean el pueblo, constituye la base de una cocina auténtica y sabrosa. Durante la temporada, las almendras y los higos proporcionan la materia prima para dulces tradicionales que perpetúan recetas ancestrales.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Sedella mantiene vivas tradiciones centenarias. La Semana Santa se vive con especial recogimiento, cuando las estrechas calles se llenan de flores y la procesión del Viernes Santo recorre el pueblo en un ambiente de profunda religiosidad popular.
Las fiestas patronales en honor a San Andrés se celebran a finales de noviembre, llenando el pueblo de música, bailes tradicionales y degustaciones gastronómicas. Durante estos días, los vecinos abren sus casas y comparten con visitantes los sabores más auténticos de la cocina axárquica.
En verano, concretamente durante el mes de agosto, tiene lugar la Fiesta de la Vendimia, una celebración que rinde homenaje a la tradición vitivinícola del municipio. Los asistentes pueden participar en la pisa de la uva y degustar los caldos locales mientras disfrutan de espectáculos de flamenco y música tradicional.
Información práctica
Sedella se encuentra a 54 kilómetros de Málaga capital. Desde la ciudad, se accede tomando la A-7 dirección Motril hasta la salida de Vélez-Málaga, continuando después por la A-356 hasta Arenas del Rey y finalmente por la carretera local MA-5403. El trayecto en vehículo privado requiere aproximadamente una hora.
una de las mejores época para visitar Sedella abarca desde abril hasta octubre, evitando los meses más fríos cuando las temperaturas pueden resultar más rigurosas debido a la altitud. Los meses de mayo y septiembre ofrecen condiciones ideales, con temperaturas agradables y paisajes en su máximo esplendor.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y, si se planea hacer senderismo, equipamiento adecuado para montaña. El pueblo cuenta con servicios básicos y varios establecimientos donde degustar la gastronomía local.