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sobre Lebrija
Ciudad natal de Elio Antonio de Nebrija con gran tradición alfarera flamenca y monumental iglesia
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En el corazón del Bajo Guadalquivir, donde las tierras sevillanas se extienden en suaves ondulaciones hacia el océano Atlántico, se alza Lebrija como una de las ciudades con más personalidad de la provincia. Con sus 27.727 habitantes y a tan solo 37 metros de altitud, esta localidad destila historia en cada rincón, fusionando su rico patrimonio con la autenticidad de una Andalucía que conserva intactas sus tradiciones más arraigadas.
Lebrija es tierra de contrastes, donde el legado de tartesos, romanos y árabes se mezcla con la modernidad de una ciudad que mira al futuro sin renunciar a su esencia. Sus calles empedradas narran siglos de historia, mientras que sus campos circundantes, salpicados de olivares y viñedos, ofrecen algunos de los paisajes más representativos de la campiña sevillana.
La ciudad se ha ganado un lugar especial en el mapa gastronómico andaluz, siendo reconocida por su excelente aceite de oliva virgen extra y sus vinos, productos que han convertido a Lebrija en parada obligatoria para los amantes del turismo enogastronómico.
Qué ver en Lebrija
El patrimonio arquitectónico de Lebrija constituye un auténtico museo al aire libre. La Iglesia de Santa María de la Oliva, construida sobre los restos de una antigua mezquita, destaca por su imponente torre mudéjar del siglo XIII y su mezcla de estilos gótico, mudéjar y barroco. En su interior alberga importantes obras de arte sacro que reflejan la devoción local acumulada durante siglos.
El Castillo de Lebrija, aunque en estado de ruinas, mantiene el encanto de las fortificaciones medievales que una vez protegieron la ciudad. Sus restos ofrecen una perspectiva única de la historia defensiva de la región y constituyen un mirador natural sobre la campiña circundante.
No puede faltar una visita al Barrio de la Corredera, donde las casas blancas de arquitectura popular andaluza crean un conjunto urbano de gran belleza. Sus patios floridos y rejas de forja son el escenario perfecto para comprender el modo de vida tradicional de la zona.
La Ermita del Castillo y los restos de la antigua muralla árabe completan un recorrido por la Lebrija más histórica, mientras que el Centro de Interpretación del Aceite permite conocer la importancia de este producto en la economía y cultura local.
Qué hacer
Lebrija ofrece múltiples posibilidades para el visitante que busca experiencias auténticas. Las rutas por los olivares constituyen una actividad imprescindible, especialmente durante la época de recolección, cuando es posible participar en la recogida tradicional de la aceituna y conocer el proceso de elaboración del aceite de oliva virgen extra.
Los amantes del senderismo pueden disfrutar de diversas rutas por la campiña, que conectan cortijos históricos y permiten observar la fauna y flora típicas del Bajo Guadalquivir. Estas rutas son especialmente recomendables en primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves.
La gastronomía local merece una atención especial. Los restaurantes de la zona ofrecen platos tradicionales como el gazpacho, el salmorejo, las migas o el característico pescaíto frito, acompañados siempre del excelente aceite local. Las catas de vino en las bodegas cercanas permiten descubrir los caldos de la denominación de origen que se elaboran en la región.
Para los interesados en la artesanía, Lebrija mantiene vivas tradiciones como la alfarería y el trabajo del esparto, oficios que pueden conocerse en talleres locales donde se conservan técnicas ancestrales.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Lebrija refleja la profunda religiosidad y alegría de sus habitantes. La Semana Santa constituye uno de los momentos más intensos del año, con procesiones que recorren las calles empedradas en un ambiente de recogimiento y devoción popular.
En mayo, la Feria de Lebrija transforma la ciudad en un espacio de alegría y tradición, con casetas, caballos engalanados y el típico ambiente festivo andaluz que se extiende durante varios días. Es el momento perfecto para conocer el folclore local y degustar la gastronomía tradicional.
Las fiestas de agosto en honor a la patrona local atraen a visitantes de toda la comarca, mientras que en septiembre se celebra la Fiesta de la Vendimia, una tradición que pone en valor la cultura vitivinícola de la zona.
Información práctica
Para llegar a Lebrija desde Sevilla capital, la opción más cómoda es tomar la A-4 dirección Cádiz y desviarse por la A-471, un trayecto de aproximadamente 75 kilómetros que se completa en menos de una hora. También existe conexión por autobús desde la capital hispalense.
una de las mejores época para visitar Lebrija es durante los meses de primavera (marzo-mayo) y otoño (septiembre-noviembre), cuando las temperaturas son más agradables para pasear y realizar actividades al aire libre. El invierno es suave, aunque pueden producirse algunas precipitaciones.
Se recomienda reservar alojamiento con antelación durante las fechas festivas, especialmente durante la Feria de mayo y la Semana Santa. La ciudad cuenta con opciones de alojamiento rural que permiten experimentar la tranquilidad de la campiña sevillana en primera persona.