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sobre Porcuna
La antigua Obulco romana; posee un patrimonio arqueológico excepcional y la Torre de Boabdil
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En el corazón de la Campiña de Jaén, entre ondulantes olivares que se extienden hasta el horizonte, se alza Porcuna como un testimonio vivo de la rica historia andaluza. Esta villa de casi 6.000 habitantes, asentada a 427 metros de altitud, conserva en sus calles empedradas y sus monumentos de piedra dorada los ecos de civilizaciones que dejaron su huella indeleble en estos campos de Jaén.
Conocida en la antigüedad como Obulco, Porcuna fue una importante ciudad íbero-romana que acuñó su propia moneda y vivió momentos de esplendor bajo diferentes culturas. Hoy, paseando por sus plazas sombreadas y contemplando sus iglesias centenarias, el viajero puede sentir cómo el tiempo parece detenerse en esta localidad que ha sabido preservar su esencia rural sin renunciar a la calidez de la hospitalidad jiennense.
Qué ver en Porcuna
El patrimonio monumental de Porcuna constituye uno de los conjuntos más interesantes de la Campiña. La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción domina el perfil urbano con su imponente torre, un ejemplo magnífico del gótico tardío andaluz que combina elementos mudéjares. En su interior, los visitantes pueden admirar retablos barrocos y una notable colección de arte sacro que refleja siglos de devoción.
No menos impresionante resulta la Torre de Boabdil, último vestigio de la fortaleza medieval que protegía la villa. Esta construcción del siglo XIV ofrece una panorámica excepcional sobre los campos de olivos circundantes y constituye uno de los mejores miradores naturales de la comarca. La tradición local asegura que fue aquí donde el último rey nazarí hizo una de sus paradas durante su exilio.
El Casco Histórico de Porcuna invita a perderse entre sus calles de trazado medieval, donde casas señoriales de los siglos XVI y XVII exhiben escudos nobiliarios tallados en piedra. La Plaza de España, con sus soportales y su fuente central, se convierte en el punto de encuentro natural donde late el pulso cotidiano de la villa.
Para los amantes de la arqueología, el Cerrillo Blanco representa un yacimiento de primer orden. Este conjunto escultórico íbero, considerado uno de los más importantes de la Península, alberga restos que datan del siglo V a.C. y que han proporcionado valiosa información sobre las culturas prerromanas del valle del Guadalquivir.
Qué hacer
Porcuna ofrece múltiples posibilidades para el turismo activo y cultural. Los senderos entre olivares proporcionan rutas ideales para el senderismo y la bicicleta de montaña, permitiendo descubrir paisajes donde el verdor plateado de los olivos milenarios se combina con cortijos blancos y ermitas rurales. La Ruta del Aceite conecta la villa con otras localidades de la comarca, ofreciendo la oportunidad de conocer de cerca el proceso de elaboración del oro líquido andaluz.
La gastronomía local merece capítulo aparte. En los bares y restaurantes del centro histórico se pueden degustar platos tradicionales como las migas, el gazpacho de invierno o el cordero a la miel, siempre acompañados del excelente aceite de oliva virgen extra de la zona. Las catas de aceite en almazaras cercanas permiten apreciar los matices de uno de los aceites más reconocidos internacionalmente.
Durante los meses de primavera y otoño, las rutas fotográficas por los alrededores de Porcuna ofrecen oportunidades únicas para capturar la belleza cambiante del paisaje jiennense, especialmente durante los amaneceres y atardeceres, cuando la luz dorada baña los olivares creando escenas de gran belleza plástica.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Porcuna refleja la profunda religiosidad y el carácter festivo de sus habitantes. La Semana Santa constituye uno de los momentos más emotivos del año, con procesiones que recorren las calles empedradas del casco histórico en un ambiente de recogimiento y belleza singular.
En agosto, las Fiestas Patronales en honor a San Benito transforman la villa en un hervidero de actividades culturales, conciertos y verbenas que atraen a visitantes de toda la comarca. La tradicional Feria de Septiembre combina elementos religiosos y profanos, con casetas, música y los típicos caballistas andaluces.
Una tradición especialmente arraigada es la Fiesta de los Huertos en primavera, cuando las familias porcunenses abren sus patios y jardines privados a los visitantes, creando una ruta natural llena de color y fragancia que muestra la cara más íntima y acogedora de la villa.
Información práctica
Porcuna se encuentra a 45 kilómetros al oeste de Jaén capital, conectada por la A-306 y carreteras secundarias que atraviesan paisajes de gran belleza. Desde Jaén, el trayecto en coche dura aproximadamente 45 minutos, mientras que existe servicio regular de autobuses que facilita el acceso mediante transporte público.
una de las mejores época para visitar Porcuna abarca desde octubre hasta mayo, cuando las temperaturas son más suaves y los olivares muestran sus colores más variados. Los meses primaverales resultan especialmente recomendables para disfrutar de las rutas de senderismo y las actividades al aire libre.
La villa cuenta con alojamientos rurales y pequeños hoteles familiares que ofrecen una experiencia auténtica de la hospitalidad andaluza. Se recomienda reservar con antelación durante las fiestas patronales y la temporada alta turística.