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sobre Nueva Carteya
Municipio olivarero por excelencia situado en una loma rodeada de un mar de olivos con un mirador que ofrece vistas panorámicas de varias provincias andaluzas
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El turismo en Nueva Carteya empieza por entender por qué este pueblo es como es. A 454 metros de altitud, en plena campiña cordobesa y rodeado de olivares, el núcleo urbano responde a un trazado muy poco habitual en los pueblos de la zona: calles rectas formando una cuadrícula casi perfecta. Ese diseño se atribuye al clérigo Diego Carro, que a comienzos del siglo XIX impulsó la fundación del asentamiento y dibujó un plano ordenado con la plaza y la iglesia como centro.
La operación fue rápida para los estándares de la época. Entre finales de abril y principios de mayo de 1822 se trazaron las calles principales. El resultado es un pueblo que, incluso hoy, conserva esa sensación de planificación previa tan poco común en la campiña. Bajo esa cuadrícula reciente, sin embargo, la tierra llevaba siglos habitada: en los alrededores han aparecido restos romanos y visigodos que indican que estas lomas ya se explotaban mucho antes de la fundación moderna.
El cerro del Higuerón y las huellas antiguas
A las afueras del casco urbano se levanta el cerro del Higuerón. No es una montaña alta, pero domina bien el entorno inmediato: la vega del Guadajoz y los arroyos que bajan desde la Subbética. Esa posición explica que distintos asentamientos ocuparan el lugar durante siglos.
Las excavaciones han sacado a la luz fragmentos cerámicos y restos que se sitúan, de forma aproximada, entre los siglos I y VII. No es un yacimiento acondicionado para visitas ni hay paneles que expliquen lo que se encontró. Es, más bien, una colina desde la que se entiende la lógica del territorio: agua cercana, tierras fértiles y buena visibilidad sobre la campiña.
Desde el pueblo se puede llegar caminando en alrededor de media hora.
La iglesia de San Pedro Apóstol
La iglesia parroquial forma parte del mismo proyecto fundacional. También se atribuye a Diego Carro y debió de levantarse en los primeros años del asentamiento, cuando el pueblo todavía estaba en formación.
Es un edificio sencillo, propio de una comunidad pequeña, con muros robustos y una torre que marca la plaza principal. En 1960 se amplió el templo para adaptarlo al crecimiento de la población. Aun así, mantiene una escala bastante sobria.
Algo apartada del centro está la ermita de San Pedro, probablemente anterior al pueblo actual —se suele situar entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII—. Allí se guarda la imagen de la Virgen de los Remedios, patrona local. Cada último domingo de abril la imagen se traslada en romería hasta el pueblo, una celebración que mezcla devoción religiosa y encuentro vecinal.
El paisaje del olivar
Si hay algo que define Nueva Carteya es el olivar. El término municipal está ocupado casi por completo por hileras de olivos que se extienden por las lomas suaves de la campiña.
La economía local gira alrededor del aceite de oliva virgen extra. Durante la recolección —normalmente entre otoño y comienzos de invierno— el movimiento de tractores y remolques cargados de aceituna marca el ritmo del pueblo. Las cooperativas reciben la cosecha diaria y la transforman en aceite pocas horas después.
No es un paisaje antiguo de árboles dispersos. En muchos casos son plantaciones alineadas para facilitar la mecanización. Aun así, explican bastante bien cómo funciona hoy la agricultura en esta parte de Córdoba.
Un pueblo fuera del circuito turístico
Nueva Carteya queda al margen de los itinerarios más conocidos de Andalucía. No forma parte de rutas turísticas consolidadas ni vive del visitante ocasional. La vida diaria sigue organizada alrededor del campo, del comercio local y de los servicios básicos del municipio.
La plaza y las calles rectas del centro concentran la actividad cotidiana. El paseo dedicado a Diego Carro, construido en los años treinta del siglo pasado, sigue siendo uno de los lugares donde se reúne la gente al caer la tarde.
En la Plaza Marqués de Estella se levanta un mercado cubierto que suele fecharse en los años veinte del siglo XX y que mantiene la función tradicional de mercado semanal. Allí se instalan puestos de fruta, verduras o ropa, en una escena bastante habitual en los pueblos de la campiña.
Cómo llegar y cuándo ir
Nueva Carteya está a algo más de cincuenta kilómetros de Córdoba, en la comarca de la Campiña Este. El acceso habitual en coche pasa por Baena y desde allí por carretera comarcal.
También existen conexiones en autobús con la capital provincial, aunque no son muy frecuentes, por lo que conviene revisar horarios antes de organizar el viaje.
La primavera suele ser el momento más agradable para caminar por los alrededores: los campos de cereal entre los olivares están verdes y las temperaturas son suaves. El verano es muy caluroso en esta parte de la campiña y buena parte de la actividad se concentra a primera hora de la mañana y al anochecer.
El casco urbano se recorre con calma en una tarde. Para caminar por el cerro del Higuerón o por los caminos agrícolas cercanos basta con seguir las pistas rurales que salen del pueblo y llevar calzado adecuado. No hay rutas señalizadas, pero el relieve es suave y el paisaje se entiende bien desde cualquier loma cercana.