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sobre San Martín del Tesorillo
El municipio más joven de la provincia segregado de Jimena; valle fértil dedicado al cultivo de cítricos cerca de la costa
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Si buscas turismo en San Martín del Tesorillo, conviene saber dónde estás. El municipio es reciente. Como ayuntamiento existe desde 2018. El asentamiento es mucho más antiguo, de finales del XIX. Llegas por la A‑2103 y lo primero que ves son naranjos en filas largas. Campo, más campo y luego el pueblo. No hay casco histórico que vender.
Aparca y no te compliques
Hay sitio casi siempre. El pueblo es plano y las calles son anchas. Puedes dejar el coche cerca de la plaza sin dar muchas vueltas. No hay zona azul ni máquinas de pago.
En invierno, con la cosecha, verás tractores mezclados con coches. Es normal. Aquí la naranja manda.
Lo que hay que ver (en diez minutos)
La Casa de los Larios está en la carretera principal. No tiene pérdida. Es una residencia de 1882 vinculada a la colonia agrícola que levantó la familia Larios. Hoy es privada. Solo verás la fachada desde fuera.
El puente de celosía sobre el Guadiaro, de los años veinte del siglo pasado, es otro punto reconocible. Hierro, estructura industrial y poco adorno. Aquí la gente queda “en el puente”. Con eso basta.
El resto es un pueblo agrícola sin sorpresas. Casas bajas. Calles rectas. Fachadas reformadas en distintas décadas. Nada monumental.
Comer sin folklore
La naranja es lo que sostiene el lugar. La campaña fuerte llega en invierno. Las variedades más comunes suelen ser Navelina y Salustiana. Se mueven en cajas que salen directo del campo.
El arroz del valle del Guadiaro se cultiva desde el siglo XIX. No es el tipo de grano que se usa en el Levante. Aquí queda más suelto. Se cocina como paella, pero sin demasiada ceremonia.
También aparece el chivo en guiso, con tomate, comino y pimentón. Es comida de matanza. No siempre está disponible.
La miel suele venir de colmenas cercanas a Los Alcornocales. Oscura y bastante fuerte.
Caminar o irse
El paseo más sencillo sigue el río Guadiaro hacia Sotogrande. Son unos ocho kilómetros si haces todo el tramo. Terreno fácil. Mucha gente va en bici. No esperes bares por el camino. Lleva agua.
El sendero PR‑A 271 sale del pueblo y entra en el parque de Los Alcornocales. Unos doce kilómetros en circular. Alcornoques, barro cuando ha llovido y silencio.
Si no te apetece andar, quédate en la plaza un rato y ya está. Es la vida normal de un pueblo agrícola. Poco más.
Consejo claro
Durante el Corpus suelen hacer alfombras con cítricos por las calles. Es de los pocos momentos en que el pueblo cambia un poco el aspecto. En noviembre celebran San Martín con feria y romería.
Si vienes, mejor en primavera. El azahar se nota en todo el valle. En verano el calor se pega y el río trae mosquitos. En invierno aparece niebla muchas mañanas.
San Martín del Tesorillo se ve rápido. Una vuelta, el puente, la plaza y listo. Si pasas entre Cádiz y Ronda y te apetece parar, vale. Compra naranjas si es temporada y sigue camino. No da para mucho más. Y tampoco lo pretende.