Artículo completo
sobre Bollullos Par del Condado
Centro vitivinícola de referencia con numerosas bodegas y gastronomía basada en el marisco; punto estratégico entre la sierra y el mar con gran actividad comercial
Ocultar artículo Leer artículo completo
Hay un momento, justo cuando atraviesas el último cruce antes de entrar en Bollullos, en el que el paisaje cambia como si alguien hubiera girado un interruptor. La carretera viene rodeada de campo y, de repente, empiezan a aparecer hileras de viñedos a ambos lados. Filas y filas, ordenadas como un cuaderno de colegio. Es la primera pista de lo que va el turismo en Bollullos Par del Condado: aquí el vino no es una excusa turística, es simplemente la vida diaria.
Bollullos Par del Condado lleva siglos ligado a la viña. En el término municipal hay muchísima superficie plantada de uva, algo que notas enseguida cuando empiezas a moverte por los caminos que rodean el pueblo. No es raro escuchar a la gente hablar de vendimias, de mostos o de cómo ha salido la cosecha del año como quien comenta el tiempo.
Donde el vino no es souvenir
Lo primero que notas al bajarte del coche es que esto no es un decorado. Los bollulleros no han montado un pueblo temático del vino: viven del vino, con el vino y gracias al vino.
En la plaza y en varias calles del centro todavía hay bodegas familiares que llevan generaciones trabajando. Algunas se pueden visitar y, si entras con curiosidad y sin prisa, es fácil acabar probando un mosto mientras alguien te explica las diferencias entre los vinos del Condado como quien comenta una jugada de fútbol.
En Bollullos también se celebra una feria dedicada al vino del Condado que suele reunir a bodegas de la zona y a bastante gente de pueblos cercanos. No es un evento de postureo ni de copita diminuta. Aquí la gente viene a beber vino de su tierra, charlar y alargar la tarde más de lo previsto.
Entre jamones y chicharrones (sí, también hay dulce)
La cocina local tira de lo que siempre ha funcionado en la zona: jamón, productos de la huerta, choco frito cuando llega de la costa cercana y platos sencillos de bar de toda la vida.
Pero Bollullos tiene una rareza gastronómica que siempre acaba saliendo en la conversación: el bollo de chicharrones. Es un dulce que mezcla masa de panadería con los chicharrones del cerdo. Dicho así suena raro, pero cuando lo pruebas entiendes por qué sigue haciéndose. Tiene algo de bollo dulce y algo de merienda salada. Tradicionalmente aparece mucho en fiestas y celebraciones del pueblo.
Para comer sin complicarse, lo mejor es hacer lo que hace la gente de allí: sentarte en cualquier bar del centro, pedir un vino blanco del Condado y algo para picar. Si dudas, pregunta qué están poniendo ese día. En este tipo de sitios suelen acertar más que cualquier recomendación de internet.
Pasear entre viñas
Moverse por los alrededores de Bollullos tiene bastante sentido si te gusta caminar sin demasiadas complicaciones. Hay caminos agrícolas y rutas locales que atraviesan viñedos y conectan con antiguas bodegas o con pequeñas zonas de pinar.
Algunas bodegas históricas del pueblo conservan todavía patios, lagares y naves donde se trabajaba el vino hace generaciones. No siempre están abiertas como si fueran un museo, pero cuando hay visitas o jornadas relacionadas con el vino se pueden recorrer y ver cómo funcionaba todo.
Otra caminata conocida en la zona sube hacia el entorno del Santuario de las Mercedes. El camino pasa primero entre viñas y después entra en un paisaje más de pinar. Desde la parte alta hay buenas vistas del Condado, con los pueblos repartidos entre el verde de las viñas y la arena clara de los caminos.
La Semana Santa de cerca
La Semana Santa en Bollullos tiene ese formato que suelen tener los pueblos medianos: suficiente gente para que haya ambiente, pero sin la sensación de espectáculo masivo que tienen las capitales.
Las procesiones pasan muy cerca del público, las calles se llenan de vecinos que se conocen entre ellos y siempre hay alguien que saca una silla a la puerta de casa para ver pasar el paso con calma. Es una Semana Santa muy de barrio, muy de familia.
En septiembre se celebra la romería de la Virgen de las Mercedes, que lleva a muchos vecinos hasta la zona del santuario. Carretas, comida al aire libre, música y muchas horas de convivencia. Si coincides esos días notarás que el pueblo cambia de ritmo y que casi todo gira alrededor de la romería.
Consejo de amigo: ven sin prisa
Bollullos no es un sitio para hacer una parada rápida de foto y seguir. Funciona mejor cuando te lo tomas con calma.
Aparca cerca del centro y camina un rato por las calles alrededor de la plaza. Entra en la iglesia de Santiago si la encuentras abierta. Luego busca un bar, pide un blanco del Condado y deja que la tarde vaya cayendo.
Y si decides llevarte vino a casa, hazlo en alguna bodega del propio pueblo. Pide algo que beba la gente de allí normalmente. Puede que la etiqueta sea sencilla y que la botella no esté pensada para Instagram, pero probablemente te lleves un vino que explica Bollullos mucho mejor que cualquier folleto.