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sobre Casares
Pueblo colgante espectacular cuna de Blas Infante que combina un casco histórico serrano con zona de costa y golf
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El coche es el primer problema. La A-377 pasa por abajo y el pueblo escala la ladera. Aparcar en el centro es complicado, sobre todo los fines de semana. Lo normal es dejar el vehículo cerca de la carretera o en las zonas altas y terminar a pie. Todo tiene cuesta.
Casares se recorre andando. Calles estrechas, muchas escaleras y giros inesperados. Si alguien viene con carrito o con poca movilidad, que lo tenga en cuenta.
Subir hasta el castillo
Para orientarse, busca la calle Ancha y sigue cuesta arriba. Conecta varias partes del pueblo antiguo y lleva a la zona más alta.
Arriba quedan restos del castillo. No esperes una fortaleza completa: son tramos de muralla y algunas estructuras. Lo que importa está alrededor: la vista se abre hacia el valle, la costa y, si hay suerte con la niebla, el Estrecho.
La subida se nota en las piernas. El pueblo está pegado a la roca y las calles no dan tregua.
Las casas blancas
Casares es un entramado de casas encaladas que caen por la ladera. Algunas están cuidadas. Otras llevan años cerradas. No todo está restaurado.
En medio aparece la iglesia de la Encarnación, grande para el tamaño del pueblo. Se levantó tras la conquista cristiana sobre una mezquita anterior. Por fuera es sobria; dentro tiene decoración barroca sin grandes alardes.
Lo mejor aquí no es un monumento concreto. Es verlo desde abajo o desde algún punto de la carretera general.
Blas Infante
En Casares nació Blas Infante Pérez de Vargas, considerado padre del andalucismo moderno. La casa donde nació está señalizada; se puede visitar cuando está abierta. Sirve para entender quién fue.
Más allá de eso, Casares funciona como otros pueblos del interior malagueño. Calles tranquilas fuera de temporada. En algunas plazas hay bares; en otras apenas pasa nadie. La comida suele ser cocina andaluza sencilla: guisos, fritos. También hay dulces tradicionales que todavía preparan algunas familias locales.
Caminar fuera del pueblo
Si tienes tiempo extra, lo mejor puede estar fuera del núcleo urbano. El camino hacia los Baños de la Hedionda baja hasta un manantial sulfuroso conocido desde época romana. El olor es fuerte; mucha gente se acerca en verano para bañarse entre rocas naturales. Hacia el interior se levanta Sierra Crestellina con senderos marcados pero bastante desnivel: monte bajo, roca, vistas largas hacia toda Costa del Sol occidental si logras llegar alto suficiente antes de cansarte demasiado rápido bajo sol directo durante buena parte año exceptuando invierno temprano/tardío cuando refresca algo más aunque nunca mucho aquí abajo tampoco…
Antes de irte
Ven temprano si quieres verlo tranquilo: A media mañana empiezan a llegar coches y excursiones organizadas desde otros puntos turísticos cercanos como Estepona o Marbella incluso Gibraltar mismo algunos días festivos británicos especialmente… Aparca donde encuentres sitio razonablemente seguro sin bloquear accesos vecinales evidentemente… Intentar meter coche dentro centro histórico acaba mal casi siempre…
Y otra cosa: Casares se ve rápido— Un paseo por sus calles principales, subir hasta ruinas castillo, poco más realmente… Si te gusta caminar puedes alargarlo explorando senderos alrededores mencionados antes; si no, en dos horas has terminado normalmente salvo que decidas pararte comer algo cualquiera establecimientos disponibles según temporada/horarios habitual zona rural mediterránea…