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sobre Manilva
Municipio limítrofe con Cádiz famoso por sus viñedos de moscatel junto al mar y el puerto de la Duquesa
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Enclavada en el extremo occidental de la Costa del Sol malagueña, Manilva se erige como un tesoro escondido donde la tradición andaluza se funde armoniosamente con el encanto mediterráneo. Esta villa de 17.856 habitantes, situada a 128 metros sobre el nivel del mar, ofrece una experiencia auténtica lejos de las multitudes, donde los viñedos centenarios descienden suavemente hacia playas de arena dorada y calas vírgenes.
La geografía privilegiada de Manilva, fronteriza con Gibraltar y próxima a Estepona, la convierte en un destino único donde confluyen culturas y paisajes. Sus calles blancas de casas encaladas guardan siglos de historia, mientras que su litoral conserva la esencia marinera que ha definido la identidad de este rincón andaluz. Aquí, el tiempo parece transcurrir más despacio, invitando al viajero a descubrir los secretos de una Andalucía menos conocida pero igualmente cautivadora.
Qué ver en Manilva
El casco histórico de Manilva conserva el típico urbanismo andaluz con sus calles estrechas y casas encaladas adornadas con rejas de hierro forjado y macetas de geranios. La Iglesia de Santa Ana, construida en el siglo XVI, preside el corazón del pueblo con su torre campanario y su interior de líneas sencillas que alberga interesantes retablos barrocos.
El Castillo de la Duquesa, fortaleza del siglo XVIII situada en la pedanía homónima, constituye uno de los monumentos más emblemáticos del municipio. Esta construcción defensiva, levantada para proteger la costa de las incursiones piratas, ofrece magníficas vistas al mar y alberga exposiciones sobre la historia local. En sus inmediaciones se pueden contemplar los restos de unas termas romanas, testimonio de la ocupación romana en la zona.
La Torre de la Sal, otro vestigio defensivo costero, se alza en Sabinillas como centinela del Mediterráneo. Esta atalaya del siglo XVI formaba parte del sistema de vigilancia costera y constituye un mirador natural excepcional.
Los amantes del patrimonio natural encontrarán en los viñedos de Manilva un paisaje destacado en la Costa del Sol. Estas plantaciones centenarias, que producen la famosa uva moscatel, crean un mosaico verde que contrasta bellamente con el azul marino y el blanco de las casas.
Qué hacer
Manilva ofrece más de cuatro kilómetros de costa donde alternan playas familiares y calas más salvajes. La Playa de Sabinillas cuenta con todos los servicios y un agradable paseo marítimo, mientras que las calas próximas al Castillo de la Duquesa brindan espacios más íntimos para el baño y el relax.
Los senderos que recorren el territorio municipal permiten descubrir la riqueza natural de la zona. La Ruta de los Viñedos conduce por caminos rurales entre plantaciones de moscatel, ofreciendo panorámicas espectaculares del litoral. Para los más aventureros, las rutas hacia el interior conectan con los senderos de los cercanos Montes de Málaga.
La gastronomía local merece una atención especial. Los restaurantes del puerto pesquero de Sabinillas sirven pescado fresco preparado según recetas tradicionales, mientras que las tabernas del casco antiguo ofrecen tapas elaboradas con productos de la huerta local. No hay que perderse las migas manilveñas ni el pescaíto frito, especialidades que reflejan la identidad culinaria del municipio.
Los mercadillos semanales, tanto en Manilva pueblo como en Sabinillas, constituyen una oportunidad perfecta para adquirir productos locales y artesanía tradicional, además de sumergirse en el ambiente popular andaluz.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Manilva combina celebraciones religiosas y populares que reflejan el carácter mediterráneo del municipio. En julio se celebra la Feria de Manilva, con casetas, música, baile y los típicos caballistas que desfilan por las calles engalanadas. La verbena nocturna y los espectáculos flamencos convierten estas fechas en momentos mágicos.
La Fiesta de la Vendimia, que tiene lugar en agosto, rinde homenaje a la tradición vitivinícola local con degustaciones de moscatel, pisado de uva y actuaciones folclóricas. Esta celebración única en la Costa del Sol permite conocer de primera mano el patrimonio vitivinícola manilveño.
En septiembre, las fiestas patronales en honor a Santa Ana llenan el pueblo de procesiones, música y actividades populares. Los fuegos artificiales sobre el mar mediterráneo ponen el broche final a estas jornadas de celebración.
Información práctica
Desde Málaga, Manilva se encuentra a 84 kilómetros por la autopista AP-7 (salida 132) o por la carretera nacional N-340, un trayecto de aproximadamente una hora que transcurre por paisajes costeros de gran belleza. El municipio cuenta con buenas comunicaciones por carretera con Estepona (15 kilómetros), Marbella (45 kilómetros) y Gibraltar (25 kilómetros).
una de las mejores época para visitar Manilva comprende los meses de abril a junio y septiembre a noviembre, cuando las temperaturas son suaves y se evitan las aglomeraciones estivales. Sin embargo, su clima mediterráneo hace que cualquier momento del año sea apropiado para disfrutar de sus encantos.
Para el alojamiento, el municipio ofrece desde apartamentos rurales en el casco histórico hasta complejos turísticos junto al mar, adaptándose a todos los presupuestos y preferencias de los viajeros que buscan autenticidad en la Costa del Sol.