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sobre Cartaya
Municipio costero que incluye los núcleos turísticos de El Rompido y Nuevo Portil; combina pinares protegidos con playas vírgenes y una rica gastronomía marinera
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Entre marismas y pinares, donde el Guadalquivir se despide del continente andaluz, Cartaya emerge como uno de los secretos mejor guardados de la costa onubense. Esta villa de poco más de 21.000 habitantes, situada a apenas 26 metros sobre el nivel del mar, combina la autenticidad de un pueblo marinero con el atractivo de playas vírgenes y espacios naturales únicos que forman parte del Parque Natural de Marismas del Odiel.
Cartaya no es solo un destino de sol y playa, aunque sus extensos arenales dorados sean una tentación irresistible. Es también un lugar donde la historia se respira en cada rincón del casco histórico, donde las tradiciones pesqueras conviven con una naturaleza privilegiada, y donde el visitante puede descubrir rincones que parecen detenidos en el tiempo. Desde su posición estratégica en la Costa Occidental de Huelva, ofrece una experiencia auténtica lejos de las multitudes.
Qué ver en Cartaya
El corazón histórico de Cartaya se articula en torno a la Plaza de San Pedro, donde se alza la iglesia parroquial del mismo nombre, un templo de origen mudéjar que conserva elementos de gran valor artístico. Sus muros blancos y la sobriedad de sus líneas arquitectónicas reflejan la herencia andaluza más pura.
La Torre de la Sal constituye otro de los elementos patrimoniales más destacados. Esta antigua torre almohade del siglo XIII formaba parte del sistema defensivo costero y hoy se erige como símbolo del municipio. Desde sus inmediaciones se puede contemplar una panorámica excepcional de las marismas circundantes.
El Castillo de Zuñiga, aunque en estado de ruina, mantiene el eco de su importancia histórica como fortaleza defensiva. Sus restos, situados en el núcleo urbano, permiten imaginar el esplendor de épocas pasadas cuando Cartaya era punto estratégico en la defensa del territorio.
Para los amantes de la naturaleza, el Parque Natural de Marismas del Odiel ofrece un ecosistema de marismas, salinas y pinares donde habita una rica avifauna. Las rutas ornitológicas permiten observar flamencos, espátulas y cigüeñuelas en su hábitat natural. El Paraje Natural de las Marismas del Río Piedras y Flecha del Rompido completa esta oferta natural con paisajes de dunas móviles y sistemas lagunares.
Qué hacer
Las playas de Cartaya constituyen uno de sus principales atractivos. La Playa de El Rompido destaca por su arena fina y dorada, sus aguas tranquilas y su entorno de pinares. La Flecha del Rompido, una lengua de arena que se adentra en el mar, ofrece un paisaje casi virgen ideal para largos paseos contemplativos.
El Puerto Deportivo de El Rompido es punto de partida para excursiones en barco por las marismas, rutas de pesca deportiva y navegación recreativa. Durante el verano se organizan travesías hasta la desembocadura del Guadalquivir y rutas de avistamiento de delfines.
Los senderos ecológicos que recorren las marismas permiten adentrarse en ecosistemas únicos. La ruta del Río Piedras ofrece un recorrido interpretativo donde conocer la flora y fauna autóctonas, mientras que los caminos que bordean las salinas tradicionales muestran una actividad económica centenaria aún en funcionamiento.
La gastronomía marinera de Cartaya merece una mención especial. Los chiringuitos de playa y las tabernas del casco urbano ofrecen pescado fresco del día, mariscos de las almadrabas locales y guisos tradicionales como el caldillo de pintarroja o las habas enzapatás. Los vinos de Condado de Huelva acompañan perfectamente estos sabores del mar.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Cartaya gira en torno al mar y a las tradiciones religiosas. La Semana Santa se vive con especial devoción, destacando la procesión del Viernes Santo que recorre las calles del casco histórico.
Las Fiestas Patronales en honor a San Pedro, que se celebran a finales de junio, combinan procesiones marineras con actividades lúdicas. La imagen del patrón de los pescadores es paseada en barca por las aguas próximas al puerto, en una ceremonia cargada de simbolismo.
La Romería de la Bella, durante el mes de mayo, congrega a vecinos y visitantes en una peregrinación hasta la ermita rural donde se venera a la patrona del municipio. Es una jornada de convivencia donde la tradición religiosa se mezcla con la gastronomía local.
En agosto, las Fiestas de El Rompido animan el núcleo costero con verbenas populares, competiciones deportivas y actividades náuticas que aprovechan las excelentes condiciones del entorno marítimo.
Información práctica
Desde Huelva capital se accede a Cartaya por la carretera A-49 en dirección a Portugal, tomando la salida 116. El trayecto no supera los 25 kilómetros y se completa en unos 20 minutos en coche.
una de las mejores época para visitar Cartaya abarca desde la primavera hasta el otoño. Los meses de abril a junio y septiembre a octubre ofrecen temperaturas agradables y menos afluencia turística, ideales para disfrutar de la naturaleza y el patrimonio cultural. El verano es perfecto para el turismo de playa, aunque conviene reservar alojamiento con antelación.
Para estancias más largas, se recomienda establecer base en El Rompido, núcleo costero que concentra la mayor oferta de alojamientos y restauración, desde donde explorar tanto las playas como el casco histórico de Cartaya, situado a escasos kilómetros tierra adentro.