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sobre Castellar
Villa con importante legado íbero situada en la comarca de El Condado; conocida por su Santuario rupestre
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Castellar aparece después de una subida larga entre olivos. Vienes por la A‑316, el coche empieza a trepar y, a unos 750 metros de altura, el pueblo sale de golpe. No hay grandes anuncios ni rotondas llamativas. Solo un cartel blanco y ya.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
Aparcar en Castellar no suele ser problema. La plaza de la Constitución casi siempre tiene hueco, incluso en fin de semana. Desde ahí el pueblo se recorre andando.
Prepárate para cuestas. Las calles son estrechas y el trazado es un pequeño laberinto. El GPS a veces se lía, pero tampoco importa demasiado. En menos de media hora has cruzado el casco urbano de punta a punta.
Qué hay en el pueblo
El castillo de la Consolación es lo que más llama la atención. Está en ruinas y tampoco intenta disimularlo. Subes por un sendero de tierra y arriba se abre la vista: la sierra al fondo y una extensión de olivar que parece no acabarse nunca.
El resto es un pueblo normal. Casas encaladas, algunas calles empinadas y una plaza que hace de centro de todo.
La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación suele estar cerrada fuera de horario de misa. El ayuntamiento es un edificio bastante reciente, sin mucha historia detrás. Aquí la vida pasa en los bares y en la plaza, con la gente que se conoce desde siempre.
Huellas de dinosaurio y paseo por el Guadalimar
A unos kilómetros del pueblo hay unas huellas de dinosaurio. Están en una zona de cantera antigua. Los estudios dicen que son muy antiguas, de cuando esta parte de Jaén no tenía nada que ver con los olivares actuales.
Llegar requiere caminar un rato por un camino de tierra que parece que no lleva a ningún sitio. No hay taquillas ni centro de interpretación grande. Las marcas están ahí, en la roca, sin demasiada puesta en escena.
Por la misma zona salen caminos junto al río Guadalimar. Son pistas de tierra que usan los agricultores para llegar a las fincas. Caminas entre olivos viejos y poco más. Si llueve, el barro complica el paseo.
Comer aquí
Preguntar por dónde comer en Castellar tiene una respuesta bastante directa: el bar de la plaza o alguno cercano. No hay demasiada elección.
Suelen tener cocina de casa. Platos de cuchara, guisos y raciones sencillas. Los andrajos con liebre aparecen a menudo cuando es temporada. El aceite que usan es de la zona, de almazaras cercanas de la Sierra de Cazorla.
No hay tiendas pensadas para turistas. Si quieres llevarte aceite, lo normal es comprarlo en cualquier supermercado del pueblo.
Cuándo ir y un último consejo
Primavera suele ser el momento más llevadero. Los campos todavía están verdes y el calor no aprieta tanto como en pleno verano.
En agosto el calor cae fuerte y muchas casas se quedan medio vacías porque la gente se marcha unos días. El ritmo del pueblo baja aún más.
Ven por la mañana y trae agua si vas a caminar. A mediodía el sol pega bien y hay poca sombra. Y no cuentes siempre con pagar con tarjeta.
Castellar no intenta impresionar a nadie. Es un pueblo pequeño rodeado de olivos. Si te interesa ver cómo es esta parte de Jaén sin decorado turístico, puedes parar un rato. Si buscas grandes monumentos o planes para todo el día, sigue carretera.