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sobre El Pedroso
Puerta de la Sierra Norte famosa por su feria de productos típicos y gastronomía serrana
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Turismo en El Pedroso es sencillo: llegas por la A‑432, giras y empiezas a subir. El pueblo aparece de golpe, pegado a la ladera. Calles en cuesta y casas apretadas. Tiene unos 2.000 habitantes. Aparcar depende del día. Entre semana suele haber sitio; en agosto cuesta más.
Lo primero que ves
La iglesia queda en el centro. Grande para un pueblo de este tamaño. La estructura es antigua y se ha reformado varias veces, como pasa en media Andalucía. La torre sirve de referencia cuando te pierdes por las cuestas.
Más arriba está la ermita de la Virgen del Espino. El camino pica hacia arriba y el último tramo suele ser de tierra. No es largo, pero en verano conviene subir temprano. Apenas hay sombra a ciertas horas.
Lo que fue y lo que es
Aquí hubo minería. A finales del XIX y principios del XX se explotó hierro en el Cerro de la Lima. Duró unas décadas. Cerró y quedó lo que suele quedar en estos casos: escombros, bocas de túnel y recuerdos de gente que trabajó allí.
También hubo emigración. Mucha. A América primero y a otras zonas de España después. Algunas casas grandes con rejas y balcones vienen de ese dinero que volvió. Otras historias se quedaron al otro lado del océano.
Lo que hay que hacer
Caminar. El Pedroso está dentro del Parque Natural de la Sierra Norte. Alrededor hay dehesa, alcornocal y arroyos. Algunos senderos siguen la ribera del río Cala. Son caminos normales, con piedras y barro cuando llueve. Nada preparado para fotos fáciles.
En el pueblo se mueve bastante producto de la zona. Queso de cabra, embutido, miel. A veces se vende desde las propias casas. Preguntas y te dicen dónde llamar. En invierno se oye hablar mucho del caldo de cardo, que aquí es plato de casa.
Las fiestas, si te pilla cerca
A mediados de agosto suele celebrarse la romería de la Virgen del Espino. La gente sube como puede: andando, a caballo o en remolque. Día largo, música y polvo del camino.
En verano también caen las fiestas del pueblo. Escenario en la plaza, casetas y bastante ruido hasta tarde. Si te coincide, lo verás en seguida.
En diciembre suele montarse una feria pequeña de productos artesanos. Quesos, miel, dulces. Nada enorme, pero mueve gente de los pueblos cercanos.
Cómo ir y cuándo
Aquí llegas en coche. No hay una conexión de transporte público que resulte práctica para una visita corta. Desde Sevilla la carretera entra en la sierra y tiene curvas; calcula algo más de una hora larga.
Otoño y primavera son los meses más llevaderos. El monte está mejor y el calor afloja. En verano el termómetro se dispara. Invierno puede ser frío por la noche, aunque rara vez se complica.
Consejo rápido. No vengas esperando un destino montado para el turismo. Da un paseo por el casco, sube a la ermita y sal a caminar un rato por la sierra. Con media mañana te haces una idea del sitio. Luego decides si te quedas más o sigues ruta.