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sobre Benitagla
El municipio con menos habitantes de la provincia; refugio de paz en la Sierra de los Filabres
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En el corazón de la Sierra de los Filabres, a 950 metros de altitud, se esconde uno de los tesoros mejor guardados de Almería. Benitagla es más que un municipio: es un refugio donde el tiempo parece haberse detenido, un pequeño oasis de apenas 58 habitantes que conserva intacta la esencia de la Andalucía más auténtica. Sus casas blancas se aferran a la ladera de la montaña, creando un paisaje que evoca la tranquilidad de los pueblos moriscos de antaño.
Esta pequeña aldea bereber, cuyo nombre árabe significa "hijo de Tagla", ofrece al viajero una experiencia única: la posibilidad de desconectar completamente del bullicio urbano y sumergirse en un entorno natural privilegiado. Rodeada por los paisajes áridos pero sorprendentemente bellos de la comarca de Filabres-Tabernas, Benitagla se presenta como un destino perfecto para quienes buscan el turismo rural más auténtico.
La serenidad que se respira en sus calles empedradas y la hospitalidad de sus vecinos convierten cada visita en una experiencia memorable, donde cada rincón cuenta una historia y cada atardecer regala vistas espectaculares sobre las montañas almerienses.
Qué ver en Benitagla
El principal atractivo de Benitagla reside en su conjunto urbano perfectamente conservado. Pasear por sus estrechas calles es como realizar un viaje en el tiempo, donde la arquitectura tradicional andaluza se mantiene prácticamente intacta. Las casas encaladas, con sus características rejas y macetas floridas, crean un entramado urbano de gran belleza que invita a la contemplación.
La iglesia parroquial, dedicada a la Inmaculada Concepción, constituye el centro neurálgico del pueblo. Este templo, aunque de dimensiones modestas, conserva elementos arquitectónicos de interés que reflejan la devoción religiosa de sus habitantes a lo largo de los siglos.
Desde cualquier punto del municipio se pueden contemplar vistas panorámicas extraordinarias de la Sierra de los Filabres y, en días especialmente claros, divisar a lo lejos la silueta del desierto de Tabernas. Los miradores naturales que rodean el pueblo ofrecen perspectivas únicas del paisaje almeriense, donde los tonos ocres de la montaña contrastan con el azul intenso del cielo mediterráneo.
El entorno natural de Benitagla es, sin duda, uno de sus mayores tesoros. Los alrededores del municipio albergan una vegetación típicamente mediterránea, con encinares, pinos carrascos y una rica variedad de plantas aromáticas que perfuman los senderos de montaña.
Qué hacer
Benitagla es un destino ideal para los amantes del senderismo y la naturaleza. Desde el pueblo parten diversas rutas de montaña que permiten explorar la Sierra de los Filabres, descubriendo rincones de gran belleza paisajística y observando la fauna local, que incluye cabras montesas, águilas y una interesante variedad de aves rapaces.
Una de las experiencias más gratificantes es realizar alguna de las rutas circulares que rodean el municipio, especialmente al amanecer o al atardecer, cuando la luz dorada baña las montañas creando un espectáculo visual inolvidable. Estos senderos, de dificultad variable, son aptos tanto para familias como para excursionistas más experimentados.
La fotografía encuentra en Benitagla un escenario perfecto. Los contrastes cromáticos del paisaje, la arquitectura tradicional y los amplios horizontes ofrecen infinitas posibilidades para capturar la esencia de la Almería interior.
La gastronomía local, aunque sencilla, refleja la tradición culinaria de la zona. Los productos de la huerta, el aceite de oliva virgen extra de producción local y los guisos tradicionales de la cocina serrana forman parte de una propuesta gastronómica auténtica que algunos vecinos comparten ocasionalmente con los visitantes, especialmente durante las celebraciones festivas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Benitagla gira principalmente en torno a las celebraciones religiosas tradicionales. Las fiestas patronales en honor a la Inmaculada Concepción se celebran en diciembre, convocando a vecinos y visitantes en una celebración íntima pero emotiva que incluye procesión, misa solemne y convivencia popular.
Durante la Semana Santa, el pueblo vive con especial recogimiento los oficios religiosos, manteniendo vivas tradiciones centenarias que se transmiten de generación en generación. La Semana Santa en Benitagla ofrece una experiencia auténtica, alejada del bullicio de las grandes celebraciones urbanas.
En verano, coincidiendo con el regreso de algunos emigrantes, se organizan encuentros y celebraciones que refuerzan los lazos comunitarios y mantienen vivo el espíritu del pueblo.
Información práctica
Para llegar a Benitagla desde Almería capital, hay que tomar la A-92 en dirección Guadix y después la salida hacia Tabernas por la A-370. Desde Tabernas, una carretera local conduce hasta el municipio en un trayecto total de aproximadamente una hora y media. El acceso final se realiza por una carretera de montaña que ofrece vistas espectaculares, aunque requiere precaución, especialmente en condiciones meteorológicas adversas.
una de las mejores época para visitar Benitagla es durante la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra su mayor esplendor. En primavera, la sierra se viste de verde y florece una gran variedad de plantas silvestres.
Dado el pequeño tamaño del municipio, es recomendable contactar previamente con los vecinos si se desea pernoctar o conocer más detalles sobre las tradiciones locales. La hospitalidad de los benitagleños es proverbial, y siempre están dispuestos a compartir historias y anécdotas sobre su querido pueblo.