Artículo completo
sobre Las Tres Villas
Municipio formado por Doña María Ocaña y Escúllar; zona de paso con abrigos rupestres
Ocultar artículo Leer artículo completo
El turismo en Las Tres Villas pasa primero por entender el lugar. Este pequeño municipio del interior de Almería, en la comarca de Filabres‑Tabernas, reúne tres núcleos —Alcudia de Monteagud, Benitagla y Benizalón— repartidos por un territorio seco y elevado. Aquí el paisaje manda. A unos 688 metros de altitud, la agricultura de secano ha marcado durante siglos la forma de vivir y también la forma de construir. Hoy la población ronda los quinientos habitantes.
Tres pueblos en un mismo municipio
Las Tres Villas nacen de la unión administrativa de localidades que durante mucho tiempo funcionaron por separado. Esa condición todavía se nota. Cada núcleo mantiene su ritmo y su pequeña identidad.
Alcudia de Monteagud se sitúa en la parte norte. Su iglesia parroquial, dedicada a San Pedro, suele citarse por algunos elementos mudéjares vinculados a reformas del siglo XVI. El casco urbano se adapta a la pendiente con calles estrechas y tramos empinados.
Benitagla es más pequeño. Las calles siguen un trazado irregular que recuerda al urbanismo heredado del periodo andalusí, algo frecuente en esta parte de la sierra. La iglesia actual fue reconstruida tras daños provocados por terremotos que afectaron a la zona en distintos momentos de la historia.
Benizalón, el núcleo con más población, conserva una arquitectura doméstica sencilla. Casas encaladas, rejas de hierro y calles que se abren hacia el campo. Desde las últimas viviendas ya se ven los bancales y los cerros que rodean el valle.
Un paisaje de secano en los Filabres
El entorno responde al clima seco del interior almeriense. Almendros, olivos dispersos y parcelas delimitadas por muros de piedra forman la base del paisaje agrícola.
Muchos bancales están hoy poco trabajados, pero ayudan a leer cómo se organizaba la tierra. En invierno y a comienzos de primavera, cuando florecen los almendros, el contraste con el terreno claro de la sierra cambia bastante el aspecto del valle.
Entre las parcelas crecen esparto y matorral bajo. Tomillo, romero y otras plantas aromáticas aparecen en los bordes de los caminos. Desde algunos altos se abren vistas hacia el macizo de los Filabres y hacia las sierras más bajas que anuncian el desierto de Tabernas.
Caminar entre bancales y antiguos cortijos
Una de las formas más claras de entender el territorio es seguir los caminos tradicionales que unen los tres pueblos. No siempre están señalizados. En muchos casos son pistas agrícolas o senderos que pasan junto a bancales abandonados.
A lo largo del recorrido aparecen pequeños cortijos y construcciones ligadas al trabajo del campo. Algunas siguen en uso; otras están vacías desde hace años.
La luz aquí es dura durante buena parte del día, sobre todo en verano. Conviene calcular bien el agua y las horas de caminata, porque hay pocos tramos con sombra.
Agricultura, cocina y fiestas locales
La vida cotidiana sigue ligada a la agricultura. Las almendras y el aceite de oliva forman parte de la economía local y también de la cocina doméstica. En las casas se mantienen recetas sencillas basadas en productos del entorno.
Los servicios son escasos, algo habitual en municipios de este tamaño. Los comercios que hay suelen cubrir necesidades básicas y dependen mucho del movimiento de los propios vecinos.
Las fiestas patronales se celebran tradicionalmente en verano, cuando regresan familiares que viven fuera. También se mantienen celebraciones religiosas como la Semana Santa, con procesiones pequeñas y muy locales. En época de cosecha todavía se organizan encuentros ligados a la recogida de almendras u oliva.
Cómo llegar y moverse por la zona
Las Tres Villas se encuentran a unos veinte kilómetros de Tabernas y a unos cuarenta de la ciudad de Almería. El acceso habitual se hace por carreteras comarcales que conectan con la autovía A‑7.
El coche sigue siendo la forma más práctica de moverse entre los tres núcleos y explorar los caminos cercanos. El alojamiento dentro del propio municipio es limitado, por lo que muchos visitantes terminan durmiendo en pueblos próximos y se acercan durante el día.