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sobre Tabernas
Mundialmente conocida por su desierto y rodajes de western; paisaje árido único en Europa
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El desierto empieza donde termina el asfalto. A unos 400 metros de altitud, cuando la A‑92 se aleja del mar y el paisaje se vuelve más áspero, Tabernas aparece como una mancha blanca sobre los tonos rojizos de los barrancos. El llamado desierto de Tabernas —considerado el único paisaje desértico propiamente dicho del continente europeo— rodea al municipio y explica muchas de sus formas de vida. Aquí la lluvia es escasa, normalmente por debajo de los 250 litros por metro cuadrado al año, y cuando llega se comenta durante días.
El castillo sobre el pueblo
El nombre de Tabernas suele relacionarse con antiguas posadas de época romana vinculadas a la Vía Augusta, que cruzaba este territorio. El edificio que domina el casco urbano, sin embargo, es posterior. El castillo, de origen andalusí, se levantó probablemente entre los siglos XI y XII como parte del sistema defensivo que protegía el acceso a Almería desde el interior.
Tras la conquista castellana de la zona a finales del siglo XV, la fortaleza siguió teniendo cierta función militar durante un tiempo. Un fuerte terremoto en el siglo XVI dañó seriamente la estructura y, desde entonces, el recinto quedó en buena parte arruinado. Hoy se conserva como un mirador natural sobre el valle y las ramblas que rodean el municipio.
En las laderas cercanas han aparecido restos arqueológicos que confirman la presencia continuada de población en época islámica. Sobre pasadizos subterráneos o galerías que conectarían el castillo con los barrancos cercanos circulan historias desde hace generaciones, aunque no hay constancia clara de que existieran realmente.
Cuando el oeste se rodaba en Almería
El paisaje de Tabernas cambió de significado en el siglo XX. A partir de los años sesenta, los barrancos y ramblas del entorno comenzaron a utilizarse como escenario para rodajes cinematográficos. El terreno seco, la luz dura y la ausencia de vegetación alta recordaban al suroeste de Estados Unidos.
Durante varias décadas se filmaron aquí numerosas producciones, sobre todo wésterns europeos. Actores y equipos de rodaje pasaron temporadas en la zona, y algunos vecinos participaron como figurantes. Aquella etapa dejó infraestructuras y decorados que todavía hoy se conservan en distintos puntos del desierto.
En los alrededores del municipio sobreviven varios poblados cinematográficos que recrean ciudades del Lejano Oeste. Funcionan como espacios visitables y recuerdan hasta qué punto el cine transformó la economía local durante aquellos años.
Ciencia y energía en mitad del desierto
El desierto de Tabernas no interesa solo al cine. Su clima seco y estable lo convirtió también en un lugar adecuado para la investigación energética. En las proximidades del pueblo se encuentra la Plataforma Solar de Almería, un centro experimental dedicado al estudio de tecnologías solares.
Las torres y espejos que se ven desde la carretera forman parte de instalaciones donde se prueban sistemas de aprovechamiento de la radiación solar. La elección del lugar tiene que ver con el alto número de horas de sol al año y con un terreno abierto, sin grandes obstáculos en el horizonte.
Mientras tanto, la agricultura continúa ocupando parte del territorio. Los olivares tradicionales sobreviven en terrazas antiguas, aunque el paisaje agrícola ha ido cambiando con la expansión de invernaderos en algunas zonas cercanas.
Cocina nacida de un clima seco
La cocina local responde a un territorio donde el agua siempre fue escasa y el trabajo del campo duro. Las migas siguen siendo uno de los platos más habituales en reuniones familiares o días de lluvia. También aparecen guisos sencillos como el caldo de ajos o preparaciones de conejo con bastante presencia de ajo y aceite.
En verano circulan recetas menos conocidas fuera de la comarca, como la sopa de sandía, un plato frío que aprovecha la fruta cultivada en los invernaderos cercanos. Son platos que hablan de adaptación más que de abundancia.
Cómo orientarse al llegar
Tabernas está a unos 30 kilómetros de la ciudad de Almería y se alcanza fácilmente por la A‑92. El casco urbano es pequeño y se recorre andando en poco tiempo, aunque el interés principal está en el entorno natural.
Varias pistas y senderos permiten adentrarse en el desierto, entre cárcavas, ramblas y colinas erosionadas. Conviene llevar agua incluso en meses templados: la sombra escasea y la sensación térmica cambia rápido.
La primavera suele ser la época más amable para caminar por la zona. En verano el calor puede ser intenso, mientras que en invierno las noches se vuelven frías debido a la sequedad del aire.
Al caer la tarde, cuando la luz baja sobre los barrancos y el viento levanta algo de polvo en las ramblas, Tabernas se entiende mejor: un pueblo condicionado por el clima y por un paisaje que, durante siglos, obligó a vivir con lo justo. El cine y la ciencia llegaron después. El desierto ya estaba ahí.