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sobre Huelva
Capital provincial vinculada al descubrimiento de América y la ría; ciudad industrial y de servicios con un importante legado inglés y arqueológico
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En la desembocadura del río Tinto el agua llega con un color extraño, rojizo, casi metálico. No es un efecto óptico. Viene de los minerales de la cuenca minera del interior, explotada desde hace milenios. Ese río, la ría que forma con el Odiel y la salida directa al Atlántico ayudan a entender por qué este lugar ha sido puerto desde muy temprano y por qué, a finales del siglo XV, la costa cercana acabó vinculada a uno de los viajes más conocidos de la historia.
El mar de por medio
Huelva existe porque aquí el interior minero encuentra salida al mar. Los fenicios establecieron Onuba hacia el siglo IX a. C. para comerciar con los metales de la sierra. Los romanos mantuvieron esa función portuaria y minera. Más tarde, durante la etapa andalusí, la ciudad siguió ligada al tráfico marítimo y a la ría.
A finales del siglo XV el puerto tuvo un papel práctico en la expedición de Colón. Las naves zarparon de Palos de la Frontera, a pocos kilómetros, pero en la ría de Huelva se reunían marineros, provisiones y embarcaciones. Era el punto natural de abastecimiento de esta parte de la costa.
De aquella ciudad medieval quedan pocos rastros claros. La iglesia de San Pedro, levantada sobre una antigua mezquita, suele considerarse el templo más antiguo. Su origen está en el siglo XIV y mezcla rasgos góticos con tradición mudéjar. El edificio se levanta en uno de los puntos altos del casco histórico.
La Catedral de la Merced es bastante posterior. El templo actual responde a reconstrucciones del siglo XVIII, después del terremoto de Lisboa de 1755, que afectó seriamente a la ciudad. Desde la plaza se abre la vista hacia la ría y las marismas.
El hierro y el té
El gran cambio urbano llegó en el siglo XIX con la explotación intensiva de las minas de Riotinto. La compañía británica que gestionó el complejo minero transformó la economía provincial y dejó huella en la ciudad.
A finales del siglo XIX se levantó el barrio Reina Victoria para alojar a trabajadores vinculados a la compañía. El conjunto tiene un aire poco común en Andalucía: casas de ladrillo, cubiertas inclinadas y pequeñas zonas ajardinadas. La presencia británica fue notable durante décadas y trajo consigo costumbres y formas de vida que todavía aparecen en la memoria local.
La obra más visible de ese periodo es el Muelle del Tinto. Es una larga estructura metálica que se adentra en la ría y que se utilizó para cargar mineral en los barcos rumbo al norte de Europa. Hoy ya no cumple esa función, pero sigue siendo uno de los lugares más reconocibles del frente fluvial. Se puede recorrer a pie y observar cómo el río se abre hacia el Atlántico y las marismas.
La Cinta y el choco
En una colina al norte del casco urbano está el santuario de la Virgen de la Cinta. La devoción a esta imagen se remonta al siglo XV y forma parte de la identidad local. Desde allí se domina buena parte de la ría y de los pinares cercanos.
Cada septiembre la ciudad celebra la romería dedicada a la patrona. La subida al santuario mantiene rasgos de fiesta popular andaluza: carrozas, caballos, música y comidas al aire libre en los pinares de alrededor.
La cocina local mezcla mar y productos del interior. El choco —la sepia— aparece en muchos guisos, a menudo con patatas. También se fríen las huevas del propio choco, una preparación muy habitual en la costa onubense. En temporada aparecen los gurumelos, setas que crecen en zonas de dehesa y alcornocal. En la costa cercana, especialmente hacia Isla Cristina y Ayamonte, el atún tiene mucho peso en la cocina.
Cómo moverse
El centro de Huelva se recorre andando sin dificultad. La distancia entre la catedral y el Muelle del Tinto ronda los veinte minutos a pie. El barrio Reina Victoria queda algo más apartado, pero se alcanza con un paseo largo o en transporte urbano.
El santuario de la Cinta está a unos pocos kilómetros del centro. Mucha gente sube en coche o autobús.
Si se dispone de tiempo, conviene mirar hacia los pueblos cercanos vinculados al viaje colombino. Palos de la Frontera, el monasterio de La Rábida y Moguer quedan a poca distancia por carretera local y ayudan a entender mejor el contexto histórico de esta parte de la costa.
El clima es suave gran parte del año. En verano el calor aprieta y buena parte de la actividad se desplaza hacia las playas cercanas, como Punta Umbría o Mazagón. Huelva, en cualquier caso, sigue funcionando como puerto y como puerta hacia la cuenca minera y las marismas que rodean la ría. Esa relación con el río y con el interior explica buena parte de su historia.