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sobre El Palmar de Troya
Municipio más joven de la provincia conocido mundialmente por su basílica de la Iglesia Palmariana
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En el corazón de La Campiña sevillana, donde los campos de trigo y girasoles se extienden hasta el horizonte, se encuentra El Palmar de Troya, un pequeño municipio que alberga una de las historias más singulares de la geografía andaluza. Con apenas 2.325 habitantes y situado a 117 metros de altitud, este pueblo ha trascendido sus fronteras rurales para convertirse en un punto de interés tanto histórico como sociológico.
La localidad, que surgió como una típica aldea agrícola de la campiña, experimentó una transformación única en la segunda mitad del siglo XX que la ha situado en el mapa mundial. Sus calles tranquilas y su arquitectura popular contrastan con la monumentalidad de ciertos edificios que rompen la armonía tradicional del paisaje rural sevillano, creando una estampa verdaderamente única en el panorama de los pueblos andaluces.
El Palmar de Troya representa un ejemplo fascinante de cómo la historia contemporánea puede moldear la identidad de un lugar, convirtiendo un pequeño núcleo rural en un destino que despierta curiosidad e interés por motivos que van más allá del turismo convencional.
Qué ver en El Palmar de Troya
El elemento más destacado del patrimonio local es la Basílica Catedral de la Santa Faz, un imponente edificio religioso construido a partir de los años 80 que domina el perfil urbano del municipio. Esta construcción, de estilo neobizantino, constituye uno de los templos más grandes de Andalucía y presenta una arquitectura que contrasta notablemente con el entorno rural circundante.
El casco histórico conserva la estructura típica de los pueblos de La Campiña, con casas encaladas de una o dos plantas, patios floridos y calles estrechas que invitan al paseo tranquilo. La Plaza del Ayuntamiento mantiene el trazado tradicional andaluz, con su fuente central y los naranjos que proporcionan sombra en los días de calor.
La iglesia parroquial original del pueblo, mucho más modesta que la basílica, representa la arquitectura religiosa rural tradicional de la zona, con elementos que remontan a los siglos XVII y XVIII. Sus líneas sencillas y su campanile de ladrillo contrastan con la monumentalidad de las construcciones posteriores.
Los alrededores del municipio ofrecen paisajes típicos de La Campiña sevillana, con ondulaciones suaves cubiertas de cultivos de secano que cambian de color según las estaciones. Los campos de girasoles en verano y los trigales dorados antes de la siega crean panorámicas especialmente fotogénicas.
Qué hacer
El Palmar de Troya es un destino ideal para quienes buscan turismo rural tranquilo y experiencias fuera de las rutas convencionales. Los paseos por el centro urbano permiten observar la convivencia entre la arquitectura tradicional y las construcciones más recientes, creando un contraste urbanístico singular.
Las rutas de senderismo por los campos circundantes ofrecen la oportunidad de conocer los paisajes agrícolas de La Campiña, especialmente hermosos durante la primavera, cuando los campos se llenan de amapolas y otras flores silvestres. Los caminos rurales que parten del pueblo conectan con cortijos tradicionales y permiten observar la fauna típica de la zona.
La gastronomía local se basa en los productos tradicionales de la campiña andaluza. Los establecimientos del pueblo sirven platos caseros elaborados con aceite de oliva virgen extra de las almazaras cercanas, legumbres y verduras de las huertas locales. No hay que perderse las migas camperas, las gachas y los guisos de temporada que reflejan la cocina rural andaluza más auténtica.
Los mercados locales y las tiendas de productos artesanos ofrecen aceite de oliva, conservas caseras y dulces tradicionales que constituyen excelentes recuerdos gastronómicos de la visita.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de El Palmar de Troya combina las celebraciones tradicionales andaluzas con eventos más específicos del municipio. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, con procesiones, verbenas y actividades culturales que congregan tanto a los vecinos como a visitantes de los pueblos cercanos.
La Semana Santa se vive con devoción en el pueblo, manteniendo las tradiciones de las cofradías rurales andaluzas, aunque adaptadas a las características específicas de la localidad. Las procesiones recorren las calles principales del casco urbano en un ambiente de recogimiento y tradición.
Durante la primavera tienen lugar diversas celebraciones relacionadas con la agricultura y el calendario rural, incluyendo bendiciones de campos y festividades que marcan el ciclo agrícola tradicional de la zona.
Información práctica
El Palmar de Troya se encuentra a 55 kilómetros de Sevilla, accesible por la A-4 en dirección a Cádiz, tomando el desvío hacia Utrera y posteriormente las carreteras locales. El trayecto en coche desde la capital sevillana dura aproximadamente 50 minutos.
La mejor época para visitarlo es durante los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y los campos presentan sus colores más vivos. Los veranos pueden ser intensos, como es habitual en La Campiña, aunque las noches ofrecen un ambiente fresco ideal para los paseos vespertinos.
Se recomienda llevar calzado cómodo para caminar por los senderos rurales y protección solar durante los meses más calurosos. La visita puede combinarse perfectamente con otros pueblos cercanos de La Campiña como Utrera o Los Palacios y Villafranca.