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sobre Marchena
Ciudad monumental con recinto amurallado y cuna de saetas con iglesias que albergan tesoros de Zurbarán
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En el corazón de La Campiña sevillana, donde los campos de olivos y cereales se extienden hasta el horizonte, se alza Marchena como un testimonio vivo de la historia andaluza. Esta villa de 19.271 habitantes, situada a 131 metros sobre el nivel del mar, conserva entre sus muros un patrimonio arquitectónico que abarca desde la época romana hasta el barroco, convirtiendo cada paseo por sus calles en un viaje a través de los siglos.
Marchena no es solo un destino turístico; es una experiencia sensorial donde el aroma del aceite de oliva recién extraído se mezcla con el repiqueteo de las campanas de sus iglesias, y donde la cal blanca de sus fachadas contrasta con el dorado de los campos circundantes. Su estratégica posición en la comarca la ha convertido históricamente en un cruce de caminos, algo que se refleja en la riqueza de su legado cultural y en la hospitalidad de sus gentes.
Qué ver en Marchena
El patrimonio monumental de Marchena constituye uno de los conjuntos histórico-artísticos más importantes de la provincia de Sevilla. La Iglesia de San Juan Bautista, obra cumbre del gótico andaluz del siglo XV, domina la silueta urbana con su imponente torre y alberga en su interior retablos de gran valor artístico. Su portada principal, decorada con fina tracería gótica, es considerada una de las más bellas de Andalucía.
El Alcázar de la Puerta de Sevilla, antigua fortaleza almohade del siglo XII, mantiene en pie su torre del homenaje y varios lienzos de muralla que rodean parcialmente el casco antiguo. Desde sus almenas se obtienen magníficas panorámicas de la campiña sevillana, especialmente durante el atardecer cuando los campos adquieren tonalidades doradas.
La Iglesia de Santa María de la Mota destaca por su portada renacentista y por conservar elementos arquitectónicos de diferentes épocas, mientras que la Iglesia de San Sebastián sorprende con su mezcla de estilos mudéjar y barroco. El Convento de las Mercedarias y la Iglesia del Carmen completan un recorrido religioso que refleja la profunda tradición cristiana de la villa.
En el entorno urbano merece atención especial el Museo de Zurbarán, que exhibe una importante colección de arte sacro donde destacan obras del maestro extremeño y de otros pintores del Siglo de Oro español.
Qué hacer
Marchena ofrece múltiples posibilidades para el viajero que busca experiencias auténticas. Los paseos por el casco histórico permiten descubrir rincones con encanto, como la Plaza Ducal o las calles del entorno de la Iglesia de San Juan, donde las casas señoriales alternan con viviendas tradicionales de arquitectura popular.
Para los amantes del senderismo, los alrededores de la villa ofrecen rutas que discurren entre olivares centenarios y campos de cultivo, ideales para conectar con la naturaleza de La Campiña. La Ruta de los Cortijos permite conocer la arquitectura rural tradicional y comprender la importancia histórica de la agricultura en la zona.
La gastronomía local merece un capítulo aparte. Marchena es tierra de excelente aceite de oliva virgen extra, que acompaña platos tradicionales como el gazpacho, las migas o el rabo de toro. Los productos de la matanza del cerdo ibérico, criado en las dehesas cercanas, ofrecen sabores auténticos que se pueden degustar en las tabernas y restaurantes del pueblo.
Los talleres de alfarería tradicional mantienen viva una artesanía centenaria, y es posible visitar algunos obraderos donde se siguen elaborando piezas según técnicas ancestrales.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Marchena refleja la devoción y el carácter alegre de sus habitantes. La Semana Santa constituye la celebración más solemne, con procesiones que recorren las calles empedradas del centro histórico y destacan por la calidad artística de sus imágenes y el fervor de sus cofradías.
En mayo se celebra la Feria de Marchena, fiesta de primavera donde la música, el baile y la gastronomía toman las calles del recinto ferial. Las casetas familiares y de hermandades acogen a visitantes en un ambiente de hospitalidad andaluza.
La Festividad de Santa María de la Mota, patrona de la villa, tiene lugar en agosto y combina actos religiosos con celebraciones populares. Durante estas fechas, la plaza de la iglesia se convierte en escenario de actuaciones musicales y actividades culturales.
En septiembre, la Fiesta de la Vendimia rinde homenaje a la tradición vitivinícola de la zona, con catas, actividades en viñedos y degustaciones de productos locales.
Información práctica
Marchena se encuentra a 60 kilómetros de Sevilla capital, con acceso directo por la autovía A-4 (salida 84). En transporte público, cuenta con conexiones regulares de autobús desde la capital hispalense, con un trayecto de aproximadamente una hora.
una de las mejores época para visitar la villa es durante los meses de primavera (marzo-mayo) y otoño (septiembre-noviembre), cuando las temperaturas son más suaves y los campos circundantes muestran su mayor belleza. Los meses de verano pueden resultar calurosos, aunque las noches invitan a pasear por el casco histórico.
Para una visita completa se recomienda dedicar al menos una jornada completa, aunque quienes deseen profundizar en su patrimonio y disfrutar de la gastronomía local pueden considerar una estancia de fin de semana. La villa cuenta con alojamientos rurales en sus alrededores y opciones de restauración que permiten saborear la auténtica cocina campiñesa.