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sobre Ibros
Localidad con restos de murallas ciclópeas íberas únicas en la península
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Si buscas turismo en Ibros, empieza por lo práctico. Aquí no hay circuito turístico ni grandes desvíos señalizados. Es un pueblo pequeño de La Loma donde lo principal aparece de golpe: una muralla íbera metida entre casas corrientes. Sin centro de interpretación ni montaje alrededor. Solo piedras enormes del siglo II a. C. junto a tendederos y macetas.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
Desde Jaén se tarda alrededor de 40 minutos por la A-316. Desde Úbeda, unos 20. El pueblo es bastante llano.
Suele haber sitio para aparcar en la avenida de Andalucía, antes de entrar en el centro. En agosto se nota más movimiento, pero no suele ser un problema serio. No hay zona azul ni parquímetros. Dejas el coche y en cinco minutos estás andando por las calles donde aparece la muralla.
Lo único que merece una foto
La muralla ciclópea mide unos 60 metros y está protegida desde 1931. Es el típico ejemplo que sale en manuales de arqueología: bloques enormes encajados sin mortero.
Lo raro es el contexto. Hoy forma parte del patio de una vivienda. Se ve bien desde la calle San Pedro. No hay taquilla ni horario. Tampoco demasiadas explicaciones, apenas una placa.
Para lo que es, sorprende que pase tan desapercibida.
La iglesia de San Pedro y San Pablo está muy cerca. Es de los siglos XVI y XVII. La torre es cuadrada y bastante simple. Dentro hay retablos barrocos bien conservados. Suele abrir algunos domingos por la mañana. El resto del tiempo depende de que alguien tenga la llave.
Dos barrios y medio
Ibros arrastra una división antigua entre El Rey y El Señorío. Viene de la Edad Media: una parte dependía directamente de la Corona y otra de un señor feudal.
Todavía se nota en el trazado. El Rey es más ordenado, con calles rectas. El Señorío se enreda en callejones.
Se pasa de uno a otro en pocos minutos. No esperes tiendas de recuerdos ni terrazas con vistas. Hay bares de los de siempre y algún ultramarino. Poco más.
Comer y dormir
En el pueblo no suele haber alojamiento turístico. Lo normal es dormir en Úbeda, que está a unos 20 minutos.
Para comer, a veces aparece el cordero a la miel, que es una receta muy local. No siempre está disponible. Muchos días lo más fácil es un bocadillo caliente, algo de pringá y una cerveza. Cumple.
Cuándo venir y consejo
La primavera es cuando el campo de olivos está más agradecido y el calor todavía no aprieta. En verano la temperatura se dispara y en las calles hay poca sombra. El invierno es tranquilo, sin mucho movimiento.
Si te interesa el aceite nuevo, por noviembre empieza a moverse la campaña de aceituna en la zona y las cooperativas están en plena actividad. A veces se puede ver algo si preguntas antes en el ayuntamiento.
Ibros no da para una jornada entera. Funciona mejor como parada corta entre Jaén y Úbeda. Ves la muralla, caminas un rato por los dos barrios y sigues camino. Aquí nadie intenta vender otra cosa. Y casi se agradece.