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sobre Torreblascopedro
Pueblo agrícola en la vega del Guadalimar; destaca por su producción de algodón y olivo
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En el corazón de la comarca de La Loma, donde los olivares dibujan un mosaico infinito de verdes plateados, se alza Torreblascopedro como un testimonio vivo de la Andalucía más auténtica. Este municipio jiennense de apenas 2.434 habitantes ha sabido preservar su esencia rural mientras abraza discretamente la modernidad, ofreciendo al viajero una experiencia genuina en tierras del oro líquido andaluz.
Situado a 336 metros de altitud, Torreblascopedro despliega sus calles blancas y su patrimonio histórico en un entorno privilegiado, donde la tranquilidad del interior andaluz se combina con la riqueza cultural de una provincia que ha sido crisol de civilizaciones. Aquí, el tiempo parece transcurrir a un ritmo diferente, invitando a redescubrir los placeres de la vida pausada y la hospitalidad de sus gentes.
Qué ver en Torreblascopedro
El patrimonio arquitectónico de Torreblascopedro refleja siglos de historia andaluza. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de los Remedios, construida en el siglo XVI, domina el perfil urbano con su elegante campanario. Su interior alberga retablos barrocos y tallas de gran valor artístico que merecen una visita pausada para apreciar el trabajo de los artesanos locales de épocas pasadas.
El casco histórico conserva la estructura urbana tradicional andaluza, con calles estrechas que serpentean entre casas señoriales encaladas. Destacan varios edificios civiles de los siglos XVII y XVIII, con portadas de piedra labrada y balcones de forja que evocan el pasado próspero de la localidad vinculado al comercio del aceite y los cereales.
No menos interesante resulta el entorno natural que rodea el municipio. Los olivares centenarios que se extienden hasta el horizonte constituyen un paisaje cultural único, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Estos campos de olivos milenarios ofrecen rutas de senderismo suaves, ideales para conectar con la naturaleza y comprender la importancia del olivar en la configuración del territorio andaluz.
Qué hacer
Torreblascopedro invita a vivir experiencias auténticas que conectan al visitante with la cultura rural andaluza. Los paseos entre olivares constituyen una actividad imprescindible, especialmente durante la época de recolección, entre octubre y enero, cuando es posible observar las técnicas tradicionales de recogida de la aceituna.
La gastronomía local merece especial atención. Los restaurantes familiares del municipio ofrecen cocina tradicional jiennense elaborada con productos de la tierra: aceite de oliva virgen extra de producción local, embutidos artesanos y guisos caseros que mantienen vivas las recetas transmitidas de generación en generación. No hay que perderse las migas de pastor, el gazpacho de invierno y los pestiños elaborados con el oro líquido local.
Los aficionados al turismo cultural pueden realizar rutas por los cortijos históricos de los alrededores, construcciones rurales que constituyen un patrimonio etnológico de gran valor. Muchos de estos cortijos ofrecen catas de aceite donde aprender a distinguir las variedades locales y comprender el proceso de elaboración del aceite de oliva virgen extra.
Para los amantes de la fotografía, los atardeceres sobre los campos de olivos proporcionan imágenes espectaculares, especialmente desde los miradores naturales que se forman en las lomas cercanas al pueblo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Torreblascopedro mantiene vivas tradiciones centenarias que reflejan el carácter rural y religioso de la comunidad. Las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de los Remedios se celebran durante el primer fin de semana de agosto, con procesiones, verbenas populares y actividades que congregan a vecinos y visitantes en un ambiente de celebración compartida.
En Semana Santa, las calles del pueblo acogen procesiones de gran devoción popular, donde las cofradías locales mantienen tradiciones que se remontan al siglo XVII. La sobriedad de estas celebraciones contrasta con el fervor de los participantes, creando una atmósfera única de recogimiento y tradición.
Durante el otoño, coincidiendo con la recolección de la aceituna, el municipio organiza jornadas gastronómicas donde se puede degustar la nueva cosecha de aceite acompañada de productos locales. Estas celebraciones, que tienen lugar en noviembre, permiten vivir de primera mano la importancia social y económica del olivar en la comarca.
Información práctica
Torreblascopedro se encuentra a 55 kilómetros de Jaén capital, por la carretera A-6177 que conecta con la A-4. Desde la capital provincial, el trayecto en coche requiere aproximadamente 45 minutos por carreteras secundarias que atraviesan paisajes de olivar.
La mejor época para visitar el municipio se extiende de octubre a mayo, cuando las temperaturas son más suaves y el campo muestra sus tonalidades más hermosas. Los meses de primavera resultan especialmente recomendables por la floración de los olivos y el verdor del paisaje.
Para alojarse, aunque el municipio no cuenta con grandes establecimientos hoteleros, los alojamientos rurales de los alrededores ofrecen la oportunidad de vivir la experiencia del olivar desde dentro. Muchos de estos establecimientos organizan actividades relacionadas con la cultura del aceite y la gastronomía local.
Se recomienda planificar la visita con tiempo suficiente para disfrutar del ritmo pausado de la vida rural y conectar con la esencia de la Andalucía más auténtica.