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sobre Iznatoraf
Pueblo situado en una muela caliza con vistas impresionantes; conocido como la isla del mar de olivos
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Encaramado a más de mil metros de altitud en el corazón de la Sierra de Segura, Iznatoraf se alza como uno de los pueblos con más encanto de la comarca jiennense de Las Villas. Con apenas 902 habitantes, este pequeño municipio conserva intacto el sabor de la Andalucía más auténtica, donde el tiempo parece haberse detenido entre calles empedradas y casas encaladas que se funden con el paisaje montañoso.
La posición estratégica de Iznatoraf, dominando desde sus 1.036 metros de altitud los valles circundantes, le ha valido el sobrenombre de "balcón de Andalucía". Sus orígenes se remontan a la época andalusí, cuando era conocido como Hisn At-Turab, y su legado histórico se respira en cada rincón de sus empinadas calles, donde las huellas del pasado árabe, cristiano y judío conviven en perfecta armonía.
Qué ver en Iznatoraf
El patrimonio monumental de Iznatoraf es un reflejo fiel de su rica historia. La Iglesia de la Asunción, construida en el siglo XVI sobre los restos de una antigua mezquita, preside el casco histórico con su imponente torre campanario. Su interior alberga un retablo barroco de notable valor artístico y una imagen de la Virgen de la Asunción que data del siglo XVII.
No menos interesante resulta la Ermita del Santo Cristo, situada en las afueras del pueblo y punto de peregrinación local. Desde sus inmediaciones se obtienen algunas de las mejores panorámicas del entorno serrano, especialmente al atardecer cuando las montañas se tiñen de tonos dorados.
El urbanismo de Iznatoraf conserva el trazado irregular típico de los pueblos de origen andalusí. Sus calles estrechas y serpenteantes, flanqueadas por casas tradicionales con fachadas encaladas y rejerías de forja, invitan al paseo tranquilo. La Plaza de la Constitución constituye el corazón social del pueblo, donde se concentra la vida cotidiana de los iznatorafeños.
Para los amantes de la naturaleza, los alrededores de Iznatoraf ofrecen paisajes de extraordinaria belleza. El municipio se encuentra dentro del área de influencia del Parque Natural de la Sierra de Segura, lo que garantiza la conservación de su entorno natural. Los bosques de pinos, encinas y robles que rodean el pueblo proporcionan el marco perfecto para la observación de fauna, especialmente aves rapaces.
Qué hacer
Las actividades en torno al senderismo constituyen uno de los principales atractivos de Iznatoraf. Diversas rutas de dificultad variable parten desde el casco urbano, permitiendo descubrir rincones de gran valor paisajístico. La Ruta del Mirador es especialmente recomendable, conduciendo hasta varios puntos panorámicos desde donde contemplar la inmensidad de la Sierra de Segura.
Los aficionados a la micología encontrarán en los meses otoñales una oportunidad única para la búsqueda de setas en los bosques cercanos, siempre respetando la normativa local. La diversidad de ecosistemas de la zona favorece la presencia de numerosas especies comestibles.
La gastronomía local merece una mención especial. Los productos de la tierra, como el aceite de oliva virgen extra, las migas serranas, el gazpacho serrano y los embutidos artesanos, forman parte de una cocina tradicional que se puede degustar en los establecimientos locales. No hay que perderse las gachas con tropezones, plato típico de los meses fríos, ni los hornazos durante la época pascual.
La proximidad a otros pueblos de Las Villas permite realizar interesantes rutas por la comarca, visitando localidades como Villacarrillo, Villanueva del Arzobispo o Sorihuela del Guadalimar, cada una con su propio patrimonio y personalidad.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Iznatoraf refleja el profundo arraigo de las tradiciones en esta comunidad serrana. Las fiestas patronales en honor del Santo Cristo se celebran a principios de agosto, combinando los actos religiosos con verbenas populares y actividades para toda la familia.
En mayo tienen lugar las Cruces de Mayo, una celebración que llena las calles de flores y colorido, donde los vecinos compiten por crear las cruces más vistosas. La Semana Santa se vive con especial intensidad, destacando las procesiones que recorren las empinadas calles del pueblo.
Las fiestas de la Virgen de la Asunción, en agosto, marcan el momento álgido del verano iznatorafeño, con actividades que se prolongan durante varios días y que atraen a numerosos visitantes y emigrantes que regresan al pueblo.
Información práctica
Para llegar a Iznatoraf desde Jaén capital hay que recorrer aproximadamente 70 kilómetros por la A-32 y posteriormente por carreteras comarcales, en un trayecto de algo más de una hora. Desde Úbeda, la distancia se reduce a unos 35 kilómetros.
una de las mejores época para visitar Iznatoraf abarca desde la primavera hasta el otoño, evitando los meses más fríos del invierno cuando las temperaturas pueden ser rigurosas debido a la altitud. Los meses de mayo y junio, así como septiembre y octubre, ofrecen condiciones climáticas ideales para el senderismo y las actividades al aire libre.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar por las calles empedradas y ropa de abrigo si se visita fuera de los meses estivales. La tranquilidad del pueblo invita a una estancia pausada, ideal para desconectar del ritmo acelerado de la vida urbana.