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sobre Garrucha
Puerto pesquero y deportivo por excelencia; famoso por su gamba roja y paseo marítimo
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Las gambas rojas marcan el ritmo de Garrucha. Cuando los barcos llegan al puerto y empieza el movimiento en la lonja, el pueblo gira alrededor de eso. Si te interesa verlo, acércate al puerto por la tarde y pregunta a qué hora descargan ese día. Si llegas tarde, ya habrá pasado todo.
El puerto manda
Garrucha no es grande. El puerto pesa más que el propio pueblo. Aquí se entra y se sale a trabajar. Los barcos descargan, se subasta el pescado y cada uno sigue con lo suyo. La gamba roja es lo que mantiene la fama del sitio; lo demás queda en segundo plano.
Aparcar junto al puerto se complica en cuanto avanza la mañana, sobre todo en verano. Mucha gente deja el coche por la zona del castillo y baja andando. Son unos minutos cuesta abajo y te quitas de dar vueltas.
El castillo de Jesús Nazareno se levantó en el siglo XVIII para vigilar la costa de los ataques piratas. Hoy tiene una pequeña exposición sobre la pesca local. Se ve rápido y sirve para entender por qué este pueblo gira alrededor del mar.
La playa y el paseo
La playa de Garrucha es larga y bastante abierta. La arena es gruesa y el agua suele estar limpia porque el puerto queda separado por el espigón. No es una playa especialmente vistosa, pero se puede pasar la mañana sin problema.
El paseo marítimo está hecho con mármol blanco de Macael. Cuando pega el sol refleja bastante, así que conviene llevar gafas o mirar bien por dónde pisas. A última hora de la tarde se llena de gente del pueblo caminando de un lado a otro. Por la mañana hay más turistas que vecinos.
Comer sin complicaciones
La gamba roja aquí se sirve de dos formas: cocida o a la plancha. Poco más. Sal y punto. Cuando es buena no necesita nada.
No siempre es barata. Depende mucho del día y de cómo haya ido la pesca. Si te parece demasiado, pide menos cantidad y ya está.
El caldero garruchero es un arroz con pescado de roca y ñora. Correcto, sin más. También se menciona a veces la sopa de maimones, hecha con ajo, pan y caldo de pescado, aunque no aparece en todas las cartas.
Ojo con las gambas que se anuncian como si fueran de aquí. La denominación “Gamba Roja de Garrucha” la controla la cofradía de pescadores. Si no lo especifica, lo normal es que vengan de otro sitio.
Cuándo ir y qué esperar
En pleno verano el paseo y el puerto se llenan bastante y el calor aprieta desde media mañana. Si puedes elegir, los meses de primavera o principios de otoño son más llevaderos.
Durante el año suele organizarse una feria gastronómica dedicada a la gamba roja. Montan puestos en el puerto y se preparan raciones para el público. Conviene comprobar las fechas exactas antes de ir.
En invierno el ambiente baja mucho. Hay menos gente en la calle y algunos locales cierran unos meses. Para pasear está tranquilo, pero el pueblo se nota más parado.
Consejo directo
Aparca arriba y baja andando al puerto. Date una vuelta por la lonja si hay movimiento, camina por el paseo y acércate al final del muelle. Con eso te haces una idea clara de Garrucha. No hace falta más tiempo.