Artículo completo
sobre Los Gallardos
Cruce de caminos en el Levante; pueblo acogedor con mezcla de culturas y cercanía a la costa
Ocultar artículo Leer artículo completo
Los Gallardos es como ese primo que siempre llega tarde. Apareció cuando la historia ya estaba empezada. Se independizó a principios del siglo XX. Sus vecinos, como Turre o Bédar, llevaban más tiempo organizados. Con los años ha encontrado su sitio sin montar ruido.
Me paré en la Plaza de Andalucía casi por casualidad. Iba hacia la costa y tomé un café. Pensé algo simple: aquí nada intenta impresionar. La iglesia de San Francisco domina la plaza con su campanario del XIX. No te dejará con la boca abierta. Encaja bien con el tamaño del pueblo y su ritmo tranquilo.
Luego ves a los ciclistas extranjeros. En invierno aparecen muchos, sobre todo británicos. Pedalean por las carreteras del interior. Te cruzas con grupos bien equipados subiendo cuestas. A cualquiera le harían sudar solo de mirarlas.
Un pueblo que creció mirando a la sierra
Su historia está ligada a la minería de Sierra Almagrera. Fue importante durante el siglo XIX y parte del XX. Mucha gente trabajó en ese mundo: minas, transporte, oficios varios.
Los vecinos mayores aún cuentan historias de entonces. Hablan de un sistema para llevar el mineral a Garrucha. Era algo parecido a una línea aérea de vagonetas. Hoy quedan pocos rastros visibles. Solo recuerdos, fotos antiguas y alguna estructura entre matorrales.
La minería desapareció y el pueblo buscó otras salidas. En los setenta mucha gente pasó a la agricultura intensiva. Trabajaron en invernaderos cercanos o en campañas agrícolas por la comarca. Los que lo vivieron lo cuentan con naturalidad: se pasó de la mina al campo sin pensarlo mucho.
Fiestas que se viven como cosa propia
Aquí las fiestas tienen aire de celebración de pueblo donde todos se conocen.
La cabalgata de Reyes es uno de los momentos más animados del invierno. No es rápida ni pasa sin más; hay escenas representadas por vecinos y mucha participación local resulta curioso ver cómo todo el mundo parece saber quién hace cada papel.
En verano llegan las fiestas de la Virgen del Carmen Hay procesión, música por la noche y ambiente en las calles No es muy distinto de otros pueblos andaluces Pero aquí tiene ese punto cercano Ves a familias enteras participando o echando la tarde en la plaza
Cocina de pueblo, de la que llena
La comida tira de despensa sencilla y recetas antiguas El potaje de hinojos aparece mucho cuando preguntas Es un guiso que huele fuerte mientras se cocina Después te dan ganas de siesta
También están las migras cuando refresca Pan ajos algo de embutido y paciencia para darles vuelta No tienen misterio pero bien hechas alimentan medio día
En ferias aparecen dulces tradicionales Gurullos dulces o merengues enormes Parecen hechos para compartir Aunque muchas veces desaparecen antes de llegar a casa
Caminos molinos y carreteras tranquilas
Si te gusta caminar o ir en bici hay bastantes caminos agrícolas Las carreteras secundarias tienen poco tráfico Una ruta conocida conecta con el entorno del río Aguas Pasa cerca de algunos molinos antiguos El paisaje es seco muy propio de esta Almería Hay ramblas olivares dispersos y lomas peladas En días despejados el cielo parece enorme
Eso sí: el sol aprieta Si sales lleva agua y gorra No es terreno con sombra cada dos pasos
Parar un rato y seguir camino
No es un lugar con monumentos famosos No tiene castillo ni casco histórico monumental Ni vistas al mar Pero tiene vida cotidiana Aparcas sin dar vueltas La plaza siempre tiene movimiento La conversación sale fácil si te paras Yo lo veo como una buena parada Vas hacia Mojácar Garrucha o Cabo de Gata Te apetece salir del circuito turístico Un paseo algo para comer con calma Y sigues ruta A veces esos altos son los que mejor explican cómo funciona realmente un sitio