Artículo completo
sobre Lubrín
Pueblo blanco de interior con encanto; famoso por su gastronomía de cabrito y miel
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el Levante Almeriense, donde la sierra se va abriendo hacia el valle del Almanzora, aparece Lubrín: un pueblo blanco de calles en cuesta y ritmo tranquilo. El casco urbano, a unos 510 metros de altitud, se adapta a la ladera con casas encaladas, rejas sencillas y macetas que alegran las fachadas. Aquí apetece caminar sin plan cerrado y dejar que el pueblo te marque el paso.
Qué ver en Lubrín
La Iglesia de la Inmaculada Concepción, en la parte alta, marca el perfil del pueblo. Desde su entorno se entiende bien la disposición del casco histórico y las vistas sobre el valle.
Bajando hacia el centro, la Plaza de España funciona como punto de encuentro. Cerca están los lavaderos públicos restaurados, un recordatorio claro de la vida cotidiana de no hace tanto.
En el término municipal asoman escenas de su pasado agrícola: cortijos, restos de molinos y acequias que aún se reconocen sobre el terreno. El paisaje alterna olivares y ramblas, con rincones donde sorprenden palmeras.
Qué hacer
Hay rutas a pie y en bici por caminos rurales entre olivos y almendros; conviene elegir según forma física y época del año, porque el terreno sube y baja. Si te gusta la fotografía, el juego de luces al caer la tarde en las calles inclinadas y en los bancales da mucho.
En la mesa manda lo de siempre en el interior almeriense: platos de cuchara, productos de huerta, aceite local y recetas de matanza. Pregunta por lo que se esté haciendo ese día.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a la Inmaculada Concepción se celebran a principios de diciembre. En agosto se organizan las fiestas de San Lorenzo con ambiente más veraniego. La Semana Santa recorre las calles empinadas con un tono recogido.
Si solo tienes 2 horas
- Sube hacia la Iglesia y asómate a los puntos altos para ver el valle.
- Pasea por el entorno de la Plaza de España.
- Acércate a los lavaderos y vuelve callejeando por el casco antiguo.
Mejor época
Primavera y otoño dan temperaturas más amables para caminar. En verano, mejor moverse a primera hora o al atardecer; en las horas centrales el calor puede apretar. En invierno suelen alternar días frescos con jornadas muy luminosas.
Información práctica
Desde Almería se llega por la A-7 hasta la zona de Vera y luego por la carretera A-1178 remontando el valle. Lleva calzado cómodo: hay cuestas y tramos de suelo irregular. Los servicios turísticos son limitados; precisamente por eso conviene venir con expectativas sencillas y ganas de pueblo.