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sobre Alcalá de Guadaíra
Conocida como la ciudad de los panaderos destaca por su imponente castillo almohade y el parque natural de las riberas del Guadaíra
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En el corazón de la comarca de Los Alcores, a tan solo 17 kilómetros de Sevilla, se alza Alcalá de Guadaíra como un testimonio vivo de la historia andaluza. Esta ciudad de más de 76.000 habitantes, situada a 46 metros sobre el nivel del mar, debe su sobrenombre de "Alcalá de los Panaderos" a una tradición centenaria que la convirtió en el granero de la capital hispalense durante siglos.
El río Guadaíra serpentea perezoso por su término municipal, creando un paisaje de riberas verdes que contrasta con la blancura de sus casas tradicionales. Sus antiguos molinos harineros, que una vez molieron el grano para el pan sevillano, hoy se erigen como guardianes silenciosos de un pasado próspero, mientras que su imponente castillo almohade domina el paisaje urbano recordando siglos de historia musulmana y cristiana.
La ciudad respira tradición panadera en cada rincón, desde sus hornos históricos hasta las modernas obradores que mantienen viva la esencia de un oficio que definió su identidad durante generaciones.
Qué ver en Alcalá de Guadaíra
El Castillo de Alcalá de Guadaíra constituye el principal atractivo patrimonial de la ciudad. Esta fortaleza almohade del siglo XII, declarada Monumento Nacional, se extiende sobre un cerro que domina todo el valle del Guadaíra. Sus once torres y murallas ofrecen una de las mejores vistas panorámicas de Los Alcores, especialmente al atardecer cuando la luz dorada baña todo el paisaje.
La Iglesia de Santiago representa el templo más significativo de la ciudad, construida sobre los restos de la antigua mezquita mayor. Su torre campanario, visible desde gran parte del casco urbano, conserva elementos mudéjares que narran la transición entre la Alcalá musulmana y cristiana.
El patrimonio hidráulico cobra especial protagonismo con la Ruta de los Molinos, que discurre junto al río Guadaíra. Estos antiguos molinos harineros, algunos datados en época árabe, constituyeron el motor económico de la ciudad durante siglos. El Molino del Realaje y el Molino de Benarosa son algunos de los mejor conservados y visitables.
El Parque de los Molinos se ha convertido en el pulmón verde de la ciudad, con senderos que permiten descubrir la flora autóctona de ribera y observar aves acuáticas. Las zonas de recreo familiar y los merenderos hacen de este espacio natural un lugar perfecto para el descanso.
No hay que perderse el Centro Histórico, donde calles empedradas y casas señoriales con patios típicos andaluces mantienen vivo el ambiente tradicional. La Plaza del Duque y sus alrededores concentran algunos de los edificios más representativos de la arquitectura civil alcalareña.
Qué hacer
La práctica del senderismo encuentra en Alcalá múltiples opciones, siendo la Ruta Verde del Guadaíra la más popular. Este recorrido de dificultad baja conecta los principales molinos y permite disfrutar de la vegetación de ribera mientras se descubre el patrimonio industrial histórico.
Los aficionados a la fotografía encuentran en el atardecer desde el castillo uno de los momentos más mágicos, cuando las últimas luces del día tiñen de dorado las torres y murallas mientras el río refleja los colores del cielo.
La gastronomía local gira inevitablemente en torno al pan, con numerosos hornos tradicionales donde aún se elaboran las hogazas según recetas centenarias. Los roscos, las tortas de aceite y los molletes constituyen especialidades locales que pueden degustarse en cualquiera de los establecimientos del centro.
Las rutas en bicicleta por la vega del Guadaíra ofrecen una forma sostenible de explorar los alrededores, conectando con senderos que llevan hasta otros pueblos de Los Alcores como Mairena del Alcor o El Viso del Alcor.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo alcalareño se inicia con la Cabalgata de Reyes, una de las más vistosas de la provincia. En febrero, los Carnavales llenan las calles de colorido y música, con comparsas locales que mantienen viva esta tradición andaluza.
La Semana Santa reviste especial solemnidad, con procesiones que recorren las empinadas calles del casco histórico hasta llegar al castillo. La Romería de la Divina Pastora, a finales de abril, constituye una de las citas más arraigadas, cuando miles de romeros acompañan a la patrona hasta su santuario.
El Corpus Christi, en junio, transforma las calles en alfombras de flores y sal coloreada, mientras que las Fiestas de San Roque, en agosto, combinan devoción religiosa con celebración popular en honor al patrón de la ciudad.
Las Fiestas del Pan, en octubre, celebran la tradición panadera con degustaciones, concursos y actividades que rinden homenaje al oficio que dio fama a la ciudad.
Información práctica
Alcalá de Guadaíra se encuentra a 17 kilómetros al sureste de Sevilla, con acceso directo por la A-376. Desde la capital hispalense, el viaje en coche no supera los 25 minutos por autopista. También existe conexión regular de autobuses urbanos que enlazan ambas localidades.
La primavera y el otoño constituyen las mejores épocas para la visita, cuando las temperaturas suaves permiten disfrutar cómodamente de los paseos por el río y las subidas al castillo. Los meses de abril y mayo resultan especialmente recomendables por la explosión de color en la vegetación de ribera.
Se recomienda calzado cómodo para las visitas al castillo y los recorridos por la ruta de los molinos, así como llevar agua durante los meses más calurosos del verano.