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sobre Alicún de Ortega
Tranquila localidad limítrofe con Jaén; conocida por su balneario cercano y su entorno de paisajes esteparios y badlands
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En el corazón de la comarca de Los Montes, entre olivares centenarios y tierras de labor que se extienden hasta el horizonte, se encuentra Alicún de Ortega, una pequeña aldea granadina que conserva intacta la esencia de la Andalucía rural. Con apenas 458 habitantes y situada a 680 metros de altitud, esta localidad invita a desconectar del ritmo acelerado de la vida moderna y sumergirse en la tranquilidad de un paisaje donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
El nombre de Alicún evoca sus raíces árabes, mientras que el apellido "de Ortega" rinde homenaje a la familia que marcó su historia más reciente. Recorrer sus calles empedradas es como hojear las páginas de un libro de historia rural andaluza, donde cada rincón cuenta historias de generaciones de agricultores y pastores que han moldeado este territorio con sus manos laboriosas.
La arquitectura popular se mantiene viva en sus casas encaladas, con patios floridos donde el jazmín y la buganvilla aportan color y fragancia. Desde cualquier punto del pueblo, la vista se pierde entre campos de olivos y cereales, creando un mosaico de verdes y dorados que cambia con las estaciones y ofrece una paleta cromática única en cada época del año.
Qué ver en Alicún de Ortega
La iglesia parroquial constituye el epicentro del patrimonio arquitectónico local, un templo que refleja la sobriedad característica de la arquitectura religiosa rural andaluza. Su campanario se alza como referente visual del pueblo, marcando las horas con sus campanas que resuenan entre las calles estrechas.
El casco urbano mantiene la estructura típica de los pueblos agrícolas de la comarca, con casas de una y dos plantas que se adaptan a la topografía del terreno. Los patios tradicionales, muchos de ellos aún en uso, muestran la arquitectura doméstica popular con elementos como pozos, tinajones y espacios destinados tradicionalmente a las labores agrícolas domésticas.
Los alrededores de Alicún de Ortega ofrecen un paisaje de gran valor etnográfico, donde los olivares se combinan con zonas de cultivo de cereales y almendros. Los antiguos caminos rurales que conectan con las cortijadas vecinas permiten descubrir construcciones agrícolas tradicionales como cortijos, molinos y albercas que forman parte del patrimonio rural de la zona.
La ermita local, aunque modesta en dimensiones, representa un punto de interés tanto arquitectónico como devocional, especialmente durante las celebraciones religiosas que congregan a vecinos y visitantes en torno a tradiciones centenarias.
Qué hacer
Las rutas de senderismo por los caminos rurales que rodean el pueblo ofrecen la oportunidad de conocer de cerca el paisaje agrícola de Los Montes. Estos recorridos, de dificultad baja a moderada, permiten observar la flora y fauna mediterráneas, así como disfrutar de perspectivas panorámicas sobre la comarca.
La observación de aves encuentra en estos parajes un escenario ideal, especialmente durante los periodos migratorios, cuando especies como el cernícalo, la abubilla y diversas variedades de córvidos pueden avistarse en los olivares y zonas de matorral.
La fotografía de paisaje rural cobra especial protagonismo en Alicún de Ortega, donde la luz mediterránea realza los contrastes entre el verde de los olivares, el blanco de las casas y el azul intenso del cielo andaluz. Los amaneceres y atardeceres ofrecen momentos mágicos para capturar la esencia de este territorio.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: aceite de oliva virgen extra, cereales, legumbres y hortalizas de huerta. Las recetas tradicionales incluyen potajes, gachas, migas y platos de caza menor, elaborados con la sencillez y el sabor auténtico de la cocina campesina andaluza.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales, que se celebran durante el verano, constituyen el momento de mayor actividad social del año. Estas celebraciones combinan los actos religiosos con actividades lúdicas que reúnen a toda la comunidad en torno a tradiciones que se transmiten de generación en generación.
La Semana Santa se vive con la intensidad característica de los pueblos andaluces, aunque adaptada a las dimensiones de la localidad. Los actos procesionales y religiosos mantienen el fervor popular y la participación activa de los vecinos.
Las fiestas de la cosecha, tradicionalmente celebradas al final del verano, rinden homenaje a las labores agrícolas que constituyen la base económica del pueblo. Durante estos días, es posible conocer de cerca las tradiciones relacionadas con la recolección del olivar y los cereales.
Información práctica
Alicún de Ortega se encuentra aproximadamente a 85 kilómetros de Granada capital. El acceso se realiza tomando la A-92 dirección Guadix hasta la salida de Iznalloz, continuando después por carreteras comarcales que atraviesan paisajes de gran belleza rural.
una de las mejores época para visitar el pueblo coincide con los meses de primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus colores más vivos. El verano puede resultar caluroso, aunque las noches ofrecen un agradable frescor.
Para el alojamiento, es recomendable consultar las opciones de turismo rural en localidades cercanas de mayor tamaño. La oferta gastronómica local se centra en productos tradicionales, siendo aconsejable informarse previamente sobre los horarios y disponibilidad.
La visita a Alicún de Ortega permite descubrir una Andalucía auténtica y sosegada, ideal para quienes buscan tranquilidad, contacto con la naturaleza y un acercamiento genuino a las tradiciones rurales de la provincia granadina.