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sobre Guadahortuna
Municipio fronterizo con Jaén; destaca por su impresionante iglesia renacentista y el puente del Hacho de la escuela de Eiffel
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Hay pueblos que parecen haberse quedado en el siglo XVI, y Guadahortuna es, en cierto modo, uno de ellos. No por postureo histórico ni por decorado para turistas. Más bien porque su historia se quedó muy marcada en ese momento: en 1557 los vecinos reunieron una cantidad enorme de dinero —2,5 millones de maravedíes, según suele contarse— para comprar su independencia a Granada.
Algo así como cuando te independizas de casa… pero pagando de golpe la hipoteca del piso.
Hoy Guadahortuna sigue ahí, en el borde norte de la provincia de Granada, con su iglesia del XVI, campos de olivos alrededor y un puente que parece sacado de otra época. No es un sitio que se venda mucho, la verdad. Y quizá por eso conserva bastante de pueblo normal.
El puente que casi nadie asocia con Eiffel
El Puente del Hacho es de esas cosas que sorprenden cuando te las cuentan. Lo ves y piensas: un viaducto ferroviario más, de hierro, grande y algo solitario en medio del paisaje.
Pero resulta que su estructura se suele atribuir a un taller relacionado con Gustave Eiffel, el mismo ingeniero de la famosa torre de París. Se levantó en el siglo XIX para la línea de ferrocarril que atravesaba la zona y, en su momento, llegó a ser uno de los viaductos más largos de España, con más de 600 metros de longitud.
Lo curioso es lo discreto que pasa hoy. Cruza el valle del río Guadahortuna —que además marca el límite natural entre Granada y Jaén— sin mucho ruido alrededor. No hay grandes miradores ni autobuses parando cada diez minutos. Si te acercas, lo que encuentras es silencio, campo abierto y esa sensación de estar viendo una obra de ingeniería bastante seria en un sitio donde no te la esperabas.
La iglesia que sigue siendo el centro del pueblo
La iglesia de Santa María la Mayor es otro recordatorio de que Guadahortuna lleva aquí siglos. Es un templo del XVI, con portada renacentista y un artesonado mudéjar dentro que todavía conserva ese aire antiguo que tienen las iglesias que no han pasado por reformas demasiado agresivas.
Más que el edificio en sí, lo interesante es el papel que sigue teniendo. La plaza de delante funciona como punto de encuentro del pueblo. Gente que pasa, alguien que se para a charlar, algún coche que aparca un momento.
Sabes cuando un lugar sigue siendo parte de la vida diaria y no solo un monumento para fotos. Pues aquí pasa eso.
Olivos hasta donde alcanza la vista
Si das una vuelta por los alrededores de Guadahortuna entiendes rápido de qué vive esta zona de la comarca de Los Montes. Olivares por todas partes. Filas y filas de árboles, algunos jóvenes, otros con ese tronco retorcido que ya ha visto varias generaciones.
El paisaje tiene algo hipnótico. No es espectacular en plan postal, pero sí muy reconocible: lomas suaves, caminos agrícolas, algún tractor pasando despacio y el olor del campo cuando hace un poco de calor.
El ritmo también es el que suele haber en los pueblos de interior. Todo el mundo se conoce, y si preguntas por algo probablemente acabes hablando un rato más de lo que pensabas. Esa mezcla de curiosidad y cercanía que aparece cuando alguien de fuera cae por allí.
Un pueblo que casi siempre se pasa de largo
Guadahortuna queda junto a la A-315, una carretera que muchos utilizan para moverse entre zonas de Granada y Jaén. Y eso se nota: bastantes coches pasan, pero pocos se desvían.
La realidad es que no necesitas un día entero para verlo. Das un paseo por el centro, te acercas al puente si te interesa la historia del ferrocarril, te sientas un rato en la plaza y poco más.
Mi consejo es ese: parar un rato sin grandes expectativas. Un paseo tranquilo, algo de comer o beber en alguno de los bares del pueblo y seguir camino. En un par de horas te haces una buena idea del sitio.
No hay decorado turístico ni grandes reclamos. Lo que hay es un pueblo agrícola que sigue funcionando como tal, con sus olivos alrededor y una historia bastante curiosa detrás. Y a veces eso, cuando vas de ruta por el interior de Granada, se agradece bastante.