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sobre Morelábor
Municipio formado por Moreda y Laborcillas; conocido por ser un nudo ferroviario histórico y su entorno rural
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Si vienes a hacer turismo en Morelábor, ven con expectativas bajas. Es un pueblo pequeño de la comarca de Los Montes, a algo más de mil metros de altura, y no está preparado para recibir visitantes como otros lugares de la provincia. Aparcar suele ser fácil en las entradas del pueblo; dentro hay calles estrechas y cuestas. Mejor dejar el coche arriba y moverse andando.
Aquí no hay un listado largo de cosas que ver. Se recorre en poco tiempo. Lo que hay es silencio, vistas abiertas y un ritmo lento que se parece más al de un pueblo agrícola que al de un destino turístico. La población no llega a 600 vecinos y eso se nota.
Qué ver en Morelábor
La referencia más clara es la Iglesia de la Inmaculada Concepción. Es el edificio que más se ve desde fuera, sobre todo por la torre. Se levantó entre los siglos XVI y XVII y ha tenido reformas después. El interior es sencillo, con algunos retablos barrocos modestos y una imagen de la Inmaculada muy vinculada al pueblo.
El casco urbano mantiene la forma típica de estos pueblos de sierra: calles irregulares, bastante pendiente y casas encaladas con teja árabe. No hay un conjunto monumental, pero el paseo tiene sentido si te gusta mirar con calma cómo están hechas estas poblaciones.
La Plaza de la Constitución funciona como centro. Fuente, bancos y poco más. Es el sitio donde se para la gente a hablar o a sentarse un rato.
Si sigues subiendo por las calles más altas llegas al mirador de la Era Alta. No es un mirador espectacular ni especialmente preparado, pero desde ahí se abre el paisaje de Los Montes y se entiende bien dónde está el pueblo. Al atardecer la luz mejora bastante.
En los alrededores todavía aparecen restos de la vida agrícola de antes: antiguos molinos de aceite, cortijos dispersos y caminos entre olivos y almendros. No están señalizados ni acondicionados.
Caminar por los alrededores
El terreno alrededor de Morelábor es seco, con lomas y barrancos suaves. Hay caminos que usan los vecinos y que sirven para caminar sin demasiada dificultad.
Uno de los puntos conocidos es el Cerro del Águila. La subida tiene algo de desnivel, pero no es técnica. Calzado normal de senderismo y agua, sobre todo si hace calor.
En estas sierras es relativamente fácil ver rapaces si vas temprano y miras al cielo un rato. Águilas o búhos aparecen a veces aprovechando las corrientes de aire. No hay observatorios ni nada preparado; es simplemente campo abierto.
Lo que se come por aquí
La base es la de toda la zona: aceite de oliva virgen extra, embutidos caseros y platos de cuchara hechos con lo que da la tierra. Nada sofisticado. Cocina contundente y directa.
El olivar marca buena parte de la economía local. En los meses de recogida de la aceituna el movimiento en el campo es evidente. Si hablas con gente del pueblo te explicarán cómo funciona la campaña, que sigue siendo una parte importante de la vida aquí.
Fiestas y vida del pueblo
Las celebraciones principales están ligadas a la Inmaculada Concepción, a principios de diciembre. Son fiestas religiosas mezcladas con reuniones vecinales.
En agosto suele haber más ambiente porque regresan muchas familias que viven fuera. Aparecen verbenas y actividades sencillas en la plaza.
La Semana Santa es pequeña y muy local: procesiones cortas por calles estrechas. En mayo algunos vecinos preparan cruces adornadas con flores, una tradición que todavía se mantiene en varios rincones del pueblo.
Cómo llegar
Morelábor queda a algo más de una hora en coche desde Granada capital. Lo normal es ir hacia Guadix por la A‑92 y después continuar por carreteras secundarias de la comarca de Los Montes. El último tramo tiene curvas y calzada estrecha, así que conviene tomárselo con calma, sobre todo si llueve o hace viento.
Consejo: no vengas buscando un plan completo para el día. Morelábor funciona mejor como parada corta o como base tranquila si estás recorriendo Los Montes. Pasea un rato, mira el paisaje y sigue camino. Aquí la visita es sencilla y no pretende otra cosa.