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sobre Alcaracejos
Encrucijada de caminos en el Valle de los Pedroches con una rica tradición minera y un entorno de dehesa ideal para el turismo rural y el descanso
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En el corazón de la comarca de Los Pedroches, donde las dehesas de encinas se extienden hasta el horizonte como un mar verde salpicado de ganado, se alza Alcaracejos. Este pequeño municipio cordobés de 1.493 habitantes, situado a 602 metros de altitud, guarda la esencia más pura de la Andalucía serrana, lejos de las multitudes y los circuitos turísticos masificados.
Sus calles empedradas y casas encaladas cuentan la historia de una localidad que ha sabido conservar su identidad rural sin renunciar a la modernidad. Desde las laderas que lo acogen, Alcaracejos ofrece panorámicas espectaculares de la penillanura cordobesa, un paisaje único donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, marcado por las estaciones y el ciclo ancestral de la dehesa.
La tranquilidad de este rincón de Los Pedroches invita a descubrir los secretos de una comarca que fue frontera entre cristianos y musulmanes, tierra de órdenes militares y crisol de culturas que dejaron su huella en cada piedra y en cada tradición que aún pervive.
Qué ver en Alcaracejos
El patrimonio arquitectónico de Alcaracejos refleja siglos de historia rural andaluza. La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción preside el conjunto urbano con su sobria elegancia, un templo que combina elementos góticos tardíos con añadidos posteriores, testimonio de las diferentes épocas constructivas del pueblo.
Paseando por el casco histórico, las casas señoriales de los siglos XVII y XVIII llaman la atención por sus fachadas encaladas, rejas de forja y patios interiores que se adivinan tras los portones de madera. Estas construcciones hablan de la prosperidad que conoció la localidad gracias a la ganadería y la explotación de la dehesa.
El entorno natural constituye sin duda el mayor tesoro de Alcaracejos. Las dehesas circundantes forman un ecosistema único donde las encinas centenarias crean un paisaje de extraordinaria belleza, especialmente durante la primavera cuando el tapiz verde se salpica de flores silvestres. Este hábitat alberga una fauna diversa, desde el ganado ibérico hasta especies como el lince ibérico, que encuentra en estos parajes uno de sus últimos refugios.
Desde los alrededores del pueblo, los miradores naturales ofrecen vistas panorámicas que se extienden hasta la Sierra Morena, creando estampas especialmente hermosas durante el amanecer y el atardecer, cuando la luz dorada baña la penillanura.
Qué hacer
La riqueza natural de Alcaracejos convierte la zona en un paraíso para los amantes del senderismo y la observación de la naturaleza. Varios senderos señalizados recorren las dehesas cercanas, permitiendo descubrir la flora y fauna autóctonas mientras se disfruta del aire puro de la sierra.
La gastronomía local constituye una experiencia imprescindible. Los productos derivados del cerdo ibérico, criado en libertad en las dehesas de encinas, ofrecen sabores únicos. Los guisos tradicionales, como el gazpacho serrano o las migas, cobran especial protagonismo, elaborados con ingredientes de la tierra y recetas transmitidas de generación en generación.
Los aficionados a la fotografía rural encontrarán en Alcaracejos motivos excepcionales: desde los rebaños pastando entre encinas hasta las estampas arquitectónicas del pueblo, pasando por los espectaculares amaneceres sobre la dehesa.
Durante la temporada de recolección de setas, especialmente en otoño tras las primeras lluvias, los alrededores se convierten en un lugar ideal para la búsqueda de especies como los níscalos y las setas de cardo, siempre con el debido conocimiento y respeto por el entorno.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alcaracejos mantiene vivas las tradiciones de Los Pedroches. En agosto se celebran las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Asunción, con procesiones, verbenas populares y actividades que congregan tanto a vecinos como a visitantes que regresan al pueblo durante las vacaciones estivales.
La matanza tradicional, que tiene lugar en los meses fríos del invierno, representa una de las tradiciones más auténticas de la localidad. Aunque es una actividad privada de las familias, refleja la importancia del cerdo ibérico en la cultura local y la conservación de técnicas ancestrales de elaboración de embutidos y conservas.
Las romerías primaverales hacia ermitas cercanas mantienen el espíritu religioso y comunitario del pueblo, momentos de encuentro donde se comparten los productos de la tierra y se fortalecen los lazos vecinales.
Información práctica
Alcaracejos se encuentra a 95 kilómetros de Córdoba capital, accesible por la A-4 hasta Montoro y después por carreteras comarcales que atraviesan paisajes de singular belleza. El trayecto desde Córdoba requiere aproximadamente una hora y cuarto, convirtiéndose parte del viaje en una experiencia panorámica.
La mejor época para visitar la localidad comprende la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el paisaje muestra sus mejores galas. La primavera ofrece el espectáculo de la floración de las dehesas, mientras que el otoño brinda la magia de los colores dorados y la temporada micológica.
Para el alojamiento, aunque Alcaracejos es un pueblo pequeño, en la comarca de Los Pedroches existen opciones de turismo rural que permiten disfrutar de la tranquilidad del entorno. Se recomienda consultar con antelación, especialmente durante las fiestas locales y los fines de semana.