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sobre Belalcázar
Villa monumental que alberga el castillo con la torre del homenaje más alta de la península y un conjunto conventual que atestigua su importancia histórica en el norte cordobés
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En el corazón de la comarca de Los Pedroches, donde las dehesas de encinas se extienden hasta el horizonte, se alza Belalcázar como un testimonio vivo de la historia medieval andaluza. Este pueblo cordobés de 3.138 habitantes, situado a 488 metros de altitud en las estribaciones de Sierra Morena, conserva uno de los patrimonios monumentales más impresionantes del norte de Córdoba, dominado por la imponente silueta de su castillo.
Belalcázar invita a recorrer sus calles empedradas y descubrir los secretos de una villa que fue clave en la Reconquista y en los primeros pasos de la conquista de América. Aquí nació Sebastián de Belalcázar, conquistador de Ecuador y fundador de ciudades como Quito y Popayán, cuya figura marca profundamente la identidad de este enclave serrano.
La tranquilidad de sus plazas, el aroma a encina y jara que llega desde la dehesa, y la hospitalidad de sus gentes convierten cada visita en una experiencia auténtica, lejos del turismo masivo y conectada con la esencia más pura de la España rural.
Qué ver en Belalcázar
El Castillo de los Condes de Belalcázar es sin duda la joya arquitectónica del pueblo. Esta fortaleza del siglo XV, con su imponente torre del homenaje de más de 45 metros de altura, domina el paisaje comarcal y ofrece unas vistas espectaculares de la dehesa de Los Pedroches. Construido por los Sotomayor, señores de la villa, representa uno de los ejemplos mejor conservados de arquitectura militar andalusí.
En el casco histórico destaca la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor, templo gótico-mudéjar que alberga importantes obras de arte religioso. Su torre campanario, visible desde toda la comarca, se ha convertido en símbolo del pueblo junto al castillo.
El Convento de San Francisco, aunque en ruinas parciales, mantiene la magia de sus muros de piedra y permite imaginar la importancia religiosa que tuvo Belalcázar durante los siglos XVI y XVII. Los restos de su iglesia conventual y el claustro evocan tiempos de esplendor franciscano.
No hay que perderse un paseo por la Plaza de la Constitución, centro neurálgico del pueblo, donde se encuentra el Ayuntamiento y algunos de los edificios señoriales mejor conservados. Las casas blancas con rejería tradicional y balcones de hierro forjado crean un conjunto urbano de gran armonía.
Los amantes de la naturaleza encontrarán en los alrededores extensas dehesas de encinas centenarias, ecosistema único donde pasta el ganado en libertad y se produce el apreciado jamón ibérico de bellota. Estos parajes ofrecen excelentes oportunidades para la observación de fauna mediterránea.
Qué hacer
Las rutas de senderismo por la dehesa constituyen una de las actividades más gratificantes. El sendero que conduce al Cerro Masatrigo ofrece panorámicas excepcionales de toda la comarca de Los Pedroches y permite descubrir la flora autóctona de Sierra Morena, con especies como jaras, romero y madroños.
La gastronomía local merece una mención especial. Los productos derivados del cerdo ibérico son protagonistas indiscutibles: jamón, lomo, chorizo y morcilla de excelente calidad. Las migas, el gazpacho de Los Pedroches y los dulces tradicionales como las flores de Semana Santa completan una oferta culinaria auténtica.
Los aficionados a la micología pueden disfrutar durante el otoño de rutas guiadas para la recolección de setas y níscalos, muy abundantes en los encinares cercanos. Esta actividad se ha convertido en un atractivo turístico de temporada que combina naturaleza y gastronomía.
Para los interesados en la historia y la genealogía, Belalcázar ofrece la posibilidad de seguir las huellas de Sebastián de Belalcázar, visitando los lugares relacionados con su infancia y juventud antes de partir hacia América.
Fiestas y tradiciones
La Romería de la Virgen de Gracia en mayo es la celebración más importante del año. Los vecinos acompañan a su patrona hasta la ermita situada en plena dehesa, en una jornada que combina devoción y convivencia en el campo.
Las fiestas patronales en honor a Santiago Apóstol se celebran en julio con verbenas populares, actividades culturales y competiciones deportivas que animan las noches de verano.
En Semana Santa, las procesiones adquieren especial solemnidad recorriendo las calles del casco histórico, mientras que la Feria de Septiembre cierra el calendario festivo con casetas, bailes y espectáculos ecuestres que muestran la tradición ganadera local.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Córdoba capital, tomar la A-4 dirección Madrid hasta la salida de Almodóvar del Río, continuar por la A-431 y luego por la CO-141 hasta Belalcázar. El trayecto es de aproximadamente 80 kilómetros.
Mejor época para visitar: Primavera y otoño ofrecen temperaturas ideales y paisajes especialmente atractivos. El otoño es perfecto para las rutas micológicas, mientras la primavera muestra la dehesa en su máximo esplendor.
Consejos: Se recomienda calzado cómodo para recorrer el casco histórico y las rutas naturales. El castillo puede visitarse concertando cita previa. Los fines de semana suelen organizarse visitas guiadas que incluyen tanto el patrimonio monumental como rutas por la dehesa.