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sobre Dos Torres
Villa señorial fruto de la unión de dos barrios históricos que conserva portadas de granito y una plaza mayor porticada de gran belleza en el norte de la provincia
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La dehesa marca el ritmo en Los Pedroches. Encinas dispersas sobre un suelo de granito, ganado que pasta a su sombra. Dos Torres, en el norte de Córdoba, pertenece a ese paisaje. Su historia es la de dos villas que fueron una: Torremilano y Torrefranca. Se unieron administrativamente en el siglo XIX, pero la división original aún se lee en las calles. No es un pueblo doble por casualidad.
Las torres que persisten
El nombre viene de las torres parroquiales de cada núcleo. La de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, en el antiguo Torremilano, se levanta en el punto más alto. Es de granito, maciza. Estas torres no eran castillos, sino atalayas para vigilar un territorio abierto durante la Baja Edad Media.
En Torrefranca, la torre de la iglesia de Santiago se fue envolviendo con el crecimiento del caserío. Hoy cuesta distinguirla entre las fachadas. La unión de las villas no fue sencilla. Torremilano tenía más peso administrativo, y esa jerarquía antigua se materializa en el ayuntamiento, un edificio histórico con portada renacentista en la plaza principal.
La arquitectura de la piedra
El granito local está en todas partes. En los muros de las casas, en los dinteles, en el suelo. Las paredes son gruesas, una respuesta práctica al clima de la meseta: inviernos fríos y veranos secos. Los tejados se sostienen con vigas de encina. Es frecuente encontrar corredores orientados al sur, una solución para secar alimentos y captar el sol.
La iglesia de Santiago mezcla elementos tardogóticos con reformas posteriores. Sus archivos, como los de otras parroquias de la comarca, guardan parte de la memoria demográfica de la zona.
El Pozo de la Nieve
A las afueras hay una construcción excavada en la roca conocida así. El nombre popular viene de su temperatura interior estable. Durante años se pensó que era un edificio religioso muy antiguo, quizá una pequeña basílica paleocristiana. La planta es en cruz y su interpretación exacta sigue generando discusión entre especialistas.
Fue usado ocasionalmente como refugio por pastores. Las excavaciones antiguas sacaron a la luz algunos elementos constructivos, pero el lugar carece de infraestructuras para la visita. Hay que ir con tiempo y caminar con atención.
Las ermitas del término
Varias ermitas salpican los alrededores. Se construyeron entre los siglos XVI y XVII para marcar caminos o entradas al pueblo. Entre ellas están las de la Virgen de Loreto, San Sebastián o el Cristo de la Misericordia. Algunas se sitúan en lomas desde donde se ve la dehesa ondulada.
Varias mantienen romerías. La de Loreto, a principios de mayo, suele congregar a vecinos del municipio y de pueblos cercanos.
Cómo moverse y cuándo
Dos Torres está en Los Pedroches, al norte de Córdoba. Se llega en coche desde la capital, subiendo desde el valle del Guadalquivir hacia la meseta. También se puede acceder desde Pozoblanco o Villanueva de Córdoba.
El carácter del pueblo varía con las estaciones. En otoño e invierno la dehesa está más verde y la actividad ganadera es más visible. El verano es seco y caluroso de día, pero las noches suelen tener más vida en las plazas. En cualquier época, el paseo por los dos barrios antiguos es la mejor manera de entender esta unión forjada a fuego lento.