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sobre Hinojosa del Duque
Villa monumental conocida por su impresionante iglesia llamada la Catedral de la Sierra y su gastronomía tradicional en el límite con Extremadura
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En Hinojosa del Duque los sábados empiezan pronto. Antes de las ocho, la plaza de abastos ya huele a jamón y a pan recién hecho. Bajo la techumbre de láminas de cartón yeso, las vecinas compran perdices y los carniceros trabajan con cuchillo de hoja ancha. Fuera, en la acera, un hombre vende perrunas —galletas redondas, doradas, que suenan huecas cuando las golpeas— envueltas en papel de estraza. Si llegas tarde, se acabó. Aquí no reponen.
Cómo llegar sin perderse
Desde Córdoba, la A-4 hasta Villanueva de Córdoba y luego la CO-660. Algo más de cien kilómetros. Aparcas gratis en la avenida de la Feria; el centro es plano y se recorre andando en pocos minutos. Si vienes el fin de semana de romería, paciencia: la carretera de la Antigua suele acabar con coches en doble fila y tráfico lento.
La iglesia grande del pueblo
La de San Juan Bautista la llaman la Catedral de la Sierra. El nombre es exagerado, pero la iglesia impresiona por tamaño. Empezaron a levantarla en el siglo XV. La torre, gótica y sin mucho adorno, acabó sirviendo de referencia para la de la Mezquita de Córdoba pocos años después. Dentro hay retablos desiguales y una pila bautismal con capas de cal muy marcadas. El techo de madera está bien trabajado y el interior huele a cera. Suele abrir por la mañana y al final de la tarde, aunque depende bastante de quién tenga la llave.
Museo, ermitas y la dehesa alrededor
El Museo Etnológico ocupa una casa señorial del siglo XVIII con patio de columnas gastadas. Dos plantas con aperos de labranza, trajes antiguos y alguna pieza religiosa que llegó de ermitas del término. Se ve rápido.
Después puedes acercarte a algunas de esas ermitas. En el municipio hay bastantes; unas se conservan bien y otras están cerradas o medio caídas. La de Santa Ana mantiene un arco apuntado y un olivo grande en la entrada. La de San Isidro suele abrir solo el día del santo.
A unos catorce kilómetros está el parque periurbano Fuente la Zarza. De noche el cielo se ve muy oscuro porque apenas hay luces cerca. Entre otoño e invierno pasan bandos de grullas por la zona. Primero se oyen. Luego, si levantas la vista, ves la formación cruzando la dehesa.
Comer en el centro
En la calle que sube hacia la iglesia hay un par de bares de los de siempre. Uno suele preparar olla de carnaval cuando hace frío —garbanzos, morcilla, tocino—. En otro hacen rin‑ran, una mezcla de bacalao con patata y naranja que aquí aparece mucho en las cartas. También salen calderetas y platos de cordero si preguntas con tiempo. El pan casi siempre lo cobran aparte.
Fiesta y ganado
La Semana Santa tiene varias procesiones y tradición antigua en el pueblo. La del Cristo de las Injurias suele reunir más gente y sale de noche.
A finales de junio llega la feria de San Juan, con caseta y música hasta tarde. En septiembre se organiza la feria de ganado cerca de la Fuente del Pilar. Se ven tratantes, veterinarios revisando reses y mucha conversación alrededor de los corrales. Si vas al mediodía, lleva gorra: la explanada tiene poca sombra.
Consejo directo: ven temprano y muévete andando. Mercado, iglesia y museo quedan cerca. Si luego te apetece ver campo abierto, sal unos kilómetros hacia la dehesa. Hinojosa del Duque no es un sitio de grandes monumentos. Es más bien un pueblo grande, tranquilo, donde todo pasa despacio.