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sobre Benahadux
Puerta del Bajo Andarax con pasado prehistórico; cruce de caminos cerca de la capital
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El pueblo huele a naranja. No en plan poético: Benahadux vive rodeado de cítricos. Pasas con el coche por la carretera del valle del Andarax y, si es época de flor, el azahar entra por la ventanilla. Eso es lo más llamativo del lugar.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
Benahadux está a un cuarto de hora de Almería por la autovía del valle. Sales, cruzas un par de rotondas y ya estás dentro.
El coche se suele dejar por el centro, cerca de la plaza o en calles de alrededor. Normalmente hay hueco. Si vienes en verano, busca sombra o lo notarás al volver.
También llegan autobuses desde la capital, aunque con horarios de pueblo. Tren no hay.
Lo que hay en el centro
La iglesia de la Anunciación es lo único que llama un poco la atención. Se levantó tras la conquista cristiana sobre la antigua mezquita. La portada tiene aire renacentista y dentro hay varias tallas religiosas. Se ve rápido.
El resto del pueblo es sencillo. Casas bajas, calles rectas y huertos cerca. No hay casco histórico monumental ni miradores espectaculares.
Abajo corre el río Andarax. Años lleva agua y otros parece un cauce seco. El paisaje del valle manda aquí.
Un vistazo rápido a la historia
El cerro de El Chuche tiene restos muy antiguos. Se habla de ocupación desde tiempos prehistóricos y de asentamientos relacionados con la cultura de Los Millares. Luego pasaron íberos y romanos. De esa época quedan sobre todo hallazgos arqueológicos, no grandes ruinas visitables.
El nombre del pueblo viene de época andalusí. Un clan llamado Banu Abdus se asentó aquí y de ahí salió el topónimo que, con los siglos, acabó en Benahadux.
Tras la conquista cristiana llegaron años complicados. La expulsión de los moriscos dejó muchos campos sin manos que los trabajaran y el valle tardó en reorganizarse.
En el siglo XIX hubo bastante movimiento minero por la zona. Se explotaba galena con plomo en los cerros cercanos. Hoy quedan restos dispersos y bocas de mina cerradas o abandonadas.
Lo que se come por aquí
No hay una cocina exclusiva de Benahadux. La mesa es la del valle del Andarax.
Aparecen las migas cuando hace frío, con lo que haya a mano. También guisos de verduras del campo. Las habas, las tagarninas o las patatas salen mucho. Y naranjas, claro. Aquí están por todas partes.
Es comida sencilla y bastante casera.
Cuándo venir y cuánto tiempo dedicarle
Primavera suele ser el mejor momento. Los naranjos están en flor y el valle huele fuerte a azahar.
El verano puede ser duro. El calor aprieta y aquí no hay playa cerca que lo compense. Otoño e invierno son tranquilos, sin mucho movimiento.
Conviene venir con expectativas normales. Benahadux no es un destino en sí mismo. Es un pueblo del área metropolitana de Almería donde la vida va despacio.
Si pasas por el valle, paras una hora, das una vuelta por el centro y sigues camino. Con eso te haces una idea bastante clara del sitio.