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sobre Olivares
Villa barroca ligada al Conde-Duque de Olivares con un conjunto histórico-artístico muy bien conservado
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El turismo en Olivares se entiende mejor si se mira primero a la historia del lugar. El pueblo creció alrededor del poder de los Guzmán, una de las grandes familias nobiliarias vinculadas a la corte de los Austrias. En el siglo XVII, cuando Gaspar de Guzmán —el conde-duque de Olivares y valido de Felipe IV— acumulaba poder en Madrid, su linaje seguía invirtiendo en esta localidad del Aljarafe sevillano. La Colegiata y el antiguo palacio familiar forman todavía hoy un eje muy claro en el centro del municipio: la arquitectura recuerda quién tenía aquí la iniciativa económica y política.
El poder hecho piedra
La Colegiata de Santa María de las Nieves es el edificio que marca el perfil de Olivares. Su construcción se prolongó durante décadas a lo largo del siglo XVII, dentro de un programa ambicioso para un núcleo que entonces vivía sobre todo de la agricultura del Aljarafe. En la obra participaron arquitectos activos en Sevilla; tradicionalmente se menciona a Vermondo Resta, vinculado también a la catedral hispalense.
El tamaño del templo se explica en parte por su función funeraria. Diversas familias nobles sevillanas adquirieron sepulturas en la iglesia, algo relativamente frecuente en la época. La cripta y las capillas laterales responden a esa lógica: convertir el edificio en lugar de memoria para quienes tenían vínculos con la casa de los Guzmán.
Dentro se conserva un conjunto notable de reliquias reunidas a lo largo del Barroco. El relicario, elaborado en metales nobles y cristal, reúne numerosas piezas devocionales cuya procedencia se fue ampliando con donaciones y adquisiciones. También se asocia el templo con el pintor Juan de Roelas, figura importante en la pintura sevillana de comienzos del siglo XVII, cuya relación con Olivares suele mencionarse en la tradición local.
Un palacio ligado al linaje de los Guzmán
Frente a la colegiata se encuentra el antiguo palacio de los condes‑duques. El edificio actual conserva parte de su estructura renacentista, aunque ha pasado por reformas y cambios de uso a lo largo del tiempo. Como muchas residencias nobiliarias andaluzas, funcionaba a la vez como casa familiar y como centro de gestión de las propiedades del señorío.
De aquel conjunto sobreviven la fachada principal y algunos patios interiores. Hoy el inmueble cumple funciones municipales, lo que permite entrar al menos a algunas dependencias. A veces se organizan exposiciones relacionadas con el siglo XVII y con la figura del conde‑duque, una manera de explicar al visitante por qué un pueblo relativamente pequeño levantó edificios de esta escala.
Desde la parte alta del casco urbano se aprecia bien la geografía del Aljarafe: una serie de lomas suaves que miran hacia el valle del Guadalquivir. Esa posición, relativamente cerca de Sevilla, explica que la zona haya estado ocupada desde antiguo y dedicada durante siglos al cultivo del olivar y la vid.
Cuando el pueblo mira a su pasado barroco
En otoño suele celebrarse una recreación histórica vinculada al siglo XVII. El pueblo se vuelca con trajes de época, puestos de artesanía y escenas inspiradas en documentos locales. La figura del conde‑duque de Olivares aparece inevitablemente en el centro del relato, porque su nombre sigue marcando la identidad histórica del municipio.
La Semana Santa tiene un tono más sobrio. Algunas hermandades cuentan con siglos de historia documentada y mantienen recorridos muy arraigados en el casco urbano. Son procesiones recogidas, muy ligadas a la vida del pueblo.
Tradición agrícola del Aljarafe
La cocina local responde bastante bien al paisaje agrícola que rodea Olivares. El aceite de oliva, el pan y los productos de temporada han marcado durante generaciones la alimentación cotidiana. Los desayunos con pan tostado y aceite siguen siendo lo más habitual.
En repostería aparecen dulces ligados a conventos y obradores tradicionales, con presencia de miel, frutos secos y masa frita o horneada. Son recetas muy extendidas por el Aljarafe y por buena parte de la provincia de Sevilla.
Cómo situarse cuando llegues
Olivares está en el Aljarafe sevillano, a poca distancia de la capital y conectado por carretera con el eje que une Sevilla y Huelva. El centro histórico se recorre andando sin dificultad.
La visita suele concentrarse en el entorno de la colegiata y del antiguo palacio. Desde ahí se puede pasear por las calles cercanas para ver casas tradicionales del Aljarafe y salir después hacia los caminos agrícolas que rodean el pueblo, donde todavía se entiende bien la relación entre el municipio y el paisaje de olivar que le da nombre.