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sobre Adra
Antigua ciudad fenicia y puerto pesquero importante; combina historia milenaria con playas y agricultura intensiva
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En el extremo occidental de la provincia de Almería, donde el mar Mediterráneo abraza las tierras del Poniente Almeriense, se encuentra Adra, una villa marinera que ha sabido conservar su esencia andaluza sin renunciar a la modernidad. Con sus 25.300 habitantes, esta localidad costera se alza a tan solo 20 metros sobre el nivel del mar, ofreciendo una perfecta combinación entre tradición pesquera, agricultura subtropical y turismo de sol y playa.
Adra es mucho más que un destino de playa. Su historia milenaria, que se remonta a la época fenicia cuando era conocida como Abdera, ha dejado un legado cultural que se respira en cada rincón de sus calles. La villa ha sabido reinventarse manteniendo su carácter auténtico, convirtiéndose en un refugio ideal para quienes buscan disfrutar del litoral mediterráneo lejos de las multitudes, sin sacrificar la comodidad y los servicios de una población bien equipada.
Qué ver en Adra
El patrimonio histórico de Adra refleja su rico pasado multicultural. La Iglesia Parroquial de la Inmaculada Concepción, construida en el siglo XVI sobre los cimientos de una antigua mezquita, destaca por su imponente torre mudéjar y su interior de tres naves que alberga interesantes retablos barrocos. Sus muros han sido testigos de la evolución de la villa a lo largo de los siglos.
Los restos de la antigua muralla árabe, aunque fragmentarios, nos transportan a la época en que Adra era una importante plaza fuerte musulmana. El Torreón de los Perdigones, una torre de vigilancia costera del siglo XVIII, constituye otro testimonio de la necesidad histórica de defender estas costas de las incursiones piratas.
El puerto pesquero de Adra mantiene toda la autenticidad de los pueblos marineros andaluces. El paseo por el malecón al amanecer, cuando regresan las embarcaciones con la pesca nocturna, ofrece una estampa genuina de la vida local que pocos destinos costeros han logrado preservar.
Las playas de Adra se extienden a lo largo de más de seis kilómetros de litoral. Playa Sirena Loka y Playa de Poniente destacan por sus aguas cristalinas y su arena fina, mientras que la Playa del Lance se caracteriza por su ambiente más tranquilo y familiar. Las calas más apartadas, accesibles a pie desde el núcleo urbano, ofrecen rincones de intimidad para disfrutar del Mediterráneo en estado puro.
Qué hacer
La gastronomía de Adra gira en torno al pescado fresco del Mediterráneo. En los chiringuitos y tabernas del puerto podrás degustar pescaíto frito, paellas marineras y el tradicional gazpacho almeriense. Los productos de la huerta local, cultivados bajo el sol almeriense, aportan frescura a una cocina que celebra tanto el mar como la tierra.
Las rutas de senderismo por los alrededores permiten descubrir los paisajes de transición entre la costa y las primeras estribaciones de la Sierra de Gádor. El sendero que conduce a la Torre de los Perdigones ofrece magníficas vistas panorámicas de la costa y constituye un paseo ideal para el atardecer.
La práctica de deportes náuticos encuentra en Adra un escenario perfecto. Las condiciones del viento y las características de sus aguas hacen posible la navegación a vela, el windsurf y el paddleboard. El puerto deportivo cuenta con instalaciones modernas para amarrar embarcaciones de recreo.
Los amantes de la pesca deportiva encuentran en estos caladeros una gran variedad de especies mediterráneas. Tanto desde tierra como embarcado, la pesca en Adra ofrece la posibilidad de capturar doradas, lubinas y una amplia gama de pescado de roca.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Adra refleja su carácter marinero y su devoción religiosa. Las Fiestas Patronales en honor a San Nicolás de Tolentino, celebradas en septiembre, constituyen el evento más importante del año. Durante varios días, la villa se viste de gala con procesiones, verbenas populares y espectáculos que atraen a visitantes de toda la comarca.
La Semana Santa abrirrense destaca por sus procesiones marineras, donde las imágenes recorren las calles principales hasta llegar al puerto, creando una atmósfera de recogimiento especialmente emotiva. La procesión del Cristo del Mar resulta particularmente conmovedora.
En agosto, la Feria de Adra transforma la villa con casetas, atracciones y espectáculos flamencos que se prolongan hasta altas horas de la madrugada. Es el momento ideal para conocer el carácter festivo y acogedor de los abrirrenses.
Información práctica
Adra se encuentra a 53 kilómetros al oeste de Almería capital, con excelente acceso por la autovía A-7 del Mediterráneo. En transporte público, varias líneas de autobús conectan la villa con Almería, Granada y las localidades vecinas del Poniente Almeriense.
una de las mejores época para visitar Adra abarca desde abril hasta octubre, aunque su clima subtropical permite disfrutar de temperaturas agradables durante todo el año. Los meses de julio y agosto concentran mayor afluencia turística, mientras que primavera y otoño ofrecen una experiencia más tranquila con temperaturas ideales para el senderismo y la exploración cultural.