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sobre Rus
Pueblo de La Loma con un curioso oratorio rupestre visigodo en Valdecanales
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El olivo que recibe al llegar a Rus tiene fama de superar el milenio. Se encuentra junto al cruce de entrada, con un tronco torcido por el tiempo. No es una excepción: aquí el olivar constituye la estructura del terreno. En esta parte de La Loma, cerca del contacto con la sierra de Las Villas, los campos forman lomas suaves cubiertas casi por completo de olivos, alineados en hileras que siguen el relieve.
El olivo como medida del tiempo
En Rus el calendario siempre ha girado alrededor de la cosecha. El invierno huele a aceite nuevo y a cocina de campo. En muchas casas aún se preparan ochíos, unos panes redondos que suelen aromatizarse con pimentón y aceite de oliva. Son recetas domésticas, transmitidas más por costumbre que por libros.
Algo parecido ocurre con las gachas. Harina, ajo, pimentón y aceite: una comida sencilla que tiene sentido en un territorio donde el trabajo agrícola marcaba las jornadas. No es un plato festivo; es parte de una memoria campesina bastante reciente.
El peso del olivar también aparece en las celebraciones locales. En otoño se celebra la Fiesta del Olivo, vinculada a la nueva campaña. En el término municipal se conservan muchos ejemplares antiguos —algunos realmente monumentales— que siguen produciendo. Hay un pequeño recorrido conocido como Ruta del Olivar Centenario que pasa junto a varios de estos árboles. Son pocos kilómetros y se recorren despacio: los troncos, muy retorcidos, muestran bien la edad que tienen.
El torreón sobre el valle del Guadalimar
En lo alto del cerro quedan restos de la antigua fortificación conocida como Torreón Árabe. No es un castillo completo; lo que se ve hoy es sobre todo una torre y parte del recinto. Aun así, el lugar ayuda a entender la posición estratégica del asentamiento, dominando el valle del Guadalimar y las rutas interiores de esta parte de Jaén.
La zona estuvo habitada en época romana, probablemente con explotaciones agrícolas dispersas. El propio nombre de Rus suele relacionarse con villa rustica, ese tipo de finca rural romana dedicada a la producción. Más tarde llegaron los siglos andalusíes y, ya en el XIII, la incorporación al territorio castellano durante las campañas de Fernando III.
Con el tiempo Rus quedó dentro de la órbita de Baeza, de la que dependió administrativamente hasta el siglo XVII, cuando consiguió su propia jurisdicción.
La iglesia parroquial y un oratorio excavado en roca
La iglesia de la Asunción ocupa el centro del casco urbano. El edificio actual se levantó entre finales del siglo XV y el XVI, en un momento en que muchas parroquias de la comarca se ampliaron o reconstruyeron tras la etapa medieval. El interior es sobrio, aunque conserva un retablo mayor de tradición tardogótica que llama la atención por su estilo, poco frecuente ya en esa época en esta zona.
A unos kilómetros del pueblo, en la pedanía de Valdecanales, hay un lugar bastante singular: un pequeño oratorio rupestre excavado en la roca. Se suele fechar en época visigoda, alrededor del siglo VII, y está formado por una cavidad sencilla con altar tallado y símbolos grabados en la piedra. Este tipo de espacios son muy escasos en Andalucía.
Es un sitio discreto, casi escondido en el paisaje, y conviene visitarlo con respeto: sigue teniendo un significado religioso para algunos vecinos.
Fiestas que siguen siendo del pueblo
El calendario festivo tiene varios momentos ligados a la tradición local. A comienzos de invierno se celebra una noche en la que las calles del casco urbano se iluminan con velas colocadas por los propios vecinos. No hay grandes escenarios ni programación formal; la gente simplemente sale a la calle y recorre el pueblo a la luz de las candelas.
En enero tienen lugar las fiestas de la patrona, Nuestra Señora de la Paz. Durante esos días se organizan procesiones y actos populares. Entre las figuras más curiosas aparece el llamado Tío del Aguardiente, un personaje disfrazado que reparte tragos de licor casero mientras pide coplas o chistes a quien se cruza con él.
Cómo llegar y recorrer el entorno
Rus se encuentra en la comarca de La Loma, entre Baeza y las sierras del interior de Jaén. El acceso habitual se hace por la carretera que atraviesa esta zona olivarera y conecta varios municipios de la comarca.
El casco urbano es pequeño y se recorre caminando sin dificultad. Para subir al torreón conviene llevar agua en los meses cálidos: el camino tiene poca sombra.
La ruta que pasa junto a los olivos más antiguos está señalizada de forma sencilla y puede hacerse por libre. Tras días de lluvia el terreno suele estar embarrado, algo normal en los caminos agrícolas.
Si te interesa la arquitectura popular, fíjate en algunas casas de principios del siglo XX: fachadas de ladrillo visto, tejados a dos aguas y viviendas de una o dos plantas que reflejan el crecimiento económico ligado al aceite en aquella época.
Rus no vive de aparentar. Es un pueblo agrícola de La Loma donde casi todo sigue girando alrededor del olivar y del ritmo del campo. Aquí el paisaje no es decorado: es la razón de que el pueblo exista.